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Líbano: Retorno de prisioneros

Mientras escribo estas palabras, el Líbano está recibiendo a cinco de sus combatientes como héroes. Estos combatientes de la resistencia acaban de ser liberados de prisiones israelíes. La liberación es el resultado de un intercambio entre Israel y Hezbolá/Líbano. De acuerdo con los términos del acuerdo, Israel liberará prisioneros libaneses y entregará los restos de más de 100 soldados, que murieron durante décadas de guerra entre ambos países, mientras reúne información sobre un teniente de aviación desaparecido y los dos soldados capturados por Hezbolá en julio del año 2006.

Hoy anunciaron que los dos soldados estaban sin vida y que sus cuerpos habían sido trasladados a Israel. Entre los libaneses que liberaron se encuentra Samir Kuntar. Kuntar fue condenado a más de 400 años de prisión y ya ha cumplido 29 en las cárceles israelíes. El Presidente libanés, el Portavoz del Parlamento y el Primer Ministro, entre otros dignatarios, están dando la bienvenida en estos momentos a los prisioneros liberados en el Aeropuerto Internacional Rafic Hariri de Beirut. El Presidente libanés está pronunciando su discurso de bienvenida. El día de hoy lo declararon fiesta nacional con el fin de ofrecer a todos los libaneses la oportunidad de compartir la bienvenida de los héroes. Aquí se muestran algunas reacciones de los blogs libaneses, entre otros, que aparecen a continuación:

Anecdotes from a Banana Republic usa el ingenio y el humor para explicar este día:

Kuntar has been imprisoned in Israel for 29 years, since the early age of 17. And how the world has changed in his absence! Kuntar has never sent a drunk text message to an ex-girlfriend or stalked anyone on MySpace on Facebook; he's never taken a stroll through the new downtown or eaten at Barbar (a mega- bistro that opened its doors during the Civil War.) Someone warn him that servis now costs a whopping 2,000LL. Thankfully many of the old, familiar faces from the 1970s are still in power; he'll only have to adapt to the likes of newcomers such as Saad Hariri.

Kuntar ha estado encarcelado durante 29 años, desde que tenía tan solo 17. Y el mundo ha cambiado bastante en su ausencia. Él nunca ha enviado un mensaje de texto estando ebrio a su novia ni ha acosado a nadie en MySpace o en Facebook; nunca ha dado un paseo por el nuevo centro ni ha comido en Barbar (un gran restaurante que abrió sus puertas durante la Guerra Civil). Alguien le advirtió que el servicio ahora cuesta la enorme suma de 2.000 libras libanesas. Afortunadamente muchos rostros familiares de los años 70 continúan en el poder; él solo tendrá que adaptarse a algunos recién llegados como Saad Hariri.

Arab Democracy trata sobre las quejas de Israel por la superioridad moral y por el papel de héroe durante un día:

Whether Israel likes it or not, this UN brokered deal is the direct consequence of the July 2006 war. In a conventional war perspective, where the military operations end with a clear winner and loser, such a deal would have occurred sooner after the war. But Israel was not in a posture to admit defeat in August 2006, while Hezbollah showed much triumphalism describing as a “Divine Victory” his ability to resist the Israeli attack.
Israel needed time; it took over a year for the Winograd Report to be issued detailing the Israeli mistakes after a lengthy investigation. After admitting defeat, it is now time for Israel to pay the price.
Under a “humanitarian” cover, Israel is making a historic move. Giving back Samir Kuntar in exchange of two (maybe dead) soldiers captured on the 12th of July 2006 is a giant leap. The interesting debate about it in Israel is about fears that such a move might become a political and juridical precedent.

El acuerdo negociado por la ONU nace como consecuencia directa de la guerra de julio de 2006 le guste o no a Israel. Desde la perspectiva de una guerra convencional, en la que las operaciones militares finalizan con un claro ganador y un claro perdedor, tal acuerdo se habría llevado a cabo después de la guerra. No obstante, Israel no estaba en posición de admitir la derrota en agosto de 2006 aunque Hezbolá se mostrara triunfante al describir su habilidad de resistir al ataque israelí como una “divina victoria”.

Israel necesitó tiempo; tras una larga investigación, se empleó un año para que el informe Winograd pudiera tratar de detallar los errores israelíes. Tras admitir la derrota, ahora es el momento de que Israel pague por lo que ha hecho.

Debajo de esta fachada de carácter “humanitario”, Israel va a tomar una decisión histórica. Devolver a Samir Kuntar a cambio de dos soldados capturados (quizás muertos) el 12 de julio de 2006 es un gran paso. El interesante debate que esto suscita en Israel está relacionado con el miedo por la posibillidad de que tal decisión pudiera convertirse en un precedente político y jurídico.

