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RD Congo: Ola de violaciones hace aumentar los casos de fístula

Categorías: África Subsahariana, R.D. Congo, Derechos humanos, Guerra y conflicto, Juventud, Mujer y género, Salud

Waiting for TreatmentLa [1]continuidad del conflicto [1] armado al este de la República Democrática del Congo (RDC) sigue haciendo mella en la salud de las mujeres.

A lo largo del conflicto, las mujeres han sido víctimas de violaciones y agresiones sexuales. [2] Se estima que en los últimos 12 años unas 200.000 niñas y mujeres [3] han sufrido asaltos, con más de 18.000 casos denunciados entre enero y septiembre de 2008. En mayo de este año, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EE.UU. convocó una audiencia [4] para debatir soluciones contra el uso de la violencia sexual como arma de guerra en la RDC.

Con frecuencia, estas violaciones ocurren de manera sumamente violenta y conllevan el riesgo de causar lesiones en el aparato reproductor de la mujer. Por ejemplo, pueden provocar una condición llamada fístula vaginal, que consiste en el desgarro de la pared que separa la vagina de la vejiga urinaria y el recto. También conocida como fístula traumática si es el resultado de una violación, es difícil calcular la cifra exacta de mujeres que sufren esta condición en la RDC. Sin embargo, se estima que son miles [5] las niñas y mujeres congoleñas afectadas, y un informe [6] sobre seis provincias de la RDC expone que de 432 casos de fístula registrados, en torno al 14 % eran de origen traumático.

Jim Bliss, que escribe en el blog The Quiet Road, proporciona más detalles sobre la situación y dice [7]:

“En el resto del mundo, esta condición [fístula] se debe, por norma general, a graves complicaciones durante el parto. A la mayoría de los ginecólogos y obstetras no se les presenta ni un solo caso a lo largo de toda su carrera. En la RDC, sin embargo, hay una epidemia, y en este caso no está originada por un aumento de los partos complicados.

Muchas milicias en la RDC han adoptado una política deliberada de terror cuyo instrumento son las violaciones en masa… No obstante, la violación, aun siendo violenta,  no suele causar fístulas por sí misma. No; en lugar de eso, los soldados de las milicias, tras haber violado a la mujer en grupo (y a menudo asaltarla repetidamente durante semanas o meses) le causarán graves heridas en los genitales de manera intencionada antes de devolverla a su poblado. La mayoría de las veces lo hacen disparando a bocajarro en la vagina de la mujer…[También] emplean cuchillos, cristales rotos o simples palos afilados con el fin causar el mayor daño posible. Niñas de tan sólo 12 meses han sido sometidas a esta clase de vejaciones.”

Las mujeres que padecen fístulas son susceptibles de sufrir complicaciones médicas tales como incontinencia permanente, infertilidad, abortos y otros problemas de salud. A esto se le une la frecuente discriminación [6] que sufren tanto por su condición de víctimas de violación como por la incontinencia crónica.

Muchas mujeres afectadas no pueden recibir tratamiento, pero existen algunos centros médicos que tratan lesiones causadas por violaciones, entre ellas las fístulas. Uno de estos centros es el Hospital Panzi en Bukavu, abierto en 1999. Los cirujanos de este hospital repararon 540 fístulas [6] en 2005, el 80% de las cuales habían sido causadas por agresiones sexuales. En este vídeo [8], un psicólogo del Hospital Panzi muestra cómo es la vida de las mujeres que buscan tratamiento para la fístula traumática.

Endre Vestvik visitó el hospital e hizo una serie de fotografías [9] de mujeres y niñas que reciben tratamiento para reparar fístulas. Ésta es la fotografía [10] de Vitonsi, de 4 años, que se prepara para una operación de fístula. A Vitonsi la violaron unos soldados cuando intentaba cruzar el río con su madre embarazada y con su hermana.

Vitonsi Preparing for Surgery

Gypsy Girl Chronicles también estuvo en el Hospital Panzi y describe [11] su experiencia:

“Aquí los médicos son especialistas en operar fístulas y llegan mujeres de todas partes en busca de una cura. Conocí a una mujer que sufrió violaciones y torturas durante el punto culminante de la guerra, cuando tenía 17 años. Ha estado en el hospital, alejada de su familia, durante más de seis años, sometiéndose a una operación tras otra. Me dijo que ya no se sentía humana y que no tenía futuro.”

En la ciudad de Goma, otro hospital se dedica a tratar a mujeres que sufren de fístulas. En este vídeo aparece una joven mujer afectada en el momento de ser llevada al hospital de DOCS [N. del T: siglas en inglés de Doctors On Call for Service, ONG médica], donde otras mujeres se recuperan del tratamiento.

A pesar de los aspectos positivos del trabajo llevado a cabo por estos hospitales, Emin Pasha, que escribe en el blog Congo Resources, muestra su desaliento [12] tras haber recibido más información sobre la violencia sexual en la RDC.

“Se hace muy poco por solucionar el problema, por más que las violaciones en el este del Congo se hayan convertido en un problema tan conocido y bien divulgado. Las investigaciones sobre el tema se hallan en fase preliminar; el número de clínicas y hospitales que cubren las necesidades de la mujer sigue siendo muy reducido; la policía y las autoridades locales aún carecen de capacidad o interés en proteger a la población y,en general, parece que el problema empeora en lugar de mejorar.”

A pesar de todo, Brad Macintosh cuenta [13] en el blog A wide-angle view of the DRC conflict que su visita al Hospital Panzi en junio le dio un rayo de esperanza.

“No es fácil describir todos los sentimientos que me embargaron mientras caminaba por los pasillos abiertos del complejo hospitalario aquel día cálido y soleado. Me dirigí hacia los quirófanos y me enteré que el segundo edificio está plenamente operativo. En este quirófano se realizan intervenciones quirúrgicas a mujeres que han sido víctimas de violaciones. El encargado de llevar a cabo las operaciones es el cirujano jefe del departamento de fístulas, un médico amable y experimentado llamado Dr. Yunga al que había conocido con anterioridad. Pasando este edificio se encuentra un hermoso patio en el que las víctimas pueden sentirse en casa, en donde se les ofrecen talleres y pueden cantar, cocinar y aprender nuevas habilidades… En el Hospital Panzi he tenido la oportunidad de ver notables muestras de progreso. De hecho, he visto varios niveles de progreso, de lo cual deduzco que se trata de un lugar con inmensas posibilidades y optimismo en una ciudad que ya ha visto suficiente desesperación.”

Imagen Esperando a ser tratada [14] cortesía de Endre Vestvik (cyclopsr) [15] en Flickr.