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Ex Unión Soviética: 15 años del golpe de agosto

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Hace un tiempo se celebraron 15 años del comienzo de los acontecimientos que algunas personas consideran [1] la Revolución Naranja [2] de Rusia – pero que son más conocidas como el Putsch de agosto [3].

El 20 y 21 de agosto, se llevaron a cabo en Moscú los servicios conmemorativos por Dmitry Komar, Ilya Krichevsky y Vladimir Usov, los tres hombres que murieron aplastados por los tanques en medio de enfrentamientos callejeros. El 22 de agosto, Día de la Bandera del Estado Ruso, se programó una manifestación cerca del edificio de gobierno en Moscú, conocido como la Casa Blanca.

El usuario de LiveJournal labas (Igor Petrov) fue uno de los defensores de la Casa Blanca en 1991. Escribió un artículo para un periódico poco después de los hechos y, cuando 13 años después sintió nostalgia durante la Revolución Naranja en Ucrania, publicó partes de este texto antiguo [4] en su blog. Debajo está la traducción:

PRESTO (20 de agosto)

¿Cuántos de nosotros están ahí […] ¿Cincuenta mil, cien, quinientos? Estamos empapándonos bajo la nerviosa lluvia y nos estamos calentando cerca de pequeñas fogatas; nos estamos congregando alrededor del feliz propietario de una radio portátil y estamos pisoteando barro revolucionario con nuestras zapatillas mojadas; nos hemos reunido aquí para defender la libertad, tanto tiempo esperada, tan enormemente necesitada […].

¿Quiénes somos? […] Personas, viejos y no tan viejos, buenos, diferentes, personas que repentinamente se han reunido en esta plaza y se han convertido en lo que realmente son. [Montones de] gente joven, y hay un muchacho de 14 años que me pidió 2 kopecks para [hacer una llamada desde un teléfono público] y les dijo a sus familiares con orgullo: “Me quedo aquí esta noche. No te preocupes, ma, estamos defendiendo a nuestra Madre Patria”. Y este dulce sentimiento de unidad, y de ser positivos de nuestra victoria, a pesar de todo, y los pensamientos y preocupaciones de ayer son nada para nosotros ahora, […] – y el ya muy familiar dirigible nos saluda desde arriba con la bandera tricolor [rusa, no soviética].

ALLEGRO (21 de agosto)

Radio Casa Blanca:

“Atención. Edición especial. Observadores de la Casa Blanca han advertido un grupo de jóvenes con pelo corto y bolsos deportivos. Hace quince minutos se metieron en las filas de los defensores de la Casa Blanca. Cuidado. Hay agentes de la KGB disfrazados entre ustedes.

- Escucha, dice mi vecino, estemos en contacto. Si surge la necesidad, nos juntamos otra vez.

Radio de la Casa Blanca

“Creo que los golpistas deben ser juzgados por un juicio popular en Rusia. A pesar de que sería moral y ético entregar [a Boris Pugo [5]] a las Bálticas.” (Una voz desde la multitud: “¡Y [a Dmitri Yazov [6]] – a los estudiantes!”)

Reímos. Poco a poco, la tensión cede. Pero nadie se va, y las mujeres siguen cargando, cargando, cargando bolsas de compra, bolsas plásticas, mochilas: “¿A dónde llevamos la comida, muchachos?”

Radio de la Casa Blanca:

“Atención. Si los saboteadores dentro de la Casa Blanca bloquean cualquiera de los cuartos, los que queden encerrados romperán las ventanas desde el interior. Eso debe ser una señal para ustedes”.

- Escucha, me dice el vecino, señalando a un pistolero con uniforme de policía, quien vigila la entrada #14 con nosotros – es la primera vez que miro a un policía sin sentirme fastidiado…

Estoy sonriendo. Un Volga negro viene hacia [el comedor instalado dentro de un bus]. En el asiento de atrás, hay un montón de trigo negro.

ADAGIO (2 de setiembre)

Me parece que todos nuestros padres-vencedores no están prestando atención a un asunto realmente importante: si, hemos alcanzado la unidad, pero esta unidad es en contra, y no a favor, de algo. Hemos podido rechazar algo juntos, pero eso no significa que todos aspiremos a hazañas positivas. Nadie puede [milagrosamente] convertir el duelo en carnaval, y el carnaval en construcción.

Desgraciadamente, mi querido vecino, no podremos estar juntos otra vez. Pronto, muy pronto, la vida nos llevará a diferentes niveles en la escalera social. Y, desafortunadamente, existe la posibilidad de que un día, en una nueva vorágine de locura política, nos encontremos con los decididos muchachos vestidos de caqui que hace poco estaban dándonos cigarros cerca de la Casa Blanca – de repente estarán del otro lado de las barricadas.

2 de setiembre de 1991