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Japón: “¿En qué estás ahora?” se ha vuelto una pregunta tabú

Con la economía mundial en una recesión, con el bajón de la industria automovilística local, hasta las tiendas por departamento han reducido sus horarios en un intento de reducir sus costos — sin mencionar las instalaciones temporales, parques y café Internet llenándose con las nuevas personas sin hogar del país — muchos en Japón han perdido algo de su esperanza en el futuro.

En una entrada que atrajo mucha solidaridad por parte de los lectores [ja], el blogger koheko reflexiona sobre el impacto de la recesión en la economía nacional y mundial sobre las relaciones humanas con amigos y colegas [ja]. No es solamente que la vida se ha hecho difícil en términos materiales, explica el blogger, sino que también ha hecho difícil las conversaciones, pues muchos temas — particularmente los que tienen que ver con trabajo — son ahora tabú:

Por el año nuevo me reuní con mis amigos por primera vez en cierto tiempo, y me alegró saber que les estaba yendo bien. Pero al mismo tiempo, ya todos somos treintones, y habían algunas cosas que me preocupaban. Primero, lo que era más interesante, o tal vez debería decir impactante — se me hace como un fenómeno complejo — pero la pregunta “¿en qué estás ahora?” parece haberse convertido en tabú.

Tal vez sea una señal de los tiempos, pero cuando unas diez personas se reúnen, siempre habrá uno o dos de ellos que están viviendo la vida de un freeter. Supongo que estaba fuera de consideración para estas personas, pero debido a esto [cuando me reuní con mis amigos], la pregunta, “¿en qué estás ahora?” era tabú, y la gente hacía todo lo que podía para evitar el tema del trabajo.

Además de esto, uno de mis amigos que vino a la fiesta trajo a su novia con él, y resulta que preguntarles a los dos sobre “matrimonio” también es tabú. Antes me habían presentado a la novia de un amigo mío, y cuando le pregunté, “¿así que te casas?”, la atmósfera se volvió repentinamente incómoda. Alguien que estuvo ahí después me dijo, “¡No puedes preguntarle a la gente cosas como esa!” ¿De verdad?

Recordar los viejos tiempos no es algo malo, pero esas clases de [conversaciones] no durarán. Todos están poniendo todo lo que pueden en vivir sus vidas, y supongo que tienen muchas cosas en mente. Además, no es necesariamente algo malo formar relaciones de trabajo con viejos amigos. Aunque en mi [reunión con mi] grupo de amigos esto también era tabú. Creo que esto es una especie de regla [no escrita] de evitar causar daño los unos a los otros. Aunque también debo preguntarme si esta clase de relaciones [de trabajo] [entre viejos amigos] realmente se pueden sostener por mucho tiempo.

Hubo un periodo durante el cual yo mismo, como investigador, no podía mantenerme independientemente, y entonces cada vez que me reunía con amigos, me ponía increíblemente nervioso. Mis amigos que en ese momento habían trabajado en una empresa durante 3 ó 4 años se burlaban de mí por mi precaria situación, y me arrojaban alguna frase hecha como — “Quién como tú, ¡esa vida sin complicaciones que tienes!” — y cuando yo respondía [explicando que] “Es trabajo duro, ya saben”, me gritaban “tienes que estar bromeando”. La vida de los empleados corporativos es un infierno, y no hay forma de que yo lo entendiera, aparentemente.

Esos son recuerdos difíciles para mí, pero he aprendido de esas experiencias y me he vuelto más fuerte gracias a ellas. En ese momento, me molestaba, pero también sentía de manera muy penetrante lo tímido que yo era. Pensaba para mí, lo que digo no es convincente, por eso es que se burlan tanto de mí.

Así que pensé: este año trataré de explicar a la gente qué es lo que hago, tratar de hacerlos entender. También [les] ofrezco un oído dispuesto a escuchar cuando hablan de sus dificultades. Sin embargo, antes de darme cuenta, el camino para convertirme en un investigador parecía no ser visto como algo tan terriblemente difícil. Los que ahora están pasando los momentos más difíciles son los empleados de las empresas, y más todavía los que no tienen trabajo, que deben vivir cada día resisitiendo el desdén de otras personas.

Para la tercera o cuarta ronda de bebidas [con mis amigos], la cantidad de asistentes había bajado, y poco a poco el tono de las conversaciones se había vuelto negativo. Supongo que hasta entonces, todos se habían estado aguantando. Me dieron una conferencia extensa sobre lo desagradables que eran las compañías. Honestamente, había cosas de las cuales también quería quejarme, pero no era para nada la clase de atmósfera en la que podía interrumpir [y señalar mi idea]. Pero lo que de veras me asustó fue que, entre todo mi grupo de amigos, no había una sola persona que sintiera orgullo alguno por la empresa en la que trabajaba.

Y así fue como entramos a los treinta. De veinteañeros, todos corríamos a toda máquina, tomando la ruta larga a la vida. Pero ahora la fatiga se ha fortalecido, creo que todos estamos cansados. Fuera de todo nuestro grupo, no había una sola persona que, pensando cómo pasarían los siguientes diez años, previeran un futuro brillante. Todos concentraban su atención en arreglárselas por el momento, y nada más.

Debo preguntarme, ¿es Japón realmente un país tan próspero? Es un misterio. Al menos entre mis amigos y yo que vivimos acá, no tendemos a pensar en nosotros como felices. Pisotear al otro para pasar, pero también te pueden pisotear en cualquier momento, esa es la forma en que vivimos. No puedes confiar en tu jefe, y todo lo que tus subordinados te digan te irrita. Creo que no todos están en una situación grave, pero al menos entre los que están trabajando en empresas, más de unas cuantas frases sonarán a verdad.

Sonrío cuando hablo del trabajo que estoy haciendo ahora. Parece que es un verdadero lujo poder hacerlo en estos días. Pero es también algo que no es imposible de lograr. Después de reunirme con mis amigos treintañeros, pensé para mí que en diez años, espero poder hablar acerca de “en qué estoy”, y también poder hacerles la misma pregunta — [me hice ese deseo para mí], y después me fui de la fiesta.

Esta entrada de blog fue traducida íntegramente con permiso del blogger.

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