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Brasil: Intentan silenciar a uno de los principales periodistas del país en los tribunales

lucioflaviopintoCon sus 59 años – 43 de ellos dedicados a su profesión – Lúcio Flávio Pinto es un periodista estrella reconocido en el estado braslieño de Pará y publica de forma independiente el pequeño periódico bisemanal Jornal Pessoal [Periódico Personal, en portugués]. Informa sobre el tráfico de drogas, sobre el medioambiente y sobre la corrupción empresarial, además de la tendenciosidad y la dominación en los medios. Con todo, no sorprende que Pinto haya sido el blanco de varias demandas.

La última noticia en salir de los tribunales llegó el lunes 7 de julio cuando el juez Raimundo das Chagas Filho ordenó al periodista pagar R$ 30.000 (aproximadamente USD 15.000) en concepto de indemnización después que los hermanos Ronaldo y Romulo Maiorana Jr., los dueños de una poderosa empresa mediática regional, presentaran una querella. Organizações Romulo Maiorana tiene dos periódicos, dos radios y un canal de televisión afiliados a Globo Network. Habían argumentado que la memoria de su padre se había dañado en un artículo publicado en Jornal Pessoal en el 2005; ese artículo ya ha sido publicado en numerosos blogs.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas, “la decisión forma parte de un esfuerzo sistemático de acoso jurídico contra Pinto, quien se enfrenta a más de 10 demandas por parte de demandantes poderosos.” El Responsable del Programa de las Américas, Carlos Lauría, dice: “Hacemos un llamamiento al juez Raimundo das Chagas Filho para revocar la condena. Los demandantes intentan silenciar a uno de los mejores periodistas de Brasil querellándose contra Pinto.” En el 2005, Lúcio Flávio Pinto ganó el Galardón de Prensa Internacional del CPJ, por sus reportajes sobre la corrupción en Amazonas, una región donde no rige ninguna ley.

Rose Silveira, del Observatório de Imprensa [Observatorio de Prensa, en portugués] nos cuenta los grandes logros de Pinto como periodista independiente:

En cuatro décadas como periodista, Lúcio Flávio Pinto, de 59 años, ha sido uno de los profesionales más respetados de Brasil y en el extranjero. Su Jornal Pessoal resiste, de una manera alternativa, desde hace 22 años, sin aceptar ni patrocinio ni anuncios, asegurando la independencia de su editor cuando se trata de temas de interés público en Pará, sobre todo en asuntos políticos. Gracias a su acción intransigente frente al abuso de la política, a las injusticias sociales y a la falta de respeto por los derechos humanos, ha recibido galardones internacionales importantes: en 1997 en Roma, el premio Colombe d'Oro per la Pace, y en el 2005 en Nueva York, el premio anual del CPJ (Comité para la Protección de los Periodistas). Además, le han dado varios premios Esso. Es el autor de 14 libros, con Amazonas como argumento principal: los más recientes son Contra o Poder [Contra el Poder], Memória do Cotidiano [Memorias de lo Cotidiano] y Amazônia Sangrada (de FHC a Lula) [Amazonas Sangrada (de FHC a Lula)].

La persecución Maiorana a Pinto ha durado 17 años y la noticia de la condena ha impactado a muchos, incluido a Pinto. En una carta a sus lectores, publicada en muchas bitácoras como morenocris [en portugués], Pinto dice que no entiende ni la condena ni la justificación del juez, que, según él, no se corresponde con los hechos y sólo contempla la versión de los demandantes:

El juez argumenta en su sentencia que escribí motivado por un ‘sentido de venganza’ contra los hermanos Maiorano. Y esto porque ‘meses antes de tal inspiración’, estaba implicado en ‘un serio desacuerdo con ellos’.

El ‘serio desacuerdo’ fue el ataque que sufrí, cometido por uno de los hermanos, Ronaldo Maiorano. El ataque llegó desde detrás, en un restaurante dónde comía con amigos, sin que tuviera ninguna posibilidad de defenderme; fui atacado por sorpresa. Ronaldo Maiorano recibió el respaldo de dos agentes de policía estatales que actuaron como sus guardias de seguridad particulares. Me atacó y se fue, sin castigo, tal como lo había planificado. Mi única reacción fue comunicar ese hecho a la policía, sin posibilidad de detenerlo en el acto, ya que se había escapado. Pero el ataque deliberado fue documentado en un teléfono móvil y emitido por un canal de televisión en Belém.

