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Rusia: El chicle en la Unión Soviética

Como un millón de otras cosas, el chicle no estaba libremente disponible en la Unión Soviética: un verdadero artículo de defitsit, zhavachka no era algo que uno pudiera dar por sentado -sobre todo si eras un niño.

En el post traducido debajo, el usuario de LiveJournal tvoron recuerda una experiencia de su niñez que suena cómica ahora, pero que debe haber sido más bien traumática en su momento, hace 30 años:

En 1977, cuando nuestra clase estaba preparándose para la fiesta “Adiós al libro del ABC”, un grupo de visitantes franceses llegó a nuestro colegio.

Ocurrió durante el recreo largo. Los franceses caminaban por el pasadizo, dando regalos a los niños.

Los franceses sabían muy bien qué era lo que a los niños les faltaba, qué los alejaba de ser totalmente felices. Nos faltaba chicle…

A decir verdad, algunos pueden haberlo estado extrañando, pero yo, con 7 años y medio, no lo había probado ni una sola vez, a pesar de estar algo enterado del tema y haberlo visto más de una vez en posesión de mi amiga Natasha: con evidente placer, estaba enviando barras de Tutti-Frutti -compradas por sus padres [con cheques en la tienda Beryozka]- dentro de su boca. Natasha no era glotona: a veces sacaba una pequeña bola blanca de su boca y me la ofrecía para seguir masticándola. Pero, por alguna razón, era asqueroso.

Sin embargo, finalmente el gran momento llegó. Los franceses estaban ofreciendo cosas sagradas a los niños. Algunos recibían almendras confitadas, otros -barras de chicle, otros más – bolitas, y otros -pequeños cubitos… Y yo recibí una extraña cosa plana que parecía una pequeña medalla, con una sonriente anciana…

Medallones de chocolate envueltos en láminas doradas no eran una novedad para mí, pero era la primera vez que veía chicle con forma de medallón. Bueno, eso lo hizo aún más interesante. Traté de rascar la lámina de la codiciada barra de chicle, pero fue en vano. Solamente cuando mis dientes crujieron de manera cruel un par de veces al tocar la pequeña medalla me di cuenta de que no era un chicle. Era una baratija con el perfil de un desconocido grabado, eso es lo que era…

Me senté impactado a lo largo de la última clase y todo el tiempo luego del colegio, y recién en la noche, cuando entré al departamento, lloré fuerte. Me lamentaba de todas las esperanzas que no se habían hecho realidad y no presté atención a los intentos de consuelo de mi padres. Y no me interesó absolutamente nada la medalla emitida para conmemorar los 200 años del nacimiento de Napoleón…

Acá una parte de la discusión de esta triste historia:

tvoron:

[…] El pseudo-zhvachka todavía está ahí, por cierto -mirándolo de cerca, resultó ser extremadamente agradable ;)

roma_2:

Si, eso quería preguntar: ¿qué fué de él?

Niños de primer grado de hoy no llorarían si les dieran un medallón, creo, más bien lo contrario :)

tvoron:

Ha estado en una caja durante 30 años ya. A veces lo saco y lo miro.

ukropinka:

Pobre criatura.

tvoron:

Está bien. Mis padres, profundamente afectados, me compraron todo un paquete luego, de los árabes de la [residencia de estudiantes de la Universidad de la Amistad del Pueblo de Patrice Lumumba]. […]

mamzik21:

[…] Alguien me dio el cigarro de chicle en 1966, cuando estaba en segundo grado, y estuve todo emocionado. Estaba extremadamente orgulloso, y las niñas me envidiaban. Mordía pedacitos y los masticaba y los masticaba y los masticaba, y luego conservé el chicle en envoltura de caramelo por mucho tiempo… :)

tvoron:

Oh, qué conocido es eso: masticarlo – guardarlo – luego volverlo a masticar. Cigarros de chicle, los hacían en Checoslovaquia, ¿no?

mamzik21:

No lo recuerdo – mejor dicho, no lo sé. Una niña llamada Irochka Ushakova me lo dio. Sus padres trabajaban en el [Ministerio de Comercio Exterior] o en el [Ministerio de Asuntos Extranjeros] .

multi_mouse:

Qué horrible. Simplemente una tragedia cuando tienes siete años.

Un paciente de mi mamá se presentó con una caja grande de chicle, y mamá me daba uno cada sábado, tras revisar mis [notas] – y solamente si cada una de las notas de la semana era una A, recibía esta alegría. Había un elemento educacional presente. Pero desde el punto de vista de la salud era dañino, porque yo masticaba el chicle por tres o cuatro, y a veces hasta por cinco días, puesto que sabía que no tendría otra hasta el siguiente sábado. Y es tremendamente malo para la salud -solamente puedes masticar un chicle por media hora, una hora como mucho, y no por más de 70 horas, y terminaba poniéndose negro y derretido como celofán negro, y, casi con seguridad, convertido en algún horrible veneno.

Para enterarte más acerca de chicle en la Unión Soviética, lee extractos de lo que dice Alex Novikovski en Envoltura de Chicle: el boletín informativo online de coleccionistas de chicle y de envolturas de chicleacá y acá.

Para ver las envolturas de chicle de hechura soviética, haz click acá.

Un video de YouTube de un comercial de chicles de la era soviética de Estonia está acá.

Escrito por Veronica Khokhlova.

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