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Palestina: “Dios, por favor, dime si esto terminará pronto”

Los ataques aéreos israelíes en Gaza no muestran señales de ceder, y ahora en la Ciudad de Gaza hay peleas en las calles. En esta publicación los bloggers describen el miedo que se experimenta cuando llegan los soldados israelíes al vecindario, explican qué tan importante se ha vuelto rezar, y el énfasis de continuar diciéndole al mundo qué es lo que está pasando.

El Prof. Said Abdelwahed, quien enseña inglés en la Universidad de Al-Azhar, explica en Moments of Gaza como consigue que salga la información:

One friend of mine sent to me from Europe asking how do I manage to send e-mails in the middle of this situation and continuous fight. At first I remained for 15 days without electricity and with little drinking water. Mobile phones were broken except and hardly for sending SMS. Telephone lines remained okay for the whole time but there were static lines at times. During those days I used a small generator to operate my laptop. Three days back, the electricity company maintained some transformers and wires so that we had electricity again. We pumped water to a reservoir upstairs! However, it is still that the electric power shuts off between now and then; some other times we receive electricity for 2-3 hours, and other times the electric current continues for 10 hours or more. Thus, I send my e-mails. … My priority is to catch any opportunity to contact the world.

Desde Europa un amigo me preguntó, cómo consigo enviar correos electrónicos en medio de esta situación y de la continua lucha. Al principio permanecí sin electricidad por 15 días y con poca agua para beber. Los teléfonos celulares estaban casi inservibles, excepto cuando difícilmente se enviaba un SMS. Las líneas telefónicas permanecían bien todo el tiempo, aunque en ocasiones había estática. Durante esos días, yo utilizaba un pequeño generador para operar mi laptop. Hace tres días, la compañía de electricidad dio mantenimiento a algunos transformadores y cables, teniendo así electricidad otra vez. ¡Bombeábamos agua a una reserva arriba! Sin embargo, la electricidad aún se va en ocasiones; otras veces la recibimos de 2 a 3 horas, incluso a veces dura 10 horas o más. De este modo, envío mis correos electrónicos. … Mi prioridad es atrapar cualquier oportunidad para contactar al mundo.

En otra publicación nos actualiza de la situación:

My family and I are okay but stressed. Yesterday's early morning's ground and air attacks on our neighbourhood was really tough. Battle lasted for five hours! The Israeli army killed 14 including 2 children, demolished by their bulldozers one home of Sweerky family, destroyed plants and trees in a nearby agricultural land, destroyed a mosque minaret, burnt one home of al-Jarwsha family. My children were scared to death; they screamed and crumbled together in one room. I expected the Israeli tanks to move deeper into the neighbourhood; army tanks and special forces were in the second street from me! Electricity was shut off and homes and streets were in total darkness! Dozens of families moved out of their apartments panicked. They left from back streets! Because I was not sure of what may be next; in such situations no one can tell how the soldiers will behave when they reach! Thus, in an early step and to calm down my children, I deleted all my messages to my friends about the situation in Gaza! Forty people died in the day before yesterday. Last night was a night of bombing from tanks and artillery; it continued to this morning too. Mobile phones can hardly operate, but sometimes we can send mobile short messages to know about the safety of each other. […] I have just received a mobile message from my neighbour who lives in the fifth floor (I live in the fourth floor) in which he wishes me and my family to remain safe! To tell you the truth, I was so sad to lose my diaries of the ongoings in Gaza, but this morning with the electricity back, I saw my messages on the internet blogs. […]. In a way, it tells historical moments!

Mi familia y yo estamos bien, aunque preocupados. Ayer, en las primeras horas de la mañana, atacaron el vecindario por tierra y aire, fue verdaderamente difícil. ¡La batalla duró cinco horas! El ejército israelí mató a 14 incluyendo a 2 niños, la casa de la familia Sweerky fue demolida por sus excavadoras, destruyeron plantas y árboles de un sembrío cercano, destruyeron el Alminar, quemaron la casa de la familia al-Jarwsha. Mis hijos estaba muertos de miedo; ellos gritaban y temblaban en una habitación. Yo esperaba que los tanques israelíes entraran más en el vecindario, ¡los tanques de la armada y las fuerzas especiales estaban a un par de calles de mi! ¡Se había ido la electricidad, las casas y calles estaban en completa oscuridad! Docenas de familias en pánico salieron de sus departamentos. ¡Se fueron por los callejones! Por lo que no estoy seguro de lo que pasó después; ¡en esta clase de situaciones nadie puede decir como se comportarán los soldados cuando llegan! Así, en un rápido movimiento y calmando a mis hijos, ¡borré todos mis mensajes hacia mis amigos acerca de la situación en Gaza! Cuarenta personas murieron antier. Anoche fue una noche de bombardeos desde los tanques y artillería; continuando hasta esta mañana. Los celulares difícilmente están operando, no obstante podemos enviar mensajes cortos de ellos, así sabemos si cada uno esta seguro. […] Acabo de recibir un mensaje de mi vecino,quien vive en el quinto piso (yo vivo en el cuarto), en el que ¡desea que mi familia y yo nos mantengamos seguros! a decir verdad, estoy triste por perder mis diarios del conflicto en Gaza, pero esta mañana con el regreso de la electricidad, vi mis mensajes en los blogs en Internet. […]. de alguna manera, ¡cuentan momentos históricos!

