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Uzbekistán, Ucrania: El herrero de Taskent y sus niños

El 13 de abril, Oleg Panfilov – usuario de LiveJournal oleg_panfilov, director del Centro para Periodismo en Situaciones Extremas – volvió a publicar un artículo (rus) de una agencia de noticias de Asia Central, Ferghana.ru, sobre el desmantelamiento del Monumento a la Amistad Internacional en el centro de Taskent. La noticia molestó a mucha gente: hay 162 comentarios al post de Panfilov (rus), y 128 comentarios en el artículo en ruso de Ferghana.ru‘s.

Debajo hay una parte de la traducción del artículo, publicado el 16 de abril en Ferghana.ru:

Las autoridades de Taskent tenían el Monumento a la Amistad Internacional en frente del Palacio de la Amistad de los Pueblos, desmantelado la noche del 12 de abril. El monumento había sido erigido en memoria de los Shamakhmudov, que adoptaron a 15 huérfanos en la Gran Guerra Patriótica y se convirtió en un símbolo de la generosidad y el humanismo del pueblo uzbeko.

[…]

La historia de los Shamakhmudov es conocida por absolutamente todos en Uzbekistán. Cuando las mujeres de Taskent pidieron a las mujeres de Uzbekistán que adoptaran niños evacuados de toda la Unión Soviética en los primeros meses de la Gran Guerra Patriótica, el herrero Shaakhmed Shamakhmudov y su esposa Bakhri Akhmedova adoptaron 15 huérfanos – rusos, bielorrusos, un moldavo, ucranianos, letones, kazajos, tártaros y otros.

Los Shamakhmudov les dieron a los niños aquello que no tenían – un genuino hogar y familia. […]

Es claro que la cabeza de la administración de la ciudad pudo haber tomado esta decisión totalmente por su cuenta. El monumento no debe haber estado a la altura del concepto islámico de Karimov del estado uzbeko.

La usuaria de LiveJournal diana-ledi – Diana Makarova, una periodista radicada en Kiev – leyó sobre el desmontaje del monumento de Taskent en el blog de Panfilov. Respondió blogueando acerca de uno de los niños adoptados de Shamakhmudov, Fyodor Kulchanovsky, y el rol que su propio padre tuvo en ayudar al huérfano de guerra en encontrar a su familia biológica. Debajo una traducción parcial de esta muy conmovedora  historia (rus) – que ha recibido 187 comentarios:

Ocurrió en algún otro lugar. Algo indignante, desagradable, pero muy lejos, no donde nosotros estamos. ¿Entonces por qué lloro?

[…]

…El nombre del muchacho era Fyodor. Tenía cuatro años cuando tuvieron [prisa por evacuar a los niños de Ucrania]. Había poco tiempo – los alemanes estaban conquistando Ucrania [muy rápidamente]. No había trenes suficientes – los niños se iban sin sus familias. No había lugar para los adultos – [salvar a los niños era una prioridad]. Sus identificaciones se perdían, o las copiaban a mano…

Fyodor llegó a Taskent con […] un cuaderno que contenía su información personal, que alguien ingresó a mano. En el orfanato, los contenidos del cuaderno fueron copiados cuando crearon el archivo personal [de Fyodor]. Pero leyeron mal lo escrito a mano. Fyodor era Kulchanovsky – pero lo convirtieron en Kulchakovsky. Y entonces el herrero Shamakhmudov llegó al orfanato y se llevó a Fyodor. Había 16 niños adoptados viviendo en la casa del herrero, supongo. Ahora dicen que eran 15.

Pero esto no importa. Lo que importa es que el herrero y su esposa los criaron a todos. Les dieron educación y un lugar donde vivir. Impresionante, ¿no es cierto? Fyodor era el más difícil de los niños. A menudo se peleaba con su padre. Pero su madre adoptiva, luego de la muerte de su padre, pasó el resto de su vida en la casa de Fyodor – y esto dice mucho acerca de Fyodor.

[…] Fyodor no recordaba nada de sus parientes consanguíneos, pero soñaba con encontrarlos. Y dedicó su vida entera a este sueño.

¡Una letrita mal escrita en un apellido! Y todas las investigaciones que Fyodor llevó a cabo desde su niñez no lo llevaban a ninguna parte. Y mientras tanto creció, se casó y ya estaba criando a tres hijos propios. Enterró a su padre adoptivo y llevó a su madre adoptiva a vivir con él.

Le decían que dejara de buscar. Era claro que era imposible rastrear a una familia de la cual solamente se sabía que se había quedado en Ucrania. Eso era todo. Ningún dato inicial, solamente el apellido. Que, como se supo después, no era correcto.

Pero las pilas de documentos, cartas e investigaciones se hacían más gruesas. Fyodor siguió buscando. Se convirtió en abuelo, pero siguió su búsqueda.

