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Afganistán: La juventud encuentra una válvula de salida en medio de la violencia

El año pasado fue el más letal para los civiles afganos, incluidos los niños, desde que empezó la guerra dirigida por los estadounideneses en 2001.

Los niños se han convertido cada vez más en víctimas del conflicto — Afghanistan Rights Monitor demostró recientemente que cerca de 1,050 niños murieron en 2009 en incidentes relacionados con la guerra, y que hubo al menos 2,080 casos de graves violaciones a los derechos de los niños, como reclutamiento de niños como bombarderos suicidas, soldados de infantería y trabajos forzados. Tres décadas de conflicto también han tenido repercusiones a largo plazo en la juventud del país, muchos de los jóvenes están privados de sus derechos y carecen de oportunidades educativas y laborales. Los índices de alfabetismo y de matrículas en la educación secundaria también son bajos. La situación de las mujeres y niñas afganas es particularmente preocupante: un informe emitido en diciembre muestra que sufren de altos niveles de violencia y discriminación y tienen escaso acceso a la justicia y a la educación. Las niñas afganas también están bajo la presión tradicional de casarse jóvenes y de quedar embarazadas jóvenes.

The Youth Parliament blog, desde India, explica la situación con más detalle:

“Posiblemente uno de los mayores roles en el proceso de reestructurar Afganistán puede ser desempeñado por los jóvenes de Afganistán. 68% de la población afgana consiste de personas que están por debajo de los 25 años. Sin embargo, el largo periodo de la guerra ha privado a muchos de ellos de su juventud y niñez. Categorizados como la ‘generación peridida’ de Afganistán, el silencio impuesto socialmente y la falta de educación han suprimido grandes sectores de la juventud afgana. Más aun, la juventud es apenas vista como un mecanismo directo para construir la paz, sino solamente como posibles reclutas para diversas organizaciones terroristas”.

A pesar de las circunstancias, se están realizando esfuerzos a nivel nacional por y para la juventud, para mantener su salud y educación y para fortalecerlos. El blog Youth Parliament continúa:

“La juventud ha podido superar algunas de esas barreras en el pasado reciente para desempeñar un rol más activo. Esto es evidente a partir de la existencia de varias organizaciones juveniles esparcidas por todo el país que han emprendido la tarea de promover la educación no formal, aumentando la toma de conciencia, promoviendo el voluntariado para la paz y desarrollo del país y la mayoría de ellos se ha integrado al gobierno o trabaja en ONGs”.

Los ejemplos de la participación de jóvenes van desde una adolescente que se capacita para ser partera para ayudar a combatir la alta tasa de mortalidad materna del país a mujeres jóvenes que protestan en contra de una ley que restringe sus derechos a una joven que cría a niñas afganas por medio del fútbol. En Kabul se está usando otro deporte para sacar a los niños de la calle y tenerlos activos — la patineta. Skateistán enseña a patinar a niños y niñas, entre otras habilidades, tales como instrucción de patineta, alfabetismo y habilidades de cómputo. La patineta ofrece la rara oportunidad a las niñas afganas de participar en un deporte público, lo que ayuda a derribar las barreras tradicionales, como lo documenta este video. El blog I Skate, Therefore I am (Patino, luego existo) brinda los antecedentes de la iniciativa:

“Skateistán empezó hace dos años en una fuente seca en el corazón de la capital afgana, cuando dos australianos con tres patinetas empezaron a enseñar a un pequeño grupo de fascinados niños. Ahora es el primer colegio mixto de patineta de Afganistán (y del mundo). El colegio se dedica a cantidades crecientes de jóvenes urbanos y desplazados internamente en Afganistán a través de la patineta y les da nuevas oportunidades en interación intercultural, educación y programas de fortalecimiento personal”.

The bright lines discute la inauguración del primer parque para patineta bajo techo de Afganistán y su significado:

“El 29 de octubre de 2009, Skateistán abrirá las instalaciones deportivas y parque para patinar bajo techo más grandes de Kabul. Es increíble cómo este equipo de instructores está dedicándose a jóvenes en el arte de la patineta, en un lugar en el que las oportunidades sociales para ellos, sobre todo las niñas, están limitadas por la guerra de EEUU en Afganistán. El objetivo es traer instalaciones bajo techo y de exteriores de patinaje a Afganistán. Habrá clases separadas para las niñas”.

