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Líbano: los blogueros reaccionan a la crisis iraní

Tan solo una semana después de su propio reñido periodo electoral, los blogueros libaneses observan atentamente las repercusiones de las disputadas votaciones en Irán.

El conflicto en Irán —un influyente agente de poder en el Líbano y el principal simpatizante del poderoso grupo chiita libanés, Hezbolá— ha suscitado diversas reacciones.

Pese a que varios blogueros se resisten a tomar partido en la disputa iraní, sí han emitido bastantes opiniones con respecto a otras situaciones.

Asad Abu Khalil, en el sitio Angry Arab News Service, destrozó a la ONU y a los gobiernos y medios de comunicación occidentales por su actitud doble estándar con respecto a las elecciones iraníes:

There is so much hypocrisy in the Western coverage and official reactions to the developments. Most glaring for me was the statement by the secretary-general of the UN who insisted on the respect of the will of the Iranian people. Would that US designate utter such words, say, about Egypt, Iraq, Jordan, Saudi Arabia, Morocco and other dictatorships that are approved by the US?

Existe tanta hipocresía de parte de la cobertura mediática y de las reacciones oficiales de Occidente con respecto a lo que ha sucedido. Probablemente el ejemplo más claro para mí fue el comunicado del Secretario General de la ONU, en el que insistió en respetar la voluntad del pueblo iraní. ¿Diría el designado estadounidense lo mismo si se tratara, por ejemplo, de Egipto, Irak, Jordania, Arabia Saudita, Marruecos o cualquiera de las dictaduras que sí están aprobadas por Estados Unidos?

Asad continuó criticando tanto a Mahmoud Ahmedinejad como a Mir Hossein Mousavi por sus errores, destacando la difícil situación del pueblo iraní como su principal preocupación:

Typically, I support neither side in the Iranian situation: but I support those Iranians who are struggling against both sides. I have worried before about the impact of Ahmadinajad's stupid rhetoric on the Iranian public attitudes toward the Palestinian question. I worried that in the long run it will move the public away from solidarity with the Palestinians.

but I am in no way sympathetic to Moussavi. He is a man who suddenly discovered the virtues of democracy. When he was prime minister back in the 1980s, he presided over a regime far more oppressive than Ahmadinajad's. And why has no Western media really commented on his rhetoric during his own campaign: the man kept saying that he wants a “return” to the teachings of Khomeini. I in no way support a man who wants a “return” to the teachings of Khomeini. But Western media are always quick to pick villains and heroes: especially when one side is identified against Israel.

Usualmente no soy partidario de ninguna de las facciones en lo que respecta al conflicto iraní, pero sí soy partidario de aquellos iraníes que tienen problemas con ambas facciones. Ya me había preocupado antes por el impacto de la retórica estúpida de Ahmadinajad sobre las actitudes públicas iraníes con respecto a la cuestión palestina. Me preocupó que a largo plazo provocaría que el público perdiera el sentimiento de solidaridad por los palestinos.

Pero no siento empatía por Moussavi. Es un individuo que repentinamente descubrió las virtudes de la democracia. Cuando era primer ministro en la década de 1980, presidió un régimen mucho más opresivo que el de Ahmadinajad. Y porqué ningún medio de comunicación occidental se ha referido a su retórica durante su propia campaña: el hombre repetía una y otra vez que quería “regresar” a las enseñanzas de Khomeini. Yo, de ninguna manera apoyo a un hombre que quiere “regresar” a las enseñanzas de Khomeini, pero los medios occidentales siempre eligen héroes y villanos rápidamente; sobretodo si una de las facciones está identificada en contra de Israel.

Sursock señala que la disputa entre Ahmadinajad y Moussavi es en realidad una profunda disputa interna de la clase dominante que está destruyendo a la República Islámica:

The elections in Iran have revealed the deep divisions at the heart of Iran’s ruling class.

The country is internationally isolated, faces a growing economic crisis and is ruled by a faction associated with the “hardliners” that want to be the main beneficiaries of privatisation of state-owned companies.

This faction has coalesced around the incumbent president Mahmud Ahmadinijad. They see his populist appeal as an important bulwark against the deep discontent that is sweeping the country.

A second section fears that the widespread corruption at the heart of the system is undermining popular support for the republic. They want the economy opened up and strip from power those they see as lining their pockets.

This faction, that includes many senior figures in the religious establishment, has put its hopes in Mir-Hossein Mousavi.

Mousavi and other reformers want to harness the growing disquiet in the country to oust one faction of the ruling class from power. They want Ahmadinejad and the hardliners removed, but also limit the scope of popular anger.

The danger is that this movement could quickly run out of their control.

