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Brasil: Programa Nacional de Derechos Humanos – Parte 1

La recientemente lanzada tercera edición del Programa Nacional de Derechos Humanos (PNDH-3) se ha encontrado con una tormenta de críticas de diferentes sectores de la sociedad, incluso de miembros del propio gabinete presidencial. El proyecto abarca reformas a la ley de amnistía, al aborto, a las uniones civiles entre personas del mismo sexo, a la regulación de los medios y a las reformas territoriales, así como un llamado a una comisión de la verdad para que investigue la tortura, las muertes y las desapariciones durante el régimen militar (1964 a 1985), similar a las de Argentina y Chile.

El sector del agronegocio se ha opuesto al nuevo enfoque propuesto respecto de la propiedad de tierras. El tema de la libertad de prensa se trata en formas que muchas personas en los medios masivos desaprueban. Las posiciones liberales del programa sobre el aborto y las uniones homosexuales han enfrentado exigencias de modificaciones por parte de la iglesia católica y otros grupos. Para colmo, el PNDH-3 había planteado, al principio, la posibilidad de crear una investigación a los abusos militares en dictadura, un tabú muy arraigado. Debido a esto, la comisión de verdad puede que no se lleve a cabo después que jefes militares se opusieran firmemente a la propuesta.

A favor del documento se encuentran organizaciones comunitarias y de derechos humanos, ONG y muchos bloggers. Durante las últimas semanas, los usuarios de Twitter  han usado un twibbon apoyando el programa y han mobilizado online y offline la resistencia que ha encontrado el PNDH-3. Conversa de Bar [pt] explica a su audiencia la razón de la creación del Programa Nacional de Derechos Humanos, durante el período de gobierno del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, en primer lugar:

El PNDH es el resultado de un compromiso asumido por Brasil en el Tratado de Viena durante la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de 1993. Se trata de un programa multianual elaborado por amplios sectores de la Sociedad Civil (movimientos sociales y comunitarios) y sectores gubernamentales que propone directrices y metas a ser implementadas por políticas públicas enfocadas en la consolidación de los derechos humanos. El programa en sí no es autoejecutable, como los medios hacen creer. Para que cada una de las propuestas entre en vigor se necesita la aprobación del Congreso Nacional.

La iniciativa del gobierno no solo ha atraído la atención de la oposición, sino que también ha cosechado críticas desde el gobierno mismo, con el ministro de defensa brasileño Nelson Jobim y los líderes de las tres fuerzas armadas amenazando renunciar en forma de protesta, lo que ha hecho ceder al presidente Lula.  Raphael Neves, del blog Politika etc, resume los tres grupos disidentes [pt]:

Quienes están en contra del programa, en resumen, son: a) Militares, que no quieren ni oír hablar de Comisión de la Verdad; b) Medios, que están contra el debate sobre  regulación de los medios de comunicación (Confecom); c) Productores rurales, que son contrarios a la propuesta de alterar la mediación de conflictos en el campo.

[…] De hecho, el programa innova en relación a la cuestión de la amnistía, pues pretende instituir una Comisión de la Verdad. Sin embargo, además los ruralistas y la oposición se unen para atacar el PDNH como un todo.

La controversia se ha generado incluso dentro de la iglesia católica, generalmente aliada del gobierno en asuntos de derechos humanos. Por una parte, la Conferencia Nacional de Obispos Brasileños (CNBB) publicó una declaración [pt] “reafirmando su posición, manifestada en múltiples ocasiones, en defensa de la vida y la familia, así como contra la despenalización del aborto, contra el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho de adopción de niños por parejas homosexuales”. Por otra parte, algunos grupos y seguidores católicos pro-elección han acogido favorablemente y respaldado esta política, considerando las disposiciones para la unión homosexual y la adopción como un hito. Leonardo Sakamoto [pt] va más allá, criticando la postura de la iglesia contra el programa, agregando sarcásticamente:

