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Israel: Opiniones de los bloggers sobre la Cumbre de Annapolis

Categorías: Medio Oriente y Norte de África, Norteamérica, Estados Unidos, Israel, Líbano, Siria, Política, Relaciones internacionales

La Conferencia de Annapolis, llevada a cabo el 27 de noviembre del 2007 en la Academia Naval de los Estados Unidos en Annapolis, Maryland, terminó con la publicación de una declaración conjunta de todas las partes. Durante la última semana, los bloggers israelíes compartieron voces sobre todo pesimistas acerca del tema de la conferencia. Muchos son cínicos respecto de la posibilidad de que emane paz de estos líderes que tienen poco apoyo por parte de sus pueblos.

A pesar que es en su mayor parte pesimista, este artículo de oleo's blog [1] expone un ligero optimismo al afirmar que los líderes con poco apoyo tienen poco que perder, situación que les permite correr más riesgos cuando intentan llegar a una solución común:

Los líderes vienen del fondo de un abismo. El apoyo a Olmert sigue bajo luego de la última guerra, a pesar que aumentó ligeramente cuando se descubrió su enfermedad. La situación de Abu Mazen tampoco es la mejor entre su pueblo. Si no consigue mejoras políticas y económicas para los palestinos, no podrá mantenerse en su puesto por mucho tiempo más. Y sobre todo, la situación del presidente George Bush es mala. Ha terminado dos periodos sin logros sustanciales. Será recordado como el presidente que colocó a Estados Unidos en el barro iraquí, y será considerado responsable por la muerte de miles de soldados ahí. Para cambiar su nota en los libros de historia, de una persona que llevó al mundo a una guerra al hombre que conduce el mundo hacia la paz, necesita presentar un acuerdo de paz convincente, y qué acuerdo de paz es más demandado que uno entre Israel y los palestinos.

La Conferencia de Annapolis será recordada como la conferencia de los odiados. Ni uno solo de los lados, incluido el propio mediador, tiene el apoyo de su pueblo. Pero quizá por este hecho la conferencia tendrá éxito. Cuando alguien no tiene nada que perder, empieza a pensar de otra manera -tiene la posibilidad de apostar, correr el riesgo, lo que no sería posible si las encuestas le favorecieran.

Debemos seguir con la esperanza que nuestros líderes serán capaces de encontrar la fórmula perfecta para no entrar en guerras innecesarias en los próximos años. Porque es obvio que la paz no reinará en el fututo cercano; al menos no hasta que la gente se dé cuenta por sí misma del derecho de los demás sobre su trozo de tierra.

El argumento de Uri Avnery [2], en el blog anti guerra [3], niega el optimismo descrito arriba. Describe la Conferencia de Annapolis como un juego de póquer en el que ningún jugador tiene centavos extra para poner en la mesa:

Bush está en bancarrota. Paa lograr éxito en Annapolis, tendría que ejercer intensa presión sobre Israel, para forzarlo a dar los pasos necesarios: acordar el establecimiento de un real estado palestino, renunciar a Jerusalén Oriental, restaurar la Línea Verde de frontera (con algunos pequeños intercambios de territorio), encontrar una fórmula de compromiso acordado para el tema de los refugiados.

Pero Bush es bastante incapaz para ejercer la más mínima presión sobre Israel, aunque lo quisiera. En EE.UU, la temporada electoral ya comenzó, y los dos partidos grandes son bastiones en medio del camino de cualquier presión sobre Israel. Los lobbies de judíos y evangelistas, junto a los neo conservadores, no permitirán que una sola palabra de critica pronunciada acerca de Israel quede impune.

Olmert está en una posición incluso más débil. Su coalición sobrevive aún solamente porque no hay alternativa en el actual Knesset (rama legislativa del gobierno de Israel). Incluye elementos que en cualquier otro país serían llamados fascistas (por razones históricas, a los israelíes no les gusta usar este término). Él ha sido prevenido por sus socios de hacer cualquier compromiso, siquiera mínimo -aunque quisiera llegar a un acuerdo.

Esta semana, el Knesset aprobó una ley que requiere una mayoría de dos tercios para cualquier modificación de los límites del Gran Jerusalén. Esto significa que Olmert ni siquiera puede entregar una sola de las villas periféricas que fueron anexadas a Jersusalén en 1967. También ha sido advertido de siquiera acercarse a los “temas esenciales” del conflicto.

Mahmoud Abbas no puede alejarse de las condiciones establecidas por Yasser Arafat (el tercer aniversario de su muerte se ha conmemorado esta semana). Si se aparta de lo derecho y estrecho, fracasará. Ya perdió la Franja de Gaza, y puede perder la Ribera Occidental también. De otro lado, si amenaza con violencia, perderá todo lo que tiene: el favor de Bush y la cooperación de las fuerzas de seguridad israelíes.

Los tres jugadores de póquer van a sentarse juntos, haciendo como si empezaran el juego, mientras que ninguno de ellos tiene un centavo para poner en la mesa.

En una nota diferente, la presencia de Siria en la Conferencia de Paz de Annapolis puede ayudar a liberar las tensiones en el Líbano, que ha entrado en vacío de poder luego que las facciones rivales llegaran a un punto muerto sobre la elección de un nuevo presidente. Siria, que ejerce poderosa influencia sobre la oposición libanesa al apoyo occidental del gobierno de Beirut, ha acudido a la Conferencia de Annapolis después que oficiales norteamericanos acordaran que el destino de las Cumbres de Golán -territorio sirio ocupado por Israel desde 1967, pueda ser discutido.

En el blog JCPA [4], Pinhas Inbari describe parte del argumento libanés:

A medida que la cumbre de Annapolis termina, es más evidente que aun cuando la parte formal será designada para el problema Israel-Palestina, las conversaciones en el corredor tendrán que ver con el problema libanés, y el posible retorno de Siria a la tierra de árbol de cedro (Líbano). Se podrá notar que la primera reacción de Siniora [5] al estallido de la crisis en el Líbano fue mandar una delegación a Annapolis. Es claro que esto es por los problemas de Omert y Abu Mazen, pero por la reciente aparición de una tendencia – la responsabilidad de Siria sobre su país.

Siria está más que interesada en regresar al Líbano, y entiende que su camino a Beirut pasa por Annapolis. Por esta razón, Siria decidió mandar una delegación a Annapolis, que servirá como una fuerza contra la delegación de Siniora.

Existe la posibilidad que el equipo de Siniora trate de entrar en contacto con Israel, aunque sea a través de los norteamericanos. Israel, de otro lado, tratará de contactar con la delegación siria. Israel es uno de los mayores motores para conducir a Siria de regreso al Líbano, en contraste con la impresión pública, Israel no era partidaria de retirar a las fuerzas del Líbano. A pesar que representaba su apoyo formal, Israel entendía que hay muchas desventajas en esta movida: expulsar a un “cuerpo responsable” capaz de contener a Hezbollah, planteando el problema de las Cumbres de Golán tras la pérdida del Líbano y convertir blancos sirios en Líbano irrelevantes cuando Israel reaccione a los ataques de Hezbollah. Desde un punto de vista israelí, mientras los blancos de Siria sean atacados dentro del Líbano, una dinámica de guerra no se desarrollará, pues la tensión está fuera de territorio sirio. Atacar blancos dentro de territorio sirio podría llevar a una guerra en la que Israel no tiene interés.

Escrito por Gilad Lotan [6].