 Las elecciones en Irán han revelado las profundas divisiones en el corazón de la clase dominante iraní.

El país está internacionalmente aislado, enfrenta una creciente crisis económica y está gobernado por una facción que está asociada con “extremistas” que quieren ser los mayores benefactores de la privatización de las compañías estatales.

Esta facción se ha unido al presidente actual, Mahmud Ahmadinajad. Ven en su discurso populista un importante baluarte en contra del profundo descontento que está arrasando al país.

Una segunda facción teme que la corrupción expandida por el corazón del sistema esté mermando el apoyo popular a la república. Quieren abrir la economía y quitar del poder a los que se estén llenando los bolsillos impúnemente.

Esta facción, que incluye varias figuras predominantes de la clase religiosa, ha depositado sus esperanzas en Mir Hossein Moussavi.

Moussavi y otros reformadores quieren utilizar la creciente inquietud en el país para sacar del poder a una de las facciones de la clase dominante. Quieren quitar a Ahmadinajad y a los extremistas, pero también quieren limitar el alcance de la molestia popular.

El peligro es que este movimiento puede fácilmente escapar de su control.

Mientras tanto, Abu Muqawama ha ridiculizado los rumores que hablan de que Hezbolá ha enviado 5.000 paramilitares a apoyar a Ahmadinajad:

A friend of mine raised a good point regarding the Spiegel/VOA claim that 5,000 Hizballah footsoldiers were on the streets of Tehran. 1) Hizballah had approximately 1,200 full-time fighters in 2006. So unless they have beefed up their ranks much more rapidly than anyone could have guessed and 2) have left southern Lebanon now completely defenseless, the odds that they have deployed 5,000 to Tehran to put down some popular revolt is just silly.

Un amigo me planteó un importante punto en relación con la declaración de Spiegel/VOA, de que 5.000 soldados de infantería de Hezbolá estaban en las calles de Teherán. (1) Hezbolá tenía apróximadamente 1.200 combatientes de tiempo completo en 2006, así que a no ser que hayan aumentado su número de forma inesperadamente rápida y que (2) hayan dejado el Líbano meridional totalmente indefenso, las posibilidades de que hayan desplegado 5.000 soldados en Teherán para controlar una revolución popular son, simplemente, ridículas.

Joseph el-Khoury, de ArabDemocracy, compara la teocracia de Irán con la Unión Soviética, pero le advierte a Occidente con respecto a sus expectativas de encontrar un Irán más amistoso en el caso de que ocurra un cambio de régimen:

The Iranian theocracy is a regime ‘against nature’; one that defies the basic aspirations of human beings for freedom and emancipation. In a way, it is no different from the Soviet illusion, which seemed unshakable for decades only to collapse overnight like a pack of cards. These regimes shared a similar path, from popular revolutions against a Western backed Monarch they turned into authoritarian leviathans promoting the interests of a small group of self reproducing autocrats.

The demonstrations are inevitably the start of something, an awakening perhaps that will hopefully be followed by a process of political maturation. But talk of a pro-American ‘democratic’ Iran is wishful thinking limited to western powerhouses and their media outlets…these same outlets who brought us the ‘liberation’ of Iraq and the ‘pacification’ of Afghanistan.

La teocracia de Irán es un régimen “contra natura”; uno que desafía las aspiraciones humanas básicas de libertad y emancipación. De cierta manera, no es distinta de la ilusión soviética, que por décadas pareció indestructible y que de un día para otro colapsó como una torre de cartas. Estos regímenes compartían un camino similar: a partir de revoluciones populares en contra de un monarca apoyado por Occidente, se transformaron en leviatanes autoritarios que promueven los intereses de un grupo reducido de autócratas autosuficientes.

Las manifestaciones son, inevitablemente, el comienzo de algo; un despertar que idealmente será seguido por un proceso de maduración política. Pero hablar de un Irán “democrático” pro-estadounidense es un pensamiento ilusamente positivo promovido por multinacionales occidentales y sus medios de comunicación; los mismos medios que promovieron la “liberación” de Irak y la “pacificación” de Afganistán.

Finalmente, un partidario de la coalición libanés pro-estadounidense “Alianza del 14 de marzo” ha publicado sangrientes imágenes de las violentas protestas iraníes en su blog, Blacksmiths of Lebanon. Finaliza su publicación con una cita que resume el miedo de varios libaneses pro-Alianza del 14 de marzo:

As level of chaos rises in Iran, worries grow that Hizballah will act to create a distraction in the region, sparking Leb bloodshed.

A medida que los niveles de caos aumentan en Irán, también crece la preocupación de que Hezbolá intervendrá para crear una distracción en la región, lo que suscitará un derramamiento de sangre libanesa.

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