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Palestina: Esperando el cañón de Iftar en Gaza

Cañón de Iftar

Cañón de Iftar

La guerra en Gaza ha convertido muchas tradiciones en un recuerdo lejano. El blogger palestino Hazem [ar] lamenta el fin de un ritual de Ramadán, que su abuelo recuerda y que ya no existe.

Es una tradición que existe en muchos países musulmanes, donde los cañones señalan el fin del ayuno al atardecer (Iftar), y que ya no se disparan en Gaza. Escribe:

Nuestros padres y abuelos todavía hablan de algo que se llamaba el cañón de Iftar (romper el ayuno), y en cuanto lo recuerdan, desean que esos días de antes regresaran.
Sobre Iftar, mi abuelo habló acerca de esos ‘inocentes’ días, como el viejo los describió. Me sorprendieron sus palabras y su sensibilidad, que vinieron directo del corazón. Sus ojos derramaban lágrimas de amargura por esos días mientras decía:

Oh nieto mío, si el cañón de Iftar pudiera regresar. Traería felicidad a cada hogar y habitación. Nos reuníamos en la casa de tu abuela, todos nosotros, sentados alrededor de los hornos de fuego, celebrando las noches de Ramadán.

Sobre la vida en Gaza durante el Ramadán, el anciano recuerda:

Encontrabas toda clase de exquisiteces. Verías Kunafa, hecho de grasa natural; y qatayef, relleno con almendras. Tus tíos eran chicos y encontrarías una linterna (fanoos) acá y un juguete allá. Todo el vecindario estaba iluminado.

Visitábamos a nuestros parientes y vecinos, y todos tenían una sonrisa en la cara. Nos quedábamos despiertos por la noche y nos contábamos historias y secretos, sobre un caballero, un león y un aventurero.

Regresando a los tiempos modernos, el abuelo se lamenta:

Oh nieto mío, si el cañón de Iftar regresara,
No habría prisioneros, ni arrestos,
Ni barreras ni asentamientos.
En nuestro vecindario, los carteles volarían alto,
Y los jóvenes y los viejos cantarían.
En nuestro país, el país de los libres,
Si el cañón de Iftar regresara.

Después Hazem continúa:

Mi abuelo no completó su historia, y mis ojos estaban hinchados de lárgimas por nuestra brutal realidad – vivir bajo asedio y en destrucción, con todos nuestros parientes y vecinos repartidos por todos lados, todos solos y confundidos. Besé la frente de mi abuelo y le recé a Alá para que nos reuniera durante el Ramadán en bienestar, felicidad y estabilidad.

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