Algunas jóvenes también están encontrando una válvula de escape para la autoexpresión, curar y alcanzar a través de la escritura. The Afghan Women’s Writing Project es un blog iniciado por la novelista Masha Hamilton que conecta a mujeres afganas, entre las edades de 18 y 28 años, con instructores de escritura en Estados Unidos. Su objetivo es permitir que las mujeres afganas tengan una voz que no sea filtrada a través de sus parientes hombres o los medios. Los escritos de las jóvenes escritoras van desde la alegría de jugar basket a amenazas de muerte del Talibán a romper su silencio. En este post, una blogger anónima habla de cómo le están obligando a casarse y que está en una desesperada necesidad de soluciones:

“Luego de la muerte de mi padre, la responsabilidad por mi recayó en mis hermanos, que crecieron bajo el gobierno Talibán y tienen su influencia. Ahora vivo con tres talibs y debo obedecer lo que ellos dicen. No soy como una niña en la casa, sino una esclava. Cuando estaba en el tercer año de universidad, el dueño de la casa exigió una renta más alta. Mi familia decidió salir de Kabul e ir a una provincia donde la vivienda fuera más barata. Pero yo no sabía cómo seguiría con mis estudios en ese caso, así que entregué mi dinero para transporte para ayudar a pagar nuestra renta, y voy a la universidad a pie.

Encima, a comienzos de este año, mis hermanos dijeron: “es tiempo de que te cases”. Arreglaron un matrim0nio con mi primo hermano, el hijo del hermano de mi mamá, que vive en una provincia donde la mayoría de personas son talib. Mi primo tiene cerca de 40 años y no tiene educación. Su familia tiene un negocio y una casa grande. A sus mujeres se les obliga a usar burqas y son responsables de cocinar, limpiar y cuidar de los animales. La mayoría tiene ocho o nueve hijos. No pueden salir de la casa —incluso cuando están enfermas, no se les permite ir al doctor”.

Muchas de las jóvenes también expresan sus sentimientos a través de la poesía. En estos fragmentos de un poema, Shogofa comparte su historia:

“Soy de una larga línea de mujeres que han caminado solas…
de una tierra que huele a la sangre de personas inocentes
de un pueblo que lo ha perdido todo en la guerra – hijos, hijas, padres y madres
De un pueblo que se siente sin esperanza

Soy de una larga línea de mujeres que han caminado solas…
Ahora sé cómo entrar en la sociedad
y encontrar mis respuestas aunque esté sola
Aprender de mi experiencia aunque he fracasado muchas veces
Nunca me rindo
Encontré mi camino y aprendí que nada es imposible de lograr
Ignoro las cosas que destruyen mi mente
Aprendo que nadie puede ayudar excepto yo
Acepto la realidad y estoy lista para enfrentar cualquier problema
Ahora tengo ambición de lograr mi objetivo
De ayudar a mi pueblo a traer paz a la siguiente generación”

Otros también mantienen la esperanza acerca del futuro de Afganistán y el papel que la juventud puede desempeñar en traer paz y seguridad. Mozhdah Jamalzadah, que bloguea en Afghanistan Through My Eyes, dice:

“Algo que me impresionó mucho acerca de la generación más joven en Afganistán, al menos de lo que he visto hasta ahora, es que están ansiosos de aprender, y luchan por tener éxito. Aun con la carencia y los bajos niveles de educación, estos chicos tratan de ganar tanto como pueden. Son increíblemente inteligentes. En Norte América donde el sistema educativo es absolutamente asombroso, la mayoría de los chicos solamente hacen lo que tienen que hacer para ir al siguiente nivel. La mayoría no tiene pasión. Creo que si les dieran las mismas oportunidades a estos jóvenes afganos que están tan sedientos de conocimientos, quién sabe hasta dónde podrían llegar. El cielo es el límite”.

Foto de niños afganos de isafmedia, Sargento Laura K. Smith de la Fuerza Aérea de EEUU, en Flickr, Creative Commons.

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