Con tanta actitud arbitraria y antidemocrática del gobierno de Lula para criticar (pues sí, hay muchas), la iglesia se fue a fijar en el PNDH, que es un ejemplo de construcción colectiva y un aliento de civilización en nuestro país de mentalidad tan estrecha. Traduciendo el discurso del obispo: “Vemos estas iniciativas como una forma para que el Estado tenga independencia y no siga las reglas que hemos ayudado a construir a través de cientos de años”. Sólo imagine, ¿dónde se ha visto que dos personas del mismo sexo deseen tener los mismos derechos que los heterosexuales? Y las mujeres pobres que abortan, ¡quieren verse libres de la cárcel! Y lo peor de todo: sacar los crucifijos y los santitos de los establecimientos públicos. ¿Qué se cree que es este país? ¿Laico?

[…]

En resumen, si todos los lanzamientos de PNDH generaran un debate nacional sobre los derechos humanos en un país que se avergüenza de defender los derechos humanos, propongo que no esperemos siete años más y que, en 2010, tengamos uno más. Por lo menos, hará que el padre, el policía y el general se manifiesten nuevamente, recordándole a Brasil que es Brasil.

Sin embargo, algunos bloggers apoyan la postura de la oopsición y señalan que el PNDH-3 es realmente el inicio de un golpe de estado. Entre estos bloggers, Devaneios Cotidianos [pt] abarca algunos puntos de vista sobre los derechos humanos popularizados por los medios:

¿Programa Nacional de Derechos Humanos? ¿O es sólo una manera sutil de que un gobierno de izquierda controle algunas libertades ajenas? Me he dado cuenta que los “políticos” de izquierda de América Latina dejaron la violencia de lado y están utilizando ahora otro medio para alcanzar sus objetivos totalitarios: el sistema democrático. Quieren a toda cosa legitimar la dictadura de la izquierda. Y el pueblo ignorante incluso lo permite, gracias a las limosnas populistas que reciben. Y la vida sigue.

El blog de derecha União Nacional Republicana [pt] para colmo bromea con que incluso la famosa imagen de Rio de Janeiro, el Cristo Redentor, corre peligro:

Créanlo o no pero es un análisis cuidadoso de la m… creada por Vannuchi [Ministro de la Secretaría Especial de Derechos Humanos], apoyada por Tarso [Ministro de Justicia] y deseada por Lula, que tiene entre sus objetivos la demolición de la estatua del Cristo Redentor -entre cientos de cosas prohibe que se utilice símbolos religiosos en lugares públicos de forma destacada y el Cristo Redentor fue elegido recientemente una de las maravillas del mundo moderno.

Antônio Arles sugiere en el blog Arlesophia [pt] que no necesita sentirse intimidado por tales argumentos:

No vamos a dejar que media docena de golpistas que no representan a nadie ganen esta pelea por quién grita más fuerte. Retroceder en este momento puede estimular los “instintos golpistas” de estos seres. ¡Tenemos derecho a la verdad, a la justicia, a la memoria! ¡Vamos a fortalecer nuestra democracia, que pasa necesariamente por la apertura de los archivos de la dictadura y por el castigo de aquellos que cometieron crímenes contra la humanidad , manchando la imagen de instituciones serias y creando un clima de miedo y olvido!

Mônica Filomena se suma a la conversación en Nosso Direito con un profundo argumento dando una mirada global. Ella señala [pt]:

A pesar de la postura política, no podemos olvidar que Brasil hoy es parte del escenario internacional.

Sería bueno saber si Brasil efectivamente asumirá que es un país cuyo régimen es de derecho y democrático, haciendo cumplir sus compromisos internacionales o si callará, sucumbiendo literalmente ante intereses de algunas minorías.

La segunda edición del Programa Nacional de Derechos Humanos [pt] fue implementada en Brasil en 2002. El primer PNDH fue lanzado en 1996. El PNDH-3 es un programa de gobierno a ser llevado a cabo bajo un gobierno futuro. La segunda edición del PNDH repite la primera, con cambios mínimos, mientras que el PNDH-3 confirma, actualiza y amplía las primeras dos ediciones, ambas diseñadas durante el período del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

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