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Brasil: Rechazo a extradición amenaza las relaciones con Italia

El gobierno brasileño llama a Cesare Battisti activista político. Para el gobierno italiano, el escritor es un terrorista condenado. La controvertida decisión del gobierno brasileño de garantizar el estatus de refugiado político para él, dos semanas atrás, tiene opiniones divididas en Brasil, atrajo severas críticas en Italia y está al borde de causar una ruptura internacional en las de otro modo amistosas relaciones Brasil-Italia.

Un antiguo miembro de Los Proletariados Armados para el Comunismo, un grupo de ultra-izquierda en Italia en los años 70, Battisti fue enjuiciado y sentenciado a vivir en prisión por una serie de crímenes, incluyendo asesinato. Primero huyó a Francia, y después de causar tensión diplomática entre Italia y Francia, huyó a Brasil, donde ha estado viviendo desde el 2002 y un pedido por su extradición estaba siendo considerado por la Corte Suprema brasileña.

Sin embargo, a Battisti le ha sido dado el estatus de refugiado político por el Ministro de Justicia brasileño Tarso Genro, luego que su pedido inicial por asilo fuera negado por el Comité Nacional para Refugiados, a razón que Battisti fue condenado en su ausencia y sobre la base de evidencia supuestamente no confiable. La decisión de Genro, luego respaldada por el Presidente Lula, ha causado que las autoridades de Roma retirasen a su embajador en Brasil, Michele Valensise, “para una consulta” -es el último acontecimiento de la creciente disputa.

Han habido llamados a un boicot de las mercaderías brasileñas – en el 2008 los negocios entre los dos países generaron US$ 10 billones – y un pedido para que los italianos cancelen sus vacaciones al país. Incluso el partido de fútbol amistoso Brasil-Italia en Londres el 10 de febrero podría ser suspendido [it].

En Brasil, las opiniones están divididas y hay en el momento dos peticiones rondando por internet, una en apoyo al gobierno italiano [pt], la otra en apoyo a la decisión brasileña [pt]. Mientras el gobierno italiano parece estar cada vez más enojado, su par brasileño ha tratado de minimizar el asunto diciendo que no hay crisis diplomática. Marcos Otterco [pt] dice que el hecho que el embajador italiano en Brasil fuera retirado es mala señal:

Si Italia toma represalias, y todo indica que lo hará, esto le costará mucho a Brasil, que tiene mucho para perder y nada para ganar. Prepárense para una ola de deportaciones de brasileños viviendo en Italia.

En el otro país, el blogger en Consciência.net [pt] dice que el exitoso novelista de crímenes Battisti era un militante sin importancia que sólo pasó a primer plano después que escribió un libro denunciando el pobre manejo de los juicios por la justicia italiana. Según él, hay otros intereses en juego:

Italia quiere callar a Battisti para esconderle al mundo el hecho que sus juicios no son mas que linchamientos con apariencia de legalidad. 

Y está claro que la torpe ira de Berlusconi y sus cómplices tiene el propósito secundario de humillar a los ilustres ciudadanos libertarios del mundo que conjuntamente abrazaron la causa de Battisti.

No sorprendentemente, la opinión pública en Italia ha percibido la concesión del estatus de refugiado para el ciudadano italiano como una muestra de apoyo del gobierno brasileño a los movimientos extremistas que devastaron Italia, sin mencionar el insulto a la sociedad italiana. Juca [pt] piensa que el Presidente Lula, por otro lado, no percibió la gravedad de la situación y ahora tiene una papa muy caliente en sus manos:

Ahora, que el escándalo ha sido creado, el gobierno de Lula no sabe qué hacer para evitar que el incidente se convierta en una crisis internacional seria, que pueda traer aislamiento a Brasil y la exclusión del próximo encuentro del G8, actualmente presidida por Italia, bajo el reclamo que nuestro país no coopera con la lucha internacional contra el terrorismo, sino que lo saluda, dando refugio a terroristas.

Mientras que algunas personas afirman que, con esta decisión, Brasil muestra que es un ejemplo de democracia [pt] y que las críticas son parte de una disputa política. Ralf Rickli [pt] destaca que los medios hasta ahora sólo han mostrado un costado de la historia: las protestas del lado italiano. El blogger comenta sobre la puesta en duda acerca del juicio de Battisti in absentia en 1987, y menciona el hecho que el gobierno de Mitterand haya negado también su extradición. El blogger pregunta: “¿por qué nuestros principales medios de comunicación no informan sobre esto?” y responde:

Y luego de pronto recordé que el actual Primer Ministro Italiano es un magnate de los medios… Un típico representante de un grupo de derecha que usa la fuerza de los medios como instrumento de poder – con el cual se ha estado escapando de repetidas acusaciones de corrupción y conexiones con la Mafia.

Pero debe ser sólo coincidencia, ¿no? No debe haber relación alguna…

Sobre el manejo de la prensa sobre el asunto, el sociólogo Rudá Ricci [pt] llama a casi todas las críticas, una reacción irracional de los militantes del ala izquierda y de algunos de los medios:

Irracional porque desde el punto de vista legal, la decisión no hiere ningún principio. Pero no hay duda que es una decisión política. Y es aquí donde comienza la confusión. Empecemos con las reacciones del ala derecha:
1) El Club Militar ha divulgado una nota enfatizando que esto es conceder asilo a un asesino sediento de sangre. Además, ellos van más allá y mencionan una “dictadura sangrienta”;
2) El gobernador [del estado de São Paulo] Jose Serra, con un ojo en el electorado local (muy conservador) dice tímidamente que esto fue un malentendido. Él fue reservado porque él fue un refugiado político en Chile y vivió entre Brasileños que fueron denunciados por crímenes como los de Battisti;
3) El senador y antiguo presidente italiano Francesco Cossiga atacó a Tarso Genro diciendo que el ministro es un “boludo”;
4) La policía italiana dice que Battisti asesinó a cuatro personas por sí mismo. Él lo niega. 

Los argumentos son exagerados y débiles, a nuestro entender.

Otros no están tan de acuerdo y piensan que el país ha tomado un giro equivocado. Fernando Rizzolo [pt] califica la decisión del gobierno brasileño que ha puesto a Brasil en un aprieto como: estropeada por ataduras ideológicas en vez de consideraciones legales:

Es impresionante hasta qué punto la pasión por la ideología de izquierda hace a un país como Brasil pelearse con Europa. No es posible que el Ministro Tarso Genro, el Partido de los Trabajadores (PT) y el Presidente Lula crean que este ciudadano Battisti sea “algo que merezca” repaldo, poniendo a Brasil en una situación muy complicada. Italia es una democracia, los grupos más izquierdistas no lo respaldan a él. Entonces, ¿por qué todo esto? El Presidente Lula debería haber considerado la decisión de Tarso, pero en vez, el PT [el partido de Lula] tiene un increíble amor por causas izquierdistas, al punto de sacrificar al país, ¿no?

Leandro Sartori Molino [pt] cree que ambos gobiernos están cometiendo un error al poner en riesgo la histórica relación entre Italia y Brasil por un asunto tan pequeño:

Pero nosotros, meros ciudadanos brasileños e italianos quienes no tenemos nada que ver con este lío, estamos al menos asustados: ¿qué nos puede pasar a los que amamos pasear por las playas del noreste de Brasil, bailar samba en su imponente carnaval, tomar un delicioso “spresso” en Piazza Novona, oír las góndolas venecianas mientras pasean a través de sus canales, tomar vino, comer deliciosa pasta, tomar caipirinha y comer feijoada?

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