Laila El-Haddad, cuyos padres están en Gaza, publica en Raising Yousuf and Noor:

I receive the dreaded 9pm call from my father. My heart skipped a beat- late night calls always bear bad news. […] I learn that my cousin's father-in-law has been hurt. His house in northern Gaza was hit by Israeli forces, then bulldozed to the ground. He was arrested, blindfolded and tortured – including made to fall off stairs, fracturing several ribs. He then had to walk an hour to Gaza City's Sheikh Ijleen neighbourhood. His wife was also forced to leave in her pajamas in the middle of the night and walk alone to the city.

I talk to my father until the bombing subsides – until another hour. Sometimes we don't say anything at all. We simply hold the phones to our respective ears and talk in silence, as though it were an unfamiliar technology. As though I can shield him from the hell being unleashed around him for those few minutes. However absurd it sounds, we feel safe somehow; re-assured that if something happens, it will happen while we stand together.

Recibí la atemorizada llamada de mi padre a las 9:00 pm. Mi corazón brincaba con fuerza – las llamadas, tarde, en la noche, se asume siempre que son malas noticias. […] Aprendí eso del suegro de mi primo cuando había sido herido. Su casa al norte de Gaza fue atacada por las fuerzas israelíes, después demolida con excavadoras. Él fue arrestado, lo vendaron y torturaron -incluyendo hacerlo caer de las escaleras, fracturándole varias costillas. Después tuvo que caminar una hora hacia la Ciudad de Gaza, al vecindario Sheikh Ijleen. Su esposa en pijama, también, fue obligada a salir, dejándola en medio de la noche caminando sola en la ciudad.

Hable con mi padre hasta que disminuyó el bombardeo – por una hora más. A veces no decimos nada. Simplemente mantenemos el teléfono en nuestras respectivas orejas y hablamos en silencio, como si esto fuera una tecnología desconocida. Como si pudiera protegerlo del infierno desencadenado a su alrededor por esos pocos minutos. Sin importar que tan absurdo suena, nos sentimos seguros, de alguna forma; reafirmamos que si algo sucede, pasará mientras estemos juntos.

En otra publicación describe como a los residentes de Gaza no les queda más que rezar:

The fear is salient; it is suffocating; it is in the air, friends say, and no one knows what's coming next, and there is no where to turn to except up in the Heavens above. And so many people in Gaza have taken to doing just that: they are waking up for special pre-dawn prayers qiyam il layl in the “last third of the night” – a window of time when believers feel especially close to God and when it is said He is especially close to our calls upon Him, and supplications and prayers are most likely to be answered. And so they tremble, and they wait, and they pray during this small window to Heaven for the gates of hell to be closed. And then it is dawn once again.

El miedo es silencioso; es sofocante; está en el aire, los amigos hablan, y nadie sabe que es lo que viene, y no hay a dónde voltear más que al Cielo. Y mucha gente en Gaza sólo hace eso: se levantan antes del amanecer para la oración especial qiyam il layl en el “último tercio de la noche” – un buen momento cuando los creyentes se sienten especialmente cercanos a Dios y cuando se dice, Él está especialmente cerca a nuestro llamado hacia Él, y es más probable que las suplicas y oraciones sean respondidas. Y ellos se estremecen, y esperan, y rezan durante esta pequeña ventana al Cielo para que las puertas del infierno sean cerradas. Y entonces amanece otra vez.

La foto-periodista palestina Sameh Habeeb publica en Franja de Gaza, La Historia sin contar:

Several untold stories still under the rubbles of Gaza devastation. The more time this war lasts the more victims fall down, their stories buried with them. Most of the Gaza Strip plunges into deep darkness since the start of this war. I find several hardships to send out this report due to power problem. Today, a rocket targeted my uncle's house. My house got several splinters and rocket shrapnel.

