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Japón: Preocupados por propagación del VIH y SIDA

Categorías: Asia Oriental, Japón, Gobernabilidad, Juventud, LGBTQI+, Salud, Conversaciones para un Mundo Mejor
By Flickr id: alephnaught. [1]

Por Flickr id: alephnaught.

Las estadísticas sobre la propagación del VIH y SIDA en Japón [2] son alarmantes. Mientras que los países desarrollados miembros de la ONUSIDA [3] reportan que los casos de infección están decreciendo, Japón parece ser el único país [4] en donde el número de personas infectadas con VIH positivo o SIDA sigue creciendo. Según el AIDS Trend Committee (Comisión de incidencia de SIDA), el 2008 fue el año con el número más alto de casos registrados: 432  personas fueron diagnosticadas con SIDA y 1113 con VIH+. Las estadísticas del 2009 [5] hasta ahora son igual de preocupantes: En junio, se diagnosticaron 249 personas con VIH+ y 124 con SIDA. La mayoría de los pacientes son hombres homosexuales de entre 20 y 30 años. Entre las principales causas, la más frecuente es la falta de información y la necesidad de una campaña preventiva sobre el problema, especialmente dirigida a la comunidad gay. Mientras que organizaciones como WADS [6], JFAP [7]entre otras buscan que la conciencia de la población sobre este hecho aumente, especialmente entre los jóvenes, las políticas del gobierno han probado ser poco efectivas hasta ahora. Junto con la reciente elección general y la nueva elección del PDJ, existe la esperanza de que las medidas conciernientes al VIH/SIDA se consideren más seriamente aunque ninguno de los partidos haya mencionado el tema en sus manifestaciones. Un comentario anónimo en el blog de la Asociación Sociedad & SIDA señala [8]este aspecto:

Las contramedidas para combatir el SIDA brillaron por su ausencia durante el debate. Mmm, me pregunto si esa era la intención del gobierno japonés. Las conferencias internacionales sobre SIDA se dan en cualquier parte del mundo, y lo que resalta es la necesidad de que el gobierno tome liderazgo, sin embargo cada manifestación o declaración del gobierno ha obviado este punto, en efecto, si hablamos de política interna, ¡No se ha hecho casi nada! ¿Eso está bien? Claro que no, y mientras hago esta pregunta retórica y me enfado, me tranquilizo y digo que la Red Japonesa de VIH positivo (JaNP+), la Asociación SIDA & Sociedad y una red de cuatro NPOS dedicadas a los temas de SIDA preguntaron oficialmente a cada partido sobre sus tendencias y políticas a seguir en el caso del SIDA.

(Nota) Las respuestas de cada partido se publicaron [9] (ja, pdf) en el portal oficial  de JaNP+

A pesar de la paradoja de que somos el segundo país con mayor crecimiento económico y estamos al final de la lista de los países que luchan contra el SIDA, aquí como en otras partes del mundo, los infectados con VIH o SIDA han aprendido a expresar sus sentimientos, ansiedades y momentos dulces y amargos en sus vidas diarias a través de diarios en línea. Ryuta, por ejemplo, empezó su blog pocas horas después que se enterara que era VIH+, “Como si fuera una manera de luchar” él dice. En este post [10], nos cuenta cómo se enteró de su situación.

El sábado pasado me hice la prueba de Elisa en un lugar cerca a mi casa. Hoy, me llevaron a un cuarto en donde un doctor frente a mi me dijo que era VIH+. “Verifiquemos tu número ¿Sí? 295657. Es el tuyo ¿Verdad?” “Sí, 295657, ese es” “Mira este papel. Éste es el número que indica la cantidad de virus. Generalmente es menor a 1.0, pero en tu caso es 105.00″ “Ya veo” “Estos son los resultados. Significa que estás contagiado”. Al oir eso, volví a mirar el papel. Es verdad, el valor normal es 1.0 y al lado  aparecía el número 105.00. Después de mirarlo mil veces, de izquierda a derecha y derecha a izquierda, el número no desaparecía. No importa cuantas veces mire ese número impreso, no va a desaparecer. “Bueno, así es… entiendo”