Bilad al Sham describe el suceso como la victoria definitiva de Hezbolá:

The poster on the Lebanese side of the border said it all: Israel sheds tears of sorrow, Lebanon sheds tears of joy.
The pictures from Naqoura were the ones Israelis had been dreading for two years since Eldad Regev and Ehud Goldwasser were seized by Hizbullah – an event that sparked off the summer war in southern Lebanon and northern Israel. Two simple black coffins were presented to the media.

On the Israeli side of the border the families and friends of the two burst into uncontrollable tears on witnessing the pictures relayed from the Hizbullah-controlled Al-Manar TV.
It is not all that Hizbullah controls in Lebanon today. Indeed, the handover of the bodies in exchange for five living Lebanese, including Samir Quntar, the man serving four life sentences for his role in a terror attack in Israel in 1979, is arguably the icing on the cake in two wonderful years for Hizbullah and its pro-Syrian allies.

It is hard to argue that Israel achieved either of its stated aims in the 2006 war – it failed to return Regev and Goldwasser and it did not weaken Hizbullah by pushing it to lines behind the Litani River.

El afiche de la frontera libanesa lo decía todo: Israel derrama lágrimas de dolor, el Líbano derrama lágrimas de alegría. Las imágenes de Naquora fueron las únicas en las que los israelíes mostraban el terror hace dos años cuando Eldad Regev y Ehud Goldwasser fueron capturados por Hezbolá, un suceso que desencadenó una guerra en verano en el sur del Líbano y en el norte de Israel. Tan solo entregaron dos féretros negros a los medios.

A las afueras de Israel, las familias y amigos de ambos estallaban en incontrolables lágrimas al presenciar las imágenes transmitidas por Al Manar, la estación de televisión por satélite de Hezbolá.

No es que Hezbolá lo controle todo hoy en día. De hecho, el traspaso de los cuerpos a cambio de cinco personas vivas libanesas, entre las que se incluyen Samir Kuntar, el hombre que cumplió cuatro cadenas perpetuas por el papel que desempeñó en el ataque terrorista en 1979, es paradójicamente la guinda del pastel a dos maravillosos años para Hezbolá y sus aliados prosirios.

Sin duda, Israel no logró ninguno de los dos objetivos establecidos en la guerra de 2006: fracasó el retorno de Regev y de Goldwasser y no debilitó a Hezbolá al empujarlo hacia fronteras que se encuentran por detrás del río Litani.

El blogger Tantalus usa la sátira y el humor para describir los sucesos en un artículo titulado “rumor has it…”.

Las noticias de última hora de Lebanese Political Journal describen y publican opiniones sobre los acontecimientos en una serie de artículos.

Blacksmiths of Lebanon posee fotos del momento en que Samir Kuntar fue capturado en 1979 con comentarios de la prensa israelí, y también otro artículo en el que pregunta si el precio pagado por liberar a los prisioneros fue valorado:

Lebanon's prisoner in Israel is on his way back [while hundreds of Lebanese continue to languish in “brotherly/sisterly” prisons in Syria] and yet another pretext for Hizballah's weapons is gone.
Was it worth it?
Over 1,200 dead – 300 below the age of 13; over 4,400 wounded – 700 of them permanently disabled. Those figures alone provide a very clear answer [NO!], but don't forget to add to them the hundreds of thousands displaced and the billions of dollars of damages inflicted on the country.
No matter to Hizballah, they – and the Israelis with whom they negotiated (Olmert & Co.) – got the PR boost that they needed just when they needed. The Lebanese, and the Al Jazeera-viewing Arab public in general, should simply forget the militant group's recent history of turning its weapons on its fellow Lebanese and precipitating a sectarian rift rivaling that of country's 15 year civil war.

El prisionero libanés de Israel está de regreso (mientras cientos de libaneses continúan languideciendo en las “fraternales” prisiones de Siria) y ya hay otro pretexto menos para las armas de Hezbolá.

¿Valió la pena?

Alrededor de 1.200 fallecidos, 300 cuya edad se encuentra por debajo de los 13; unos 4.400 heridos, 700 de ellos han quedado discapacitados de por vida. Estos datos solo proporcionan una respuesta muy clara [¡NO!]. Pero no olvidemos añadir los cientos de miles de personas desplazadas y los billones de dólares de daños infligidos en el país.

A Hezbolá no le importa eso, ellos y los israelíes con los que han negociado (Olmert y cía.) consiguieron el despliegue de relaciones públicas que necesitaban justo cuando lo necesitaron. Los libaneses y los telespectadores árabes de Al-Jazeera en general deberían olvidar sin más la reciente historia de este grupo militante que ha vuelto sus armas contra sus compatriotas libaneses y que ha precipitado una ruptura sectaria, compitiendo con la guerra civil que duró 15 años.

Más opiniones, reportajes y análisis de la blogosfera libanesa en próximos artículos.

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