El artículo que forma el grueso del desacuerdo se escribió para un libro ocho meses después del citado ataque, y sólo fue publicado en el periódico particular de Pinto después de haberse publicado en Italia. Idelber Avelar [en portugués] señala una razón más creíble para la demanda:

Unos meses después del ataque, Lúcio fue invitado por el periodista Maurizio Chierici a escribir un artículo para un libro que iba a publicarse en Italia. El texto, periodístico, describió los origenes del grupo mediático Liberal. En algún momento, y dentro de un contexto más amplio, se refería a las actividades de contrabando del padre de los Maioranos, una práctica bastante normal en la Región Norte en esa época. Como se puede ver con una lectura del artículo, no había nada de naturaleza calumniosa ya que – en el juicio – Lúcio adjuntó al expediente todos los documentos que corroboraron lo que había escrito.
El trabajo de investigación de Lúcio habla por si sólo: compruebe la calidad de la prosa y de la investigación que respaldan el trabajo y júzguelo usted mismo. Lo que ofrece en sus escritos, entre otras muchas cosas, es la documentación, la historia y las raíces de lo que hasta los mosquitos del Mercado Ver-o-Peso saben: que en el periódico Liberal, sólo se publica lo que interesa a la gentuza que son los Marinho (dueños de Globo TV Network).
A screenshot of Jornal Pessoal – Pinto's personal newspaper

Una toma de pantalla de Jornal Pessoal – El periódico personal de Pinto, publicado desde hace poco en Internet también.

El juez también ha prohibido a Pinto publicar los nombres de los hermanos Maiorano en su Jornal Pessoal, y si no cumple con la decisión del juez, podrá enfrentarse a otro juicio por desacato. Walter Rodrigues [en portugués] dice que la multa es surreal ya que Jornal Pessoal sólo tiene una circulación de 2.000 ejemplares y lo llama censura:

Según la sentencia del juez Raimundo Chagas Filho, Lúcio Flávio puede pagar la multa, como propietario de un “periódico de amplia difusión entre el público, especialmente entre los estudiantes, que le asegura unos buenos beneficios”. En la realidad, Jornal Pessoal sobrevive gracias a sus ventas callejeras, no tiene ni abonados ni publicidad y ha dejado de imprimirse varias veces a lo largo de los últimos quince años por falta de recursos.
La imposición de la censura – prohibida en la constitución – es la prohibición de mencionar el nombre de la familia Maiorano de forma negativa en futuros artículos, so pena de ser multado por más de R$ 30.000. Al periodista, sin embargo, nunca se la ha pedido publicar ninguna réplica ni tampoco tal oportunidad ha sido negada.

Ana Célia Pinheiro [en portugués] está de acuerdo, y dice que el juez Raimundo das Chagas parece “totalmente sin preparación para su labor judicial”:

Un juez no puede hacer lo que quiera con la constitución e imponer la censura previa, como hizo el Sr. Raimundo Chagas con el periodista Lúcio Flávio Pinto. […]
Un juez no puede ignorar simplemente las pruebas del expediente, ansioso de convertir a la víctima en verdugo.
Un juez no puede olvidarse de la importancia del servicio que ofrece a la comunidad – y no sólo a unos pocos.

Marcus Benedito [en portugués] publica el texto completo de la sentencia y señala una discrepancia de hecho:

El mismo artículo 5 de la Constitución Federal, que debería garantizar el derecho a la información, la libertad de expresión, etc, fue utilizado por la oligarquía Maiorano para condenar a Lúcio Flávio Pinto.

Pinto todavía puede apelar la sentencia pero mientras los medios tradcionales no han querido decir nada sobre la sentencia, la blogósfera empezó de inmediato una campaña para ayudarle a pagar la multa (que debería pagarse con las costas) y para dar a conocer otro ejemplo más de acoso contra periodistas y blogueros independientes. Lucia Gomes ha creado una nueva bitácora [en portugués], principalmente para recaudar firmas de solidaridad con Lúcio Flávio Pinto. De momento más de 200 personas han firmado. Según la bitácora:

Esto nos enseña lo que significa hacer periodismo de verdad en la capital de Pará: una condena.

Incluso para aquellos que no tienen mucho dinero para donar, cualquier ayuda es bienvenida, como bien señala Alex Castro [en portugués], un autor independiente. Ha donado la misma cantidad que el precio de su próximo libro “Mulher de um Homem Só” [Mujer de un sólo Hombre, todavía sin traducir].

Haz tus cálculos y habla con tu conciencia. Sopesa cuánto puedes donar y cuánto valoras una prensa realmente independiente. Y ofrece ayuda, si crees que deberías.

Eva Maués [en portugués] adopta la sugerencia en un comentario y encabeza la campaña de ‘monedas’. Según explica:

Todos los que quieren mostrarse solidarios con Lúcio, que no tiene para pagar tales costas, pueden donar monedas para que la multa de R$ 30.000 se pague en monedas de R$ 0,10. Me gusta la idea y aquí en el blog respaldo la campaña. Reunamos las 300.000 monedas necesarias para darle a Maiorano su cambio.

Luciane Fiúza de Mello [en portugués] resume los sentimientos de muchos blogueros:

Lúcio Flávio Pinto, estamos contigo y contra esta justicia corrupta que nos avergüenza. Espero que este juez absurdo sienta el peso de la injusticia que está cometiendo.

Global Voices tiene otra entrada sobre este tema: Brasil: Decisiones judiciales, una amenaza creciente a la libertad en Internet (en inglés).

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