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Francia: Secularismo, necesario para la democracia y los Derechos Humanos

El concepto francés de lo secular parece ser tan particular que hasta la entrada de Wikipedia en inglés sobre el tema usa el término francés, laïcité, así en francés, para describirlo. Ateniéndonos a las blogósferas estadounidense y francesa, ¿es, de alguna manera posible franquear la brecha que ha generado la comprensión de laïcité entre ambos lados del Océano Atlántico?

Arthur Goldhammer, trazando un paralelo entre la burqa y la vestimenta de las monjas católicas, advierte en contra de ser un “fanático del laicismo”:

(…) No todos en la sociedad ambiental aceptan estos principios de fe, aunque el símbolo que los encarna no está erradicado de las calles. Está erradicado de los colegios. Tradicionalmente, laicismo significó exactamente esta clase de trazar límites.

Algunos bloggers franceses, preocupados por los ataques, no solamente religiosos sino también políticos, porque sienten que están amenazando al laicismo en Francia, emprendieron la tarea de explicar el concepto, y de dejar en claro que es un requisito para la democracia y los derechos humanos.

En mayo de 2009, en un post en el sitio web lemonde.fr, Bartolomeo de librepropos [fr] tuvo esta definición:

laicismo: el laicismo combate a todos los clericalismos, es decir, a toda intrusión de hechos religiosos, de creencia, en las instituciones públicas de la República.

El antecedente histórico

El concepto de laicismo apareció primero con la Revolución Francesa, y se institucionalizó en la “ley de 1905” [de separación de Iglesia y Estado]. El choque con la Iglesia Católica finalmente disminuyó, y cada parte encontró a la larga su interés en la nueva relación.

En ese concepto de laicismo abierto de los años noventa, ese derecho a la diferencia se transformó poquito a poco en “una diferencia de derechos” . El Islam, todavía ausente en este debate, interviene por medio del caso del pañuelo de Creil en 1989. […].

Un fundamento de la República

[El laicismo está inscrito en el artículo 1 de la Constitución] “Francia es una república indivisible, laica, democrática y social. Garantiza la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, de raza o de religión. Respeta todos los credos. […]”.

Pero se origina con la Ilustración y la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano del 26 de agosto de 1789.

Contenido del laicismo, en cuatro puntos

Vivir juntos: […] Es opción de cada quien vivir libremente sus opciones espirituales o convicciones filosóficas. – Lo es de todos el disponer de un espacio común, público, asegurar libertad e igualdad – pero también crear un mundo común a los hombres, permitiéndoles mantener libremente sus diferencias.

según 3 principios: Libertad de conciencia – Igualdad de opciones espirituales  – Universalidad de la ley común.

[a través del medio jurídico de] la separación de Iglesia y Estado por la ley de 1905 [que distingue] una esfera privada y una esfera pública

La escuela laica [es el instrumento pedagógico básico].

El franco-marfileño Delugio, en su blog “Une vingtaine”! et quelques, explica la diferencia entre la secularidad estadounidense y el laicismo francés:

Dentro de su estructura moderna, la raíz inmediata de la democracia se puede encontrar dentro del protestantismo estadounidense, organizado para un «vivir juntos» más allá de la pluralidad de iglesias — por una gestión compartida de la ciudad en común.
Eso no se hará sin choques: comenzará en la Guerra de Independencia para llegar al siglo XX — pero desde el inicio, para los independentistas, la dimensión de la separación de las iglesias y del Estado es una adquisición no negociable.
Cuando la Francia revolucionaria retomó este modelo estadounidense, chocó con una Iglesia, la Iglesia Católica, con la intención, contraria a las iglesias protestantes estadounidenese, de unidad.
Es este choque el que caracteriza al «laicismo à la française»: laicismo de tipo estadounidense en un contexto de combate contra una iglesia que reivindica el poder de una manera u otra.

Después evalúa las oportunidades y obstáculos para el Islam, en este mismo camino del laicismo, que ve como deseable e históricamente necesario, y piensa que Francia tiene un rol específico en el proceso:

Francia, con sus antecedentes históricos, está en posición de conducir ese combate que ya ha conducido en casa ante el Catolicismo.

Pero el combate será más difícil todavía porque dentro de su imperio colonial, Francia hizo exactamente lo contrario de lo que proclamó y de lo que ha hecho en casa: como otras potencias coloniales, consagró en el imperio colonial leyes específicas, que incluían la sharia, como socios de la República.

Y qué si, más allá de estos grandes principios que a los franceses les gusta montar como su caballito de batalla, como lo sugirió MRT, se inspiraran en el pragmatismo de sus vecinos belgas, abordando el tema de la burqa con una ley sobre seguridad:

En Bélgica y Luxemburgo es muy simple: nada de segregación religiosa, sino una simple ley sobre la seguridad con la finalidad de que las personas malintencionadas no malogren las cámaras de vigilancia.
Acá el texto de la ley aprobada en 2005:
“Sin autorización de la autoridad competente, está prohibido en áreas públicas ocultar la cara con pintura, usando máscaras o cualquier otro medio, con excepción de la “época de carnaval”.

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