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Siria: El amor está en Stuttgart

Olvídense de la política, Obama y la crisis económica. El nuevo murmullo en el blogósfera siria es sobre el amor.

Mariyah, una blogger siria de Damasco, ha estado jugando con los corazones de sus lectores con la más delicada serie de posts acerca de la historia de Ghassan y Alexandra.

Todo comienza en una fría noche del invierno de 1955 en Stuttgart, Alemania:

Había algo que podría llamarse aplomo. Mientras la otra mujer se hacía cada vez más ruidosa, una mujer pequeña, de piel blanca, estaba sentada mirando en silencio y sonriendo. Claramente estaba disfrutando el entretenimiento pero parecía tímida y reservada – demasiado como para intervenir en la conversación. Sus grandes ojos azules brillaban con inteligencia y sus diminutos rasgos le daban el aspecto de una muñeca de porcelana. Su pelo castaño rojizo brillaba rojo como la luz de la chimenea que arrojaba un brillo ámbar alrededor de ella. Ghassan observó que estaba bien vestida pero sin ostentación. Cuando ella habló, su voz era silenciosa – él no podía escucharla desde su mesa. Ghassan encontró, a medida que la noche transcurría, que no podía retirar sus ojos de ella.

Nunca nos lo dicen explícitamente, pero sentimos que Ghassan y Alexandra son en verdad los padres de Mariyah, lo que hace a la historia mucho más irresistible.

“Guten tag. ¿Puedo ayudarlo, señor?” arrulló desde detrás de él. “¿Algo para la hermosa dama?”

Ghassan no pudo evitarlo pero se le notó sorprendido. ¿Habían sus expresiones faciales reflejado sus pensamientos de Alexandra al punto que la anciana mujer, un extraña, podría reconocerlo? Había intentado comprar flores pero solamente como un medio para profundizar su estudio de esta mujer quien creía ahora que era mucho más sabia de lo que él podría haberse imaginado.

“Si, si por supuesto. ¿Qué sugiere usted?” Ghassan intentó hablar tan suavemente mientras podía armarse de valor.

“Rojo, querido, acentuado con un toque de morado. Y, por supuesto, azul para resaltar sus ojos.” La mujer contestó fácilmente.

Ghassan estaba estupefacto. “¿Cómo? ¿Cómo supo?”

La bella escritura de Mariyah‘, junto con sus más oportunas pausas en la historia ha capturado la imaginación de los lectores, y los ha dejado pidiendo más después de cada parte.

Incluso decidió mejorar el ambiente con algo de música de esos prometedores días del invierno de Ghassan y Alexandra en 1955.

Puedes encontrar todas las partes publicadas ácá. Estamos ahora en la parte 5, ¡y esperando, pacientemente, por la parte 6!

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