Muchas historias no reveladas aún están bajo los escombros de la devastación de Gaza. La guerra que entre más se prolonga, más víctimas se lleva, sus historias ardieron con ellos. Mucho de la Franja de Gaza se ha hundido en una profunda oscuridad desde el inicio de esta guerra. Encuentro muchas dificultades para enviar este reporte debido a al problema de energía. Hoy, un misil fue dirigido a la casa de mi tío. Mi casa tiene muchas fragmentos y balas de metrallas.

Louisa Waugh, quien ha vivido en Gaza hasta ahora, escribe en el Gaza Blog del New Internationalist:

For those of us on the outside looking in, it is impossible to know how life feels inside Gaza right now. But my Gazan friends tell me on the phone that they are going through hell. ‘Tell me what is happening, what are people doing to help us,’ my friend Mohammed asks me when I finally get through to him in Gaza City. ‘I have no water or electricity, at home, and no way of hearing the news. Tell me something is being done. Tell me, please God, tell me this is going to end soon.’

Para aquellos de nosotros que miran desde fuera, es imposible saber como se siente vivir dentro de Gaza ahora. Pero mis amigos gazatíes me dicen por teléfono que están viviendo en el infierno. ‘Dime qué está pasando, qué hace la gente para ayudarnos’ me pregunta mi amigo Mohammed cuando finalmente me comunico con él en la Ciudad de Gaza. ‘No hay agua o electricidad en la casa, y no hay forma de escuchar las noticias. Dime algo que estén haciendo. Dime, por favor Dios, dime si esto terminará pronto.

Dina Hazem, una estudiante universitaria, escribe en el blog grupal Moments of Gaza:

The occupation troops are closing in my city. They are one street away from my neighborhood. In the last weeks, people used to move around in the streets, even if for a little bit. But ever since 2 days I haven't seen anything or anyone except speeding ambulances. My heart aches for how my once prosperous, vibrant, rich city slowly turning into a city surrounded by death, danger, destruction and haunted houses…

What the Palestinians in Gaza are getting used to on a daily basis are things like these:
…the smell of gunpowder in the air
…the sound of ambulances here and there
…the sound of fighter jets and helicopters in the sky
…the trembling, terrorizing sound of bombs far and near
…the sounds of baby cries
…the news of people dead, injured, lost or homeless

This is what we're getting on a daily, but even hourly basis…for the past 2 weeks. To me, this is not life. This is death in the making.

Las tropas de la ocupación están cercando mi ciudad. Están a una calle de mi vecindario. En las semanas pasadas, la gente solía caminar por las calles, incluso aunque fuese por poco. Pero desde hace 2 días no he visto nada o a nadie excepto a ambulancias a toda prisa. Mi corazón añora a la que una vez fue una ciudad próspera, vibrante, rica, que lentamente se ha convertido en una ciudad rodeada de muerte, peligro, destrucción y casas poseídas…

Básicamente a lo que los Palestinos en Gaza tiene que acostumbrarse a diario son cosas como estas:

…al olor de la pólvora en el aire
…al sonido de las ambulancias aquí y allá
…al sonido en el cielo de los aviones caza y helicópteros
…a las sacudidas, a los sonidos aterradores de las bombas lejanas y cercanas
…al sonido de los bebés llorando
…a las noticias de gente muerta, lesionada, perdida o sin hogar

Esto es lo que básicamente tenemos a diario, prácticamente a cada hora… en las últimas dos semanas. Para mi, esto no es vida. Esto es muerte en producción.

Mohammed Ali, quien trabaja para la ONG Oxfam, escribe en el blog de Oxfam:

The situation has now reached such a critical point that doctors frequently confront dilemmas such as these – to treat the child who is bleeding to death or the baby who has severe head injuries? While doctors ask themselves these tough questions, some politicians continue to debate whether or not we are facing a humanitarian crisis. Since the Israeli military attacks started on Gaza, no salaries have been received and hardly any one has been able to work. Many people here depend on agricultural farming to make a living, and the Gazan population relies on these farmers to be able to eat vegetables; the blockade is allowing hardly anything in. No farmer will go to their farmlands these days, like all of us, they fear being killed if they move out of their homes or even if they stay put. […] The occupation has put Gaza on a drip feed; we have had just enough to keep us alive but not enough to make us feel as though we are really living… now this. If I make it to the end of this conflict, I want to leave the minute I am able to. I do not want my children to grow up in this environment, strangled by the occupation, familiar with the sounds of F16 fighter jets, unable to leave the country if they need life-saving treatment.