… Mi papá vivía en la región [de Zaporizhia en Ucrania], trabajaba como periodista. […]

Su ocupación favorita […] era buscar a la gente que había desaparecido durante la guerra. Eran investigaciones silenciosas que duraron años. Pilas de documentos, cartas, respuestas a búsquedas.

Una vez, a papá le asigaron escribir acerca de una mujer vieja de la región de [Dnipropetrovsk de Ucrania], que había llegado a la edad de 104 años, con claridad de mente[…].

[…]

- […] ¿Saben por qué había logrado vivir hasta los 104 años de edad?
– Bueno, no lo sé. ¿Tal vez, fue una buena chica, no tomaba, no fumaba?
– Eso también, por supuesto. – Mi papá sonrió. – Pero aquí está lo que me impactó. Había perdido a su nieto durante la guerra. Un niño de 4 años que su difunta hija le entregó. Y esta anciana juró no morir hasta no encontrar a su nieto. Dijo – “¿Cómo miraré a mi hija a los ojos en ese mundo?” Y sigue viviendo, todavía sigue buscando.
– ¿Y entonces qué?
– Nada. Un callejón sin salida. El niño, o bien murió en el camino, o en la evacuación. O alguien lo adoptó, y le cambiaron su apellido. Creo que es imposible encontrarlo.

Eso fue lo que mi buen papá dijo. Y comenzó a buscar a un niño que era imposible de encontrar.

Los dos delgados hilos existieron por unos cuantos años – uno desde Taskent, el otro desde Zaporizhzhya. Papá decidió revisar las posibles interpretaciones del apellido Kulchanovsky. Contaba con el factor de mala letra y con el de un apellido mal escrito.

A papá lo operaron y le diagnosticaron cáncer en su etapa final. Según sus doctores, no podría vivir más de dos semanas. Pero vivió un año más. ¡Trabajó tanto en ese último año! Cuando no perdía la conciencia por el dolor…

Cada mañana, mandábamos cartas con los textos que él había estado escribiendo en la noche, y por supuesto, las investigaciones. […]

Dos semanas antes de morir, pidió que lo llevaran al hospital. Mi mamá me explicó después que él no quería que yo viera su muerte. Mi pequeña [hija] tenía un mes y medio en ese tiempo. Y yo no podía preocuparme TANTO, mi papá creía. […] A papá se lo estaban llevando para morir, estaba abrazándome y besando a mis hijos […]. Estaba diciendo adiós. Y yo, yo no, yo estaba pensando, está bien, querido papá, correré a tu hospital mañana. Yo no sabía que él había ordenado que no me dejaran entrar a verlo. Dinochka no debe preocuparse porque puede perder la leche para la bebé…

Y así estaba todo cuando trajeron ese loco telegrama:

“¡Vengan urgentemente! ¡El encuentro de la abuela con su nieto! ¡Agradecido, feliz!” […]

Papá lo leyó y sonrió. Ya sabía que los dos delgados hilos se habían encontrado – el hilo de Fyodor y el hilo de la nueva búsqueda de papá. Y fue cuestión de tiempo antes de que Fyodor llegara a conocer a su abuela, que había jurado no morir hasta encontrarlo. Y a conocer a sus tías, hermanos, hermanas, primos.

[Pravda] escribió después sobre este encuentro, y seguido del artículo estaba el obituario de mi papá.

[…]

Tres meses después, Fyodor vino a nuestra casa. Pidió que lo lleváramos a la tumba de papá. Cuando llegó a esa fresca colina de arcilla, se arrodilló y besó el suelo. Acá no hacemos eso, ¿verdad? Pero Fyodor había tenido una crianza [oriental]. No tenía miedo de hablar con hermosas palabras. Valoraba los bellos sentimientos. Dijo:

- Tu familia es mi familia ahora.

Y desde entonces vino a visitarnos una vez al año – a ver a su abuela, de ahí a la tumba de papá. Luego – a la tumba de su abuela y a la tumba de papá.

Después nos mudamos. Fyodor también se mudó de Taskent a Rostov. Empezaron las dificultades del periodo post soviético, y nos perdimos…

Hace dos años […] Fyodor nos encontró. No le había sido difícil – estaba acostumbrado a buscar. Vino a preguntar por nuestras vidas, si estábamos con salud. Si necesitábamos ayuda.

Estábamos tomando té. De nuevo le preguntaba sobre su vida en la renombrada familia del herrero. Y él me contaba acerca de la construcción de ese monumento in Taskent – un monumento a su familia. Con su […] dedo, señalaba a las figuras de piedra de los niños en la foto, explicando cuáles de ellos se dedicaban a él.

… El 12 de abril, destruyeron el monumento a la familia Shamakhmudov en Taskent. […] Estoy llorando. Siempre lloro cuando alguien lastima a los niños.

Y también lloro porque mi papá está muerto. Como si hoy hubiera muerto por segunda vez. […] El bueno de mi papá – el periodista KONSTANTIN SALNICHENKO.

[…]

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