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Hungría, Eslovaquia: Tensa relación

El 15 de noviembre, el Primer Ministro eslovaco Robert Fico y su homólogo húngaro, Ferenc Gyurcsány, se reunieron en el pueblo de frontera de Komárno, Eslovaquia, en un intento de calmar las tensiones nacionalistas que han escalado debido a la violencia del partido de fútbol del 1° de noviembre en Dunajská Streda, Eslovaquia.

Eva S. Balogh de Hungarian Spectrum ha estado blogueando mucho recientemente acerca de las relaciones eslovaco-húngaras, y acá está algo de lo más destacado.

El 1 de noviembre, Eva brindó detalles y antecedentes del incidente en el partido de fútbol:

Mientras las familias hacían su peregrinaje anual a los cementerios para colocar flores en las tumbas de sus parientes, alrededor de quinientos hinchas húgaros de fútbol fueron al sureño pueblo de Dunajská Streda (Dunaszerdahely) a crear problemas. El pueblo, situado justamente cerca de la frontera eslovaco-húngara, es predominantemente húngaro. De los 23,000 habitantes la población eslovaca no supera los 3,000.

El partido de fútbol entre Slovan Bratislava y el equipo local no era para comerse las uñas. Pero el estadio, con capacidad para 10,000 personas, estaba lleno. Mil personas llegaron desde Bratislava y había un contingente de 500 de Hungría. La policía eslovaca debió haber sabido que se avecinaban problemas porque a casi 1,000 policías se les ordenó estar en escena. […] El grupo de Bratislava fue atacado en la ruta: les tiraron piedras. Algunas personas fueron arrestadas en ese cruce de caminos.

Los húngaros llamaron la atención sobre sí mismos cuando desplegaron carteles que decían: Perseverancia (Kitartás). Desafrotunadamente ese era el acostumbrado saludo de los nazis húngaros a finales de los años treinta y cuarenta. El estadio estaba lleno desde casi una hora antes de la patada inicial, y los dos bandos pasaron el tiempo gritándose obscenidades entre ellos. Justo antes que empezara el juego, los locales y los visitantes húngaros cantaron el himno nacional húngaro. Por fin comenzó el partido, pero tras dieciocho minutos el árbitro tuvo que detenerlo porque la gente de Bratislava tiró una bomba de humo en la cancha. […]

El 9 de noviembre, Eva escribió que era “difícil saber exactamente qué ocurrió” cuando la policía eslovaca eligió interferir:

[…] Cada lado tiene su propia historia. Los “hinchas” húngaros aducen que no hubo disturbios en su sector de la cancha y que la policía eslovaca los atacó brutalmente sin razón. Los videos que han circulado en Internet ciertamente muestran a los policías eslovacos usando sus porras más bien de manera indiscriminada contra los húngaros que estaban en retiro. Pero soy de una especie cautelosa, y hay una muy buena posibilidad de que el segmento del video que vemos no nos cuente toda la historia. Además, al desglosar a los arrestados se indica que la policía eslovaca no fue más amable con sus propios extremistas. Casi la misma cantidad de eslovacos y húngaros fueron arrestados y después liberados. […]

En Hungría, la gente estaba “indignada” por las presuntas acciones de la policía eslovaca:

[…] Si, ellos admiten que no era apropiado ir a Eslovaquia con fotos de la Gran Hungría, una Hungría que incluía como parte de su territorio la actual Eslovaquia, conocida entonces como Tierras Altas (Felvidék). Y sí, fue un provocación desplegar lemas irredentistas. Pero, agregan, ninguno justificó el uso de fuerza bruta. […]

El 3 de noviembre, se realizó una manifestación ultra-nacionalista en Budapest:

[…] Se reunieron cerca de 1,000 personas frente a la embajada eslovaca, quemaron al menos una bandera eslovaca, y mostraron carteles que exigían “Muerte a Ján Slota.” Ján Slota, jefe del SNS (Partido Nacional Eslovaco), no es un hombre agradable. Los húngaros encabezan su lista de odio, pero los gitamos y los homosexuales tampoco son sus favoritos exactamente. Él considera a la minoría húngara en Eslovaquia “un cáncer en el cuerpo de la nación eslovaca”, y un par de veces ha aludido a la alegría que sentiría algún día de entrar a Budapest dentro de un tanque. Cada vez que Slota dice algo indignante todos los húngaros escuchan. Antes que la actual coalición que incluye al partido de Slota llegara al poder en el 2006, las relaciones húngaro-eslovacas eran cordiales. Pero, por supuesto, entonces el socio de la coalición era MKP (Magyar Koalició Pártja/Strana Mad'arsklek Koalícije), un partido de la minoría húngara. […]

El 12 de noviembre, Eva escribió pesimistamente sobre el inminente encuentro entre los primeros ministros de las dos naciones que se amenazan descaradamente:

Por fin. Tras meses y meses de tensas relaciones entre Eslovaquia y Hungría los dos primeros ministros acordaron reunirse. […]

[…]

¿Qué puede lograr la reunión entre Fico y Gyurcsány? Hasta donde puedo ver, nada. […]

También comentó sobre la postura de los políticos húngaros:

[…] Por ejemplo, el gobierno húngaro y todos los partidos condenan las recientes acciones de la extrema derecha húngara. Están en contra del nacionalismo húngaro, están en contra de que los extremistas entren a Eslovaquia con uniformes nazis. También están en contra de que esos pequeños nazis marchen arriba y abajo de Hungría pero, ¿qué puede hacer el gobierno húngaro? […]

Sin embargo, hubo casos de desacuerdo, como Eva lo señaló en su post del 14 de noviembre:

[…] Predeciblemente, los políticos húngaron no son de una sola opinión respecto de los recientes incidentes en Eslovaquia. Para dar un solo ejemplo. Un parlamentario de Fidesz, Béla Túri-Kovács, está exigiendo la renuncia de un colega, Mátyás Eörsi de [SZDSZ], que es el presidente del comité parlamentario de asuntos europeos. Eörsi fue a Eslovaquia a reunirse con sus contrapartes eslovacas. Dijo que ambos lados deberían aceptar algo de culpa por los incidentes e hizo un mea culpa en nombre de Hungría. Bueno, a Túri-Kovács seguramente no le gustó esta admisión de culpa. […]

La derechista Unión Cívica Fidesz – Húngara, mencionada en el pasaje de arriba, es el mayor partido de oposición de Hungría; un anterior roundup de Global Voices de los posts de Hungarian Spectrum sobre la política de está acá. También, en este post, Eva habló de un artículo sobre los “encargados del populismo” – el difunto austriaco Jörg Haider, el húngaro Viktor Orbán y el eslovaco Robert Fico – escrito por el sociólogo Pál Tamás.

En su post del 15 de noviembre, Eva puso parte de la culpa en el fracaso del gobierno húngaro para tomar las riendas en “pequeños pero ruidosos y activos grupos de extrema derecha” en Fidesz:

[…] Un problema es que no hay una política unida para decidir enfrentarse a los extremistas. Viktor Orbán y su partido, Fidesz, son maestros del lenguaje ambiguo que anima a los extremistas. Si bien Fidesz no apoya inequívocamente a los extremistas, el partido tampoco los condena. O si dicen algo negativo, agregan: “pero uno puede entender su frustración.” Después de todo, Orbán necesita sus votos. La extrema derecha es mucho más grande que los pocos centenares que están listos a salir a calle para manifestar. Según un reciente estudio sociológico, aquellos con sentimientos de extrema derecha pueden llegar hasta el 20% de la población aunque solamente el 5% está listo para participar en manifestaciones que pueden terminar en violencia. El resto solamente mira y aplaude a sus amigos. […]

[…]

La única esperanza es la fuerza de la opinión pública. Pero seguramente sería más fácil si Fidesz abiertamente y sin reservas se mantuviera al lado del gobierno cuando condena a estos extremistas. Desgraciadamente, ese no es el interés del partido en este momento.

En cuanto a la reunión entre Fico y Gyurcsány, resultó en una declaración conjunta, en la que los dos líderes se comprometían a dar pasos hacia la eliminación de “cualquier tipo de extremismo, xenofobia, intolerancia, chauvinismo, nacionalismo y cualquier manifestación de violencia”. Eva comentó sobre el resultado del encuentro en su post del 16 de noviembre:

[…] Enfrentémoslo, esto no es mucho, aunque seguramente es mejor que nada. Hasta donde sé, los húngaros querían tener una explicación satisfactoria de la “brutalidad policial” en el partido de fútbol así como garantías de un trato más equilibrado de la historia húngara en colegios de idioma húngaro. Tampoco están contentos con la prohibición de las banderas húngaras en los juegos[…]. Ninguna de estas exigencias fueron satisfechas. Fico no llegó con ninguna prueba de que los hinchas húngaros de fútbol usaron violencia física antes del ataque de la policía en sus lugares. Fico no cedió en el tema de la bandera. […] Mientras Gyurcsány se quejó de la retórica nacionalista y anti-húngara del gobierno eslovaco, Fico dejó sentir su indignación por la aparición de extremistas húngaros disfrazados en suelo eslovaco. […]

en su post del 18 de noviembre, Eva escribió acerca de la cobertura que los medios hicieron de la reunión:

[…] Sin embargo, parece que Robert Fico no está satisfecho con los reporteros eslovacos que estuvieron presentes en la tormentosa conferencia de prensa después de la reunión de Komarno. Esa misma noche él, junto con el presidente de la república y el presidente del parlamento eslovaco, apareció en la televisión pública eslovaca (STV) y acusó a los periodistas eslovacos de haber lanzado bolas suaves a Gyurcsány; ellos no representaban los intereses de Eslovaquia. Los periodistas húngaros, quizá no sorprendentemente, creyeron que Gyurcsány salió mejor del duelo verbal. […]

Los comentaristas cuyas simpatías están con la derecha vienen repitiendo un antiguo adagio húngaro que puede resumirse como “nadie nos comprende”. Esto es lo que se dice cuando se hace obvio que los reporteros de occidente pueden fácilmente aprovechar que la policía en partidos violentos de fútbol a menudo actúa violentamente y que los grupos paramilitares uniformados no tienen lugar en ningún sitio, sobre todo en un país vecino. Estos comentaristas a menudo dicen que Occidente simplemente no puede entender las complejidades de las relaciones eslovaco-húngaros. […]

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