Brasil: “La policía avanza solamente cuando [TV] Globo está en vivo”

Un enfrentamiento entre la policía y los habitantes de Paraisópolis, la segunda barriada más grande en São Paulo, dejó heridos a cuatro policías y al menos dos personas la noche del 2 de febrero, y ha motivado que más de 300 policías antidisturbios ocupen la barriada. Se ha informado que los habitantes han bloqueado las calles y quemado autos y casas, en disturbios para protestar en contra de la muerte de un habitante de la zona, a quien la policía disparó el día anterior. Muchos moradores no pudieron dormir durante una noche de tiroteos, y al momento de terminar este artículo, la barriada sigue ocupada pero en calma.

La mayoría de la población brasileña vio atónita las imágenes de la confrontación en televisión, y la manera en que los medios trataron el asunto ha traído debate a la blogósfera. Lo primero que se notó fue el hecho que el conflicto parecía estar desarrollándose en maneras diferentes según el canal que uno viera. El presentador de televisión y ahora periodista blogger independiente, Paulo Henrique Amorim publica un comentario en su  blog [pt] de un lector que presenció el desarrollo del conflicto a través de varios canales de televisión y concluyó que la policía de São Paulo “solamente avanza cuando Globo [TV] está en vivo”:

Una cosa curiosa: antes de la llegada de la policía anti disturbios, un grupo de unos 10 policías con escudos se colocó en una calle en fila con vándalos, listos para avanzar y a una buena distancia más adelante, y después se pararon, hasta Percival, el comentarista de noticias, se sorprendió con esta actitud. Como era hora del SPTV [noticiero local nocturno] de la cadena Globo, puse su imagen al lado de la de Record, que estaba transmitiendo el “conflicto” en vivo. Cuando SPTV comenzó a transmitir en vivo, la policía avanzó, y cuando cortaron la imagen de SPTV, la policía replegó la carrera.

Rogério Pixote [pt] estuvo indignado por el titular del mencionado programa de noticias::

El titular de este estúpido noticiero SPTV de la Rede Globo la noche del 02/02/2009:
Vandalismo en Paraisópolis, habitantes quemaron autos…

¿Por qué? No han contestado esta pregunta.

De otro lado, algunos bloggers creen que los medios han sido indulgentes en la cobertura del crimen y necesitan “urgentemente” tomar partido. Ricardo Wagner [pt] explica:

Quedarse encima del muro no soluciona ninguna situación y no ayuda a la sociedad.

A los bandidos hay que tratarlos como bandidos y a las víctimas como víctimas.

Lo que pasó en São Paulo fue vandalismo, saqueo y una desgracia (como diría [el presentador de televisión] Boris Casoy). Una situación predecible que puede volver a pasar. Roma cayó por ignorar a los bárbaros, estamos cometiendo el mismo error.

Las barriadas son el cáncer de una ciudad. Y antes de convertirse en malignas, deben ser extirpadas.

El escritor Ferréz [pt] discrepa fuertemente con ese punto de vista y publica una carta de la Asociación de Habitantes de Paraisópolis. Molesto por la manera en que los medios etiquetaron a los habitantes de la barriada, vándalos entre otros, llama a la gente a hacer uso de sus propios medios ciudadanos para mostrar el otro lado de los acontecimientos:

El periodismo canalla no se detiene.
Expone la protesta como disturbio, desorden y ni un solo canal ni un solo periódico explicó que todo empezó debido a que atropellaron a alguien. [Nota de la autora: la versión oficial informada por los medios es que la policía mató a un ladrón que había huido de prisión]
Paraisópolis no puede manifestarse, manifestación es tener un vehículo lleno de gente en ropa elegante en la Avenida Paulista.
Paraisópolis no puede protestar de tener a otro niño muerto porque carece de un simple rompemuelles o luces de tránsito, ¿a São Paulo le faltan luces de tránsito? No lo creo, anda al [elegante barrio de] Jardins, Pinheiros y verás dónde están concentrados, para que el playboy relleno de alcohol, cocaína, marihuana pueda regresar con seguridad a casa después de una noche fuera.
¡Miren! Peleas, cohetes, llantas quemadas, todo esto para mostrar al cerdo gobierno que valoramos la vida.

A Joildo Santos [pt] no le sorprende que los medios brasileños hayan preferido “esconder la realidad a la población”, dejando al público con la opinión que incidentes como estos son temas aislados que solamente pueden resolverse con ocupación policial:

El argumento de muchos está ejemplificado de la siguiente manera: “Cuando uno encuentra a su hija teniendo relaciones en el sofá, uno bota el sofá”, y así resuelve el apremiante tema de la educación sexual.
No sirve voltear la cara hacia otro lado y creer que clausurar la comunidad va a resolver el problema, tampoco sirve pretender preocuparse, el problema sigue ahí. Lo que falta es el compromiso y que los iluminados señores salgan del podio y traten de trabajar arduamente por la población.
La amenaza para Morumbí es la creciente presión en Paraisópolis. Decimos que “no hay buen Morumbí con mal Paraisópolis.”

El costoso Morumbí y la barriada de Paraisópolis son vecinos. El contraste social se puede ver claramente en esta foto, donde lujosos departamentos y la barriada – lado a lado – hacen de esta una imagen surrealista de las desigualdades de São Paulo. También es irónico que Paraisópolis signifique ciudad Paraíso. Milton Jung [pt] nos recuerda que hay un lado brillante en la vida de las barriadas, desafortunadamente olvidado muy rápido:

La Escuela del Pueblo, los Cuarteles del Sueño, Siempre Creciendo, el proyecto de capacitar a la juventud en la prevención de la violencia y el abuso de alcohol, los R$117 millones [US$50,70 millones] para desarrollar la barriada y un mundo más de acciones en este complejo con más de 80 mil personas será olvidado. Y todos se convertirán en “estos bandidos” – una descripción tan común como injusta por hacer que cosas muy diferentes parezcan iguales.

1 Comentario

Únete a la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.