La situación ha alcanzado hasta ahora un punto tan crítico que los médicos frecuentemente han tenido que enfrentar dilemas como estos – ¿tratar a un niño que está desangrándose o un bebé que tiene heridas severas en la cabeza? Mientras los doctores se hacen estás preguntas difíciles, algunos políticos continúan debatiendo si estamos o no enfrentando una crisis humanitaria. Desde que comenzaron los ataques militares israelíes en Gaza, no se han recibido salarios y difícilmente alguien puede trabajar. Mucha gente aquí depende de la agricultura para vivir y la población gazatí depende de estos campesinos para poder comer vegetales; el bloqueo hace difícil que algo pueda entrar. Hoy en día los que no son campesinos van al campo, como todos nosotros, sienten miedo de ser asesinados si se van de sus casas o incluso si se quedan. […] la ocupación ha dejado a Gaza alimentándose a cuenta gotas; hemos tenido lo necesario para mantenernos vivos pero no para sentirnos lo suficientemente fuertes para lo que vivimos… Ahora esto. Si pudiera terminar este conflicto, quisiera dejarlo en un minuto, si pudiera. No quisiera que que mis hijos crecieran en este ambiente, estrangulados por la ocupación, el sonido familiar de los aviones caza F16, imposibilitados para dejar el país si necesitaran un tratamiento para salvar su vida.

La activista australiana Sharyn Lock escribe en Tales to Tell:

Tonight in the hospital are 3 tiny new babies, triplets. They are sleeping soundly in their incubators, despite the tank fire that comes ever nearer. For them alone I don’t want to leave the hospital now; we have heard some terrible rumours of what has been done to babies, apparently deliberately, and there are some grim pictures. […] Someone was talking the other day about how the high birth rate amongst Palestinians really worries Zionist Israelis who greatly fear being outnumbered in this region. I made some comment about how families are losing not one but several children due to houses being bombed etc. And suddenly I thought – what if this attack is partly aimed at killing as many children as it can? Is it really possible someone in Israel has sat down and calculated how to do that? I just can’t begin to think about this.

I am far more worried about being arrested than being killed. I would like to think I am not important enough for the army to bother, and if they come into the hospital I can monitor and document and challenge their behaviour if need be. (Cos a load of guys with guns are really going to listen to me, right?) But I couldn’t bear to be taken out of this small beleaguered place, and if occupation lasts a long time, one international in it for the long term is more useful than one who got arrested 5 minutes after the soldiers arrived.

Esta noche en el hospital hay tres nuevos bebés, trillizos. Duermen ruidosamente en sus incubadoras, a pesar del tanque que cada vez está más cerca. Sólo por ellos no quiero dejar el hospital ahora; hemos escuchado unos rumores horribles de lo que le hacen a los bebés, aparentemente en forma deliberada, y hay algunas fotografías crudas. […] Alguien decía el otro día, cómo el alto índice de nacimientos entre los palestinos realmente preocupa a los israelíes sionistas, quienes temen ser superados en número en esta región. Hice algunos comentarios de cómo las familias no pierden uno, sino varios niños durante los bombardeos en las casas, etc. Y de pronto, pensé – ¿Qué tal si los ataques apuntan a matar a tantos niños como puedan? ¿Realmente es posible que alguien en Israel se siente a pensar en cómo hacerlo? Yo aun no puedo empezar a pensar eso.

Estoy más preocupada por ser arrestada que por ser asesinada. Me gustaría pensar que no soy suficientemente importante para el ejército como para molestarse, y si viene al hospital puedo vigilar y documentar y desafiar su comportamiento si es necesario. (Por que muchos chicos con armas realmente van a escucharme, ¿No?) Sin embargo, no puedo soportar que me saquen de este pequeño lugar asediado, y si la ocupación dura más tiempo, una ayuda internacional es más útil a largo plazo que quien fuese arrestada 5 minutos después de la llegada de los soldados.

La activista canadiense, Eva Bartlett, bloguea en In Gaza. Ella describe como, cuando ella y su compañero activista Alberto Arce acompañaron a dos palestinos trabajadores del cuerpo médico de emergencia a recoger un cuerpo, les dispararon a los médicos, y a uno de ellos le dieron en la pierna:

Arce’s video footage caught the incident, and is testimony to what we’ve seen, what medics have told us they’ve long endured, and what Israeli authorities belligerently continue to deny: Israel is targeting medical personnel, as Israeli forces target journalists, civilians, and these days in Gaza anything that moves. No sanctuary, no safety, no guarantee of medical service.

La grabación del video de Arce capturó el incidente, y es testimonio de lo que vemos, lo que los médicos nos dicen que tiene que pasar, y lo que las beligerantes autoridades israelíes continúan negando: Israel esta apuntando al personal médico, mientras las fuerzas israelíes atacan a los periodistas, civiles, y en estos días en Gaza a todo lo que se mueva. No hay refugio, no hay seguridad, no hay garantías de servicio médico.

La grabación tomada por Alberto Arce puede ser vista aquí.

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