(…)

Ahora en la habitación contínua, una enfermera me explicará lo que tengo que hacer de ahora en adelante. “Tienes alguna otra pregunta” “No, todo está claro” “Bueno, esta es una ficha de presentación. Por favor, dásela al doctor en el hospital donde decidas tratarte” “Muchas gracias” “Llamaré a la enfermera, entonces”. Un doctor con una expresión en el rostro que no cambiaría nunca, ni al principio ni al final. Es lo que conocemos como profesional… No sé por qué, pero tonterías como esas llaman mi atención.

Abrí la puerta y me esperaba una enfermera con una expresión tierna en el rostro. “Traiga sus cosas y venga conmigo por favor” En una habitación limpia y brillante, habían guías sobre VIH y papeles relacionados con el tema alineados en la esquina de un escritorio. “Siéntese” “Sí, gracias… ¿Puedo tomar notas?” “Por supuesto”. Saqué un cuaderno de mi bolso y lo puse sobre la mesa. “Parece que estás listo” dijo la enfermera. “Más o menos…” dije con un bosquejo de  sonrisa.

(…)

Consulté con ella y elegí el hospital donde me trataría. Puesto que no tengo auto, escogí un lugar al que puedo ir fácilmente con el bus; y ya que tengo que ir para siempre, escogí lo más conveniente. Luego pregunté cómo sacar la primera cita de examinación y el nombre del doctor y ese tipo de cosas.  Mientras conversábamos de aquello la enfermera me preguntó: “¿Tuviste algún presentimiento?” Me demoré en contestar. “¿Presentimiento…? Mmmm, sí… tenía. Creo que tenía” Cuando salí, seguía lloviendo.

Rana, 26 y.o., comparte sus pensamientos [11] en cuanto a decirle a sus amigos y familiares sobre su condición.

No le he dicho a mi familia que padezco de esta enfermedad. Me da pena, por eso no puedo. En verdad soy una hija desobediente. También creo que es mejor que no se enteren. Claro, puesto que no es una enfermedad, puedo encargarme de mi misma, se lo dije a mis mejores amigos, porque me gustaría que me apoyen y que entiendan lo que se siente ser VIH positivo. Nunca había hablado de VIH con mis amigos hasta que me contagíe. A pesar que son buenos amigos no sabía cómo ellos pensaban sobre el VIH. Por eso tenía miedo decirles. “¿Qué hago si me rechazan?” “¿Seguirían siendo mis amigos?” No podía dejar de pensar en eso pero en realidad ninguno me rechazó.

Quedé muy sorprendida. Entonces entendí que mis amigos eran de verdad. De cierto modo, en ese tipo de situaciones te das cuenta cual amistad es verdadera y cual no. La primera vez que hablé de VIH obtuve diferentes reacciones. Alguien ya se había hecho la prueba con su pareja, otra persona no tenía idea del problema, y hubo quien quería ir a hacerse la prueba pero tenía miedo…

Ahora que saben que soy portadora se han informado más sobre el problema y se preocupan por mi salud. También tuve experiencias negativas. Había un chico que no sabía que yo era positiva. Cuando se tocó el tema del VIH, dijo con un gesto de asco: “Incluso sólo de tener a mi lado alguien así me sentiría contaminado” Me chocó tanto que no pude pronunciar una palabra. Debe haber mucha gente que piensa así. Mi más grande ilusión es que ocurra una revolución de conciencia para ese tipo de personas.

Probablemente uno de los primeros bloggers en llevar un diario en línea como portador de SIDA fue el de Eizu [12], una prostituta de 23 años quien en el año 2006 pudo escribir apenas unos cuantos posts antes que su situación empeorara. Un amigo suyo mantuvo actualizados [13] a los lectores de Eizu hasta el final y sus últimas palabras aún siguen en la web.