Colombia: Mas Reacciones a la Marcha Contra las FARC

Foto de Pattoncito usada bajo una licencia Creative Commons.

El 4 de Febrero, cientos de miles de Colombianos alrededor del mundo se mostraron en contra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un evento que comenzó como un  grupo en Facebook, tomando ventaja de la popularidad de esta red social en el país (Colombia es el 9no país en usuarios activos), y pronto trascendió a los medios y el gobierno. Fue el tema principal en la blogósfera Colombiana durante la mayor parte de Enero y, por supuesto, luego de la marcha casi todo el mundo reaccionó, además de publicar sus fotos y videos.

El Periodista Jaime Restrepo en Atrabilioso dice:

Las FARC perdieron su apellido de ejército del pueblo. Simple y contundente. Millones de personas en Colombia y el mundo le enviaron un mensaje tajante al grupo terrorista sobre sus pretendidas justificaciones de propaganda nacional e internacional en el sentido de representar a los colombianos. Que les quede claro: No representan al pueblo. Pero las FARC ganaron un apellido: ejército del Polo. Así de fácil. (…) Quedó claro: las FARC representan a múltiples sectores del Polo y ahora lo que resultará difícil será determinar a cuales si, y a cuales no….Y los ciudadanos, esos millones de colombianos y extranjeros que decidieron, POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA RECIENTE DEL PAÍS, salir a las calles a emitir una rotunda condena contra los terroristas de las FARC… Quedó claro que son demasiados millones de “oligarcas” los que están contra las FARC. Si la tan cacareada oligarquía fuera tan numerosa, Colombia sería más próspera que la mayoría de países desarrollados.

Julián Rosero, en equinoXio, también criticó la parte opositora (PDA):

La posición del PDA debió ser contundente, rápida y consecuente. Debió decir NO a la marcha del 4 de febrero hasta que los organizadores le cambien el fin, o en su defecto, organizar paralelamente, con el mismo despliegue y con un gran ahínco, una marcha con la consigna NO A TODAS LAS FORMAS DE TERRORISMO, en cuyo eslogan estén presentes las conjeturas: No a las FARC, No al Paramilitarismo y No al Terrorismo de Estado. De hecho, debió imprimir carteles en donde la conjetura que encabezara el eslogan fuera “No a las FARC”, encima de las otras dos mencionadas, para impedir que los críticos del PDA relacionen a este partido político con esta agrupación terrorista.

El Caricaturista Vladdo sostiene que la marcha no debe su éxito a Facebook, sino al odio que la mayoría de los Colombianos sienten por las FARC y que es:

El mismo odio que ha elegido dos veces a Álvaro Uribe. Y el mismo que llevó a las emisoras de radio, canales de televisión, periódicos y revistas a dedicarse con un empeño sin precedentes a la causa del 4-F; proceso en el cual quedó claro que la crispación que producen las FARC es un tema que conquista lectores y capta audiencia. (Lástima que ese fenómeno nunca se vea con las víctimas de las AUC y sus masacres y desaparecidos; ni con los desplazados; ni con los perjudicados por los falsos positivos).

Vladdo también critica la actitud ambigua del Polo Democrático hacia la demostración, la cual “confundió a muchos de sus militantes, quienes en esta tipo de circunstancias necesitan mucho de sus líderes para que los instruyan”.

Los Colombianos en el extranjero también hicieron oir su opinión. Desde Los Angeles, Alexillopillo, además de maravillarse por la utilidad de la demostración y como la magnitud de la marcha lo había movilizado, hace una  reflexión:

Hace 13 años, una de mis primeras noches pagando servicio militar en Neiva escuché a un capitan decir ante todo el pelotón formado, momentos antes de enviarnos a dormir, que el ejército Colombiano era tan bueno pero tan bueno, que la guerrilla no habia podido acabar con él en mas de 40 años. Todo mundo pareció estar de acuerdo, pero yo por dentro solo pensaba “No será mas bien al revés? Que el ejército Colombiano es tan, pero tan abominablemente inepto, que no ha podido acabar con la guerrilla en mas de 40 años?” Con esa mentalidad, no es una sorpresa que la guerrilla nos desangre lentamente a su gusto.

Aunque ella no marchó, Ana María Arango remarca:

[L]a marcha del 4 de febrero fue una ruptura con los antecedentes de aletargamiento, apatía y negligencia en la clase media y alta colombiana frente a problemáticas políticas. Independientemente de la polarización que generó, esta marcha es un logro sin precedentes y un hecho del que nos debemos alegrar; porque además de que puso en evidencia el rechazo tan fuerte a las FARC, nos mostró que también miles de personas salieron de su comodidad y de su entorno inmediato a protestar por la violencia y el secuestro más allá de sus inclinaciones políticas.

