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América Latina: El problema del trabajo infantil – Parte II

Categorías: Latinoamérica, Argentina, Bolivia, México, Perú, Venezuela, Derechos humanos, Juventud, Trabajo

El trabajo infantil es una triste realidad en América Latina, hasta el punto que muchas veces a los habitantes de la región se les hace tan común ver niños trabajando que ni se dan cuenta. ¿Quién no ha usado los servicios de un joven limpiabotas o de un niño que cuide automóviles? Se han realizado campañas de concientización y se han dado otros pasos para cambiar esta situación. Con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2009 [1], que se conmemorará el 12 de junio, miembros del equipo de Global Voices Latin America han colaborado en la búsqueda de blogs y posts sobre este tema en sus países para la segunda parte de esta serie de dos partes [2].

En Venezuela, la organización sin fines de lucro Muchachos de la Calle [3] trabaja para “formar ciudadanos, a partir de la enseñanza de técnicas artesanales, para disminuir el número de niños, niñas y adolescentes que viven y/o trabajan en la calle” y comparten sus experiencias en su blog [4]. Otra organización, el Observatorio de Infancia y Juventud [5], también trabaja para “construir un órgano de investigación social para la obtención de datos que permita la formulación y seguimiento de políticas públicas; así como la denuncia y acompañamiento ante la amenaza y vulneración de los Derechos Humanos de los niños, niñas y adolescentes en Venezuela”.

En el blog Periodismo Guayanés, escriben sobre niños trabajadores, quienes son “los últimos de la fila” [6]:

el hecho de que exista un número significativo de instituciones gubernamentales y no gubernamentales de atención a los niños, así como un ordenamiento jurídico favorable en la materia, no endosa el éxito, es necesario la implementación de los sistemas y el seguimiento de los mismos. Algunos expertos coinciden en que la anulación del trabajo infantil es viable, sólo si diseñan mayores posibilidades laborales para los adultos y sus comunidades, y que las soluciones están en brindar alternativas a las familias para que “rompan el ciclo de pobreza a través de cooperativas, y la adquisición de maquinaria agrícola, por ejemplo, no se sigan estancando los sueños de los más pequeños”. “Los costos de erradicar el trabajo infantil serían de 76 mil millones de dólares y los beneficios económicos netos para 2020 serían $330 mil millones de dólares. Es decir, habría un beneficio neto para la región si se eliminara el trabajo infantil” aseguraba en 2005, María Arteta, directiva del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo.

Photo by David Sasaki and used under a Creative Commons license. http://www.flickr.com/photos/oso/3602948325/ [7]

Foto de David Sasaki, usada bajo licencia de Creative Commons. http://www.flickr.com/photos/oso/3602948325/

Un post reciente del bloguero mexicano Mario Luis Fonts describe la “atrocidad del trabajo infantil”. El autor señala que el bajo ingreso de las familias, la escasez, la falta de políticas gubernamentales contundentes y hasta las migraciones son algunas de las causas que llevan a los niños a esta situación [8]. Por su parte, Maricel Pérez del blog Sinergia a.m. nos ofrece la conmovedora historia Pablo, un niño que trabaja [9]:

Más conocido como “Pablito”, este pequeño se levanta a las 6 a.m. y alista todos sus útiles. Camina muchas cuadras y en la calle de Corregidora, esquina con Universidad, deja todos sus herramientas de trabajo; cierra los ojos, ora y le pide a Dios “que me vaya bien hoy Diosito, no quiero quedarme sin un peso esta noche”. […]

Ya se acerca la noche, y Pablito sólo recibe $20 pesos, que seguramente es muy poco para los lectores; pero él dice que “me sirve para comprar una coca y unos tacos o unas papas de paquete en la tiendita de camino a casa; lo que me sobre se lo doy a mi mamá que trabaja aquí cerca en otra esquina”

Así puede ser la situación de varios niños que trabajan en diferentes calles de las ciudades mexicanas; unos pueden sufrir más que Pablito, otros menos que él. Lo que yo pueda decir sólo es un pedazo de lo que viven los que jamás son escuchados, los que gracias a un poca cantidad de pesos son auxiliados para sobrevivir; pero muchos no nos damos cuenta de su sufrimiento, de la realidad que viven aquellos seres, una realidad que parece ser distante a la nuestra, sin embargo, habrá que darse cuenta de que hasta que no nos preocupemos por escuchar a los demás; y por romper esa indiferencia hacia los otros; la situación de nuestro México no mejorará jamás.

El blog Un Boliviano en Argentina, escrito por Juan Vasquez, inmigrante boliviano en Argentina, plantea una cuestión cultural al discutir el problema inherente en la cultura y la idiosincrasia [10]:

un tiempo atras en una conversacion con unos compañeros, discutimos por un tema puntual dentro de la colectividad, q es la del trabajo infantil. En medio de la charla una de las participantes dijo algo q me llamo muchisimo la atención….dijo: …”tenés q ver el lado cultural de la cuestión, alla en Bolvia también trabajan en las cosechas, las chacras, y los padres de esa forma les enseñan. Para ellos esa la unica forma de aprender todo lo q se refiere a la siembra y cosecha. En los talleres pasa algo similar, los chicos aprender un oficio y ayudan a sus padres”… Ese comentario me dejó mucho mas preocupado, ya q no solamente es un discurso q “naturalisa” esa forma de trabajo y explotacion sino q tambien ese mismo tema fué argumentado en el fallo de un juez argentino Oyarvide dijo q la forma de explotacion en la q los bolivianos trabajamos aqui se puede explicar como una especie de “Ayllu”.

Y, finalmente, desde Perú, los remito a un post escrito por mí en mi blog Globalizado, en él presento estadísticas sobre el trabajo infantil [11] en Perú, donde se estima que 1.8 millones de niños trabajan actualmente. También existen projecciones que estiman que este número podría ascender a 2.5 millones de niños según el informe publicado en el sitio de noticias RPP [12].

Las causas y consecuencias [13] de esto son muchas, y dada la crisis económica no creo que haya mejoras en la situación. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia apoya a los niños sin embargo no es suficiente. Basta con recordar desde los casos de los niños esclavizados en las zonas mineras [14] o las niñas que son víctimas de explotación sexual [15] a los niños mendigos [16] o los niños burrier [17] para saber que hay mucho por hacer en este campo.

¿Qué puede hacerse para mitigar este problema en América Latina y alrededor del mundo?

Agradecimientos especiales para Luis Carlos Díaz [18], Laura Vidal [19], Issa Villarreal [20], y Eduardo Ávila [21] por contribuir con este post.