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EEUU, Singapur: Sobre comprar novias con tarjetas de crédito

Categorías: Asia Oriental, Norteamérica, Estados Unidos, Singapur, Derechos humanos, Economía y negocios, Mujer y género

El viernes, el blog Human Trafficking [1] de Amanda Kloer en Change.org [2] en Estados Unidos declaró la victoria [3] en su campaña para lograr que la empresa de tarjetas de crédito Diners Club [4] International deje de hacer negocios con una empresa en Singapur que vende novias vietnamitas ordenadas por correo. Más de 800 personas firmaron una petición [5] para lograr que Diners Club deje de facilitar la compra de mujeres para matrimonio.

La petición en línea decía:

No se debe vender ni comprar seres humanos, y ciertamente no deben ser parte de un plan de pagos, una “luz azul especial”, o una venta de liquidación. Las novias ordenadas por correo no son solamente extremadamente vulnerables al tráfico de humanos [6], sino también a violencia doméstica, maltrato, violación y explotación [7]. En tanto que crear un plan de pago para comprar un ser humano es ética y filosóficamente desagradable, también reduce la barrera económica para la compra de una novia. Remover esas barreras permite que los traficantes adquieran mujeres usando menos capital del que necesitaban antes. Abre la puerta para que una nueva clase socio-económica de criminales compre y explote a estas mujeres.

Comprar novias por correo no es ilegal en Singapur, ni en muchas otras partes del mundo. Este mes, The Electric New Paper de Singapur publicó una serie de artículos [8] sobre Vietnam Brides International, incluido uno acerca del plan de pago mensual de $167 de la empresa con Diners Club, y otro acerca de la escala flexible de precios [9] para novias dependiendo de sus lugares de origen. La periodista Crystal Chan, también habló con el subgerente general (ventas y mercadeo) de Diners Club (Singapur), que dijo, “no hacemos un juicio moral acerca de la organización del negocio de nuestros socios comerciantes. Para nosotros, es más importante que el negocio sea legítimo.”

Desde la petición, la empresa de tarjetas de crédito ha cambiado su tono y ha escrito lo siguiente en una carta a Change.org:

“En nombre de Diners Club International, que es parte de Discover Financial Services, apreciamos que [ustedes] hayan atraído nuestra atención a esta específica relación comercial con el franquiciado de Diners. Se ha tomado los pasos formales para terminar la relación [con Vietnam Brides International].”

En Change.org Amanda Kloer concluye:

Esta afirmación es reveladora, y dice que todos ustedes marcaron una enorme diferencia. Sus cartas hicieron que Diners Club se diera cuenta de la sociedad que uno de sus franquiciados había hecho con un servicio de orden de novias por correo [10]. Ustedes ayudaron a mantener una importante protección financiera en su lugar para mujeres en riesgo de tráfico y maltratos por medio de la industria de novias ordenadas por correo. Ustedes se negaron a aceptar que una empresa internacional pueda tratar y financiar a las mujeres como objetos. Este es uno de esos raros momentos cuando puedes ver los cambios importantes que traen tus acciones, y cómo eso marca una diferencia en el mundo.

Gracias por traer el tema a la atención de Diners Club. Y gracias Diners Club International para tomar la importante decisión de proteger a mujeres y muchachas de la explotación. Juntos, somos el cambio que queremos ver.

En Abril, Global Voices enlazó un post [11] de Alvinology [12] en Singapur acerca de un video de Al Jazeera sobre las novias vietnamitas pedidas por correo. El video cuenta la historia de dos chicas que llegan a Singapur buscando nuevas vidas.

Alvinology se pregunta por qué los hombres deben recurrir a novias extranjeras cuando ya hay hombres y mujeres en Singapur. Escribe:

En el video, se puede “comprar” de inmediato una novia vietnamita por S$10,000. La muchacha de la derecha tenía solamente 18 años cuando la vendieron a un singapurense de 35 años que fue a una agencia de buscar parejas con su mamá para escoger a su novia.

Lo que es todavía más humillante, a las muchachas se les hizo ir a una clínica en Singapur a sacar un certificado que verificara su virginidad antes de ser vendidas.

Aunque las muchachas vietnamitas y los hombres singapurenses que entraron en este tipo de matrimonios son adultos dispuestos, me pregunto cuántas de estas parejas terminan siendo verdaderamente felices.