Minoría desinformada golpeó a los políticos del partido predominante quienes tomaron ventaja de la marcha para proponer la segunda reelección de Uribe:

Muchos sabíamos que eso iba a pasar -así los organizadores digan que no tenían ningún interés político- y por eso fue que decidimos de manera autónoma y consciente, no marchar. No salimos a unirnos a la multitudinaria manifestación, que sin duda marcó un hito en nuestra historia patria, no porque eso signifique que estemos de acuerdo ni remotamente con algún crimen de lesa humanidad cometido por las FARC. En muchas oportunidades en esta bitácora, la Minoría desinformada ha expresado claramente y sin dubitaciones su rechazo contundente contra esta organización armada, que nos atrevemos incluso a definir como “cartel”, porque en eso se han convertido (…) Entonces, no necesitábamos marchar para expresar nuestro repudio tantas veces mencionado. En ese sentido, respaldamos todavía a quienes ese histórico día se manifestaron en contra de la violencia en Colombia, y uno de sus causantes, sin duda, es la guerrilla de las FARC.
Pero no marchamos porque sabíamos que eso se iba a utilizar para hacer política y de la forma más oportunista y repulsiva, porque ahora el significado de esa concentración es “el respaldo a Álvaro Uribe”. No hay derecho. Cuando sabemos que esa marcha se dio porque todavía hay gente secuestrada, que no ha visto la libertad en más de 5 años y ninguna de las partes ha querido bajar su arrogancia para solucionar el conflicto de forma negociada.

Mateo Echeverry escribe sobre la cobertura mediática:

El cubrimiento que le dieron los medios a la marcha fue masivo, pero paradójicamente, un poco superficial. La emotividad y dimensión de la manifestación la hacían más apropiada para el deleite estético (muy apropiadamente RCN tuvo a su servicio un helicóptero que daba vueltas por todo Bogotá trasmitiendo las imágenes en vivo). Más allá de las imágenes, la información de los medios se limitó a interpretar la marcha como una señal de “unión entre los colombianos”. Lo que no hicieron fue matizar el significado que para cada marchante tenía. La imagen de la gran masa blanca desplazándose opacó las particularidades de la jornada.
Analizando los medios no resulta tan interesante la cobertura de la marcha en sí, sino, la fuerte decisión de los medios de apoyar esta marcha particular creada por un ciudadano cualquiera.

Marsares resume en un post algunas lecciones y consecuencias de la marcha. Además de concordar con algunas de las demas visiones publicadas aquí (las críticas hacia el PDA, la unidad de los Colombianos expresada a traves de su odio hacia las FARC, el rol de los miedios masivos en el éxito de la demostración), el editor jefe de equinoXio remarca:

Los problemas de Colombia involucran sólo a los colombianos que viven en Colombia. Los que residen en el exterior sólo participan en las fiestas patrias o en situaciones coyunturales como ésta. Es natural. Tienen sus propios problemas de supervivencia y sólo sienten al país en las noticias, la música o los recuerdos. No les queda tiempo para más. (…) La verdad, incluso para Estados Unidos, es que somos apenas un país de Latinoamérica que poco le interesa al mundo como hace poco lo resaltaba Andrés Oppenheimer. De ahí la importancia de la marcha. Por lo menos estamos unidos para enfrentar a la guerrilla y eso ya es mucho.

El también esta preocupado sobre la posible próxima reelección de Uribe:

En el 2010, salvo un hecho extraordinario, se le renovará el mandato a la Seguridad Democrática (a Uribe o a un uribista), erosionándose los principios fundamentales del Estado Social de Derecho, que se fundamenta en la pluralidad, regresándose al unanimismo del pasado y a la concentración del poder, con un PDA que ingresará a la lista de proyectos fallidos de la izquierda. La Seguridad Democrática, como las telenovelas de mayor audiencia, se alarga para conservar el rating de la derecha recalcitrante y excluyente que hoy gobierna a Colombia.

Finalmente, el “Cronista utópico” Daniel Ramos cree que el presidente Venezolano Hugo Chávez ganó algo con la marcha:

[L]o que Hugo quiere es darle una salida política a las FARC, enseñarles principios revolucionarios (”Se puede sin secuestro, aunque un golpe de Estado es una opción válida también”), pedagogía humanitaria (”Suelten otros 3 secuestrados por favor, ahí vamos poco a poco volviéndonos una alternativa social y política”) y bases democráticas (”Compañeros, estamos jodidos en apoyo popular, ¡miren esa foto! Chamos: así no se puede seguir. Tenemos que hacer méritos a ver si algún día podemos abrir nuestro propio grupo en Facebook”). Claro, la reeducación de las FARC le tomará bastante tiempo, pero hoy en día parece que no hay nadie más capaz de hacerlo.

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