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“Cuidado con los hombres egipcios”, dice la Embajada canadiense

Categorías: Medio Oriente y Norte de África, Egipto, Activismo digital, Mujer y género, Relaciones internacionales, Viajes

En diciembre del 2007, casi me crucifican por escribir un post titulado: Advertencia en las relaciones: no salgan con hombres egipcios [1]. En ese artículo dije:

Debido a la naturaleza de mi trabajo en el sector turístico, estoy habituada a escuchar que este o aquel país ha publicado una advertencia de viaje a sus ciudadanos que planean ir a Egipto, especialmente tras la desgracia de un ataque. Naturalmente, la mayoría de las advertencias hacen referencia a temas sobre seguridad, y algunas advertencias dedican una sección o dos a la higiene y al acoso. Recientemente, y debido al creciente número de divorcios, problemas de custodia, y casos de violencia doméstica, algunos países advierten a sus mujeres acerca de los hombres egipcios. ¡Sí, les dicen claramente que no se involucren emocionalmente ni se comprometan de forma legal con un hombre egipcio!

Wandering Scarab [2] –una muchacha egipcia residente en Canadá- antes de su más reciente visita a Egipto, decidió visitar el sitio web del Consulado Canadiense para registrarse con el consulado en Egipto en caso que su esposo canadiense o su bebita necesitaran ayuda en el viaje o con las autoridades locales. Lo que leyó en el sitio fue atroz y terminó por escribir este post [3]:

En la página específica de Egipto, el primer ítem desplegó actualizaciones recientes acerca de eventos importantes en el país, como huelgas y manifestaciones o epidemias, de las cuales ninguna era de Egipto. Hasta ahí todo bien. El segundo ítem desplegaba advertencias y recomendaciones donde “EJERCER CON ALTO GRADO DE PRECAUCIÓN” estaba en negrita y resaltado en azul. Fui a leer por qué la buena gente del Departamento de Asuntos Exteriores piensa que yo debería ejercer un alto grado de precaución. Entre las muchas advertencias, que iban desde ataques terroristas y minas terrestres sin explotar hasta cuidados médicos deficientes, estaba este extracto:

Mujeres, principalmente extranjeras, son frecuentemente objeto de desagradables atenciones masculinas, acoso sexual y maltrato verbal. Esto a menudo toma forma en miradas incómodas, comentarios inapropiados, silbidos y roces. El Departamento publica un folleto titulado A su manera: Guía de una mujer para un viaje seguro y exitoso. Su objetivo primordial es informar a las mujeres canadienses y alentarlas a viajar de forma segura.

Hay reportes de ciudadanas canadienses obligadas a casarse sin su previo conocimiento o consentimiento. Padres, familiares y la comunidad puede usar la presión implacable y el chantaje emocional, comportamiento amenazante, secuestro, encarcelamiento y violencia física para coaccionar a los jóvenes a casarse. Aún cuando tanto hombres como mujeres son obligados a casarse, esta forma de violencia es perpetrada con mayor frecuencia contra mujeres. Ellas no han podido regresar a Canadá, y sus pasaportes y dinero han sido retenidos por miembros de la familia. Canadá se opone a la práctica del matrimonio obligado y exhorta a todos los países a respetar sus obligaciones internacionales con los derechos humanos relacionadas con el libre y total consentimiento al matrimonio. Los matrimonios obligados constituyen una violación a los derechos humanos en varios instrumentos legales, incluida la ley internacional de derechos humanos, de la que Canadá es signatario.

Wandering Scarab piensa que el hecho de que el gobierno canadiense pasara por el problema de crear y promover tal folleto, sugiere:

a. No están exagerando con la advertencia, y
b. Los incidentes de acoso suceden con suficiente frecuencia que debieron crear una advertencia pública al respecto.

Esto es lo primero que las mujeres canadienses conocen acerca de Egipto. Qué vergonzoso y triste es esto.

Tratando de superar su asombro y el sentido de indignación, fue sorprendida por una segunda cláusula:

Los ciudadanos canadienses nacidos en Egipto, o los nacidos fuera de Egipto de padre egipcio, son considerados ciudadanos egipcios. La ayuda consular, si se requiere, será otorgada por las autoridades egipcias caso por caso.
En otras palabras, debido a que tengo doble ciudadanía, Egipto tiene el derecho de rechazar la asistencia del Consulado Canadiense en la eventualidad que yo necesite tal ayuda. Déjenme reflexionar en eso un minuto… OK, así que aunque yo sea una ciudadana canadiense, las autoridades egipcias me tratarán como ciudadana egipcia, lo que significa que si algo pasa, se me puede negar consejo legal, ser retenida sin cargos indefinidamente, interrogada (torturada) en prisión, y procesada en cortes egipcias.

¿Cómo se resolvió este dilema en particular?

Luego de no pensarlo mucho, me registré. Sin embargo, me registré usando el nombre de mi esposo, ya que él no tiene la ciudadanía egipcia. Evité poner mi nombre en las planillas como si fuese una plaga.

En la persecución de mi propósito original; los hombres egipcios toman ventaja de las mujeres extranjeras, encontré a Insteadi [4] quien es “un ave escocesa rastreadora en Cairo”, quien dedicó un post [5] por la naturaleza de la relación entre los hombres egipcios y las mujeres extranjeras:

Acabo de leer un interesante artículo en el Daily Star de Egipto (¡nada como el británico!). Es acerca de los hombres que buscan esposas extranjeras (nota: realmente usaron la palabra ‘rubias’) para que los financien. Yo he visto este tipo de cosas aquí una y otra vez, con la mujer extranjera que usualmente viene de turista cuando se ‘enamora’ y no entiende que su pretendiente podría tener motivos ulteriores. ¿Por qué debería pensar así? Él le dice cosas tan lindas, la hace sentir tan especial, tan deseada. Él es tan romántico (es una pena que ella no entienda árabe o se daría cuenta cuando traducen las letras de las canciones). Luego vienen las manifestaciones de ‘él no es así’. El divorcio está frecuentemente en el horizonte. Poco después, no sé qué pasa con ella, pero él se vuelve a casar: SON NEGOCIOS.

Mientras comprendo que la vida en Egipto es cada vez más dura, de seguro no puede ser justo aventurarse en un matrimonio que se cree es por amor, cuando la realidad es que una familia completa está tramando cómo apoderarse de tu dinero.

Las palabras, hermosas o no, son baratas.