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Balcanes: Nostalgia bizantina

Similar a la Yugonostalgia, la nostalgia por el pasado común bizantino puede a veces trascender algunas de las barreras erigidas a través del nacionalismo moderno y del racismo en los Balcanes.

Mizar, una banda de rock de culto que usa música macedonia tradicional y cánticos cristianos ortodoxos en muchos de sus trabajos, lanzó recientemente un nuevo sencillo, “Konstantinopol”, que incluye al Coro Harmosini. El usuario vizantijamk de YouTube user [vizantijamk = Macedonia bizantina] creó un video clip no oficial con varias ilustraciones del asedio y la caída de Constantinopla en 1453, incluida una imagen kitsch, romántica moderna del último emperador de habla griega montando a caballo en la salmenas (minuto 0:16).

La imagen a que se hace mención arriba, no atribuida a ninguna fuente, es interesante en dos aspectos:

Algunos usuarios de Facebook promocionaron el video a través de páginas basadas en la identidad de la Iglesia Macedonia Ortodoxa, como Speak Macedonian [mac] y Macedonia Above All [mac], agregando comentarios de alabanza para Mizar, que fue la primera banda en la antigua Yugoslavia en producir un álbum de rock enteramente en idioma macedonio.

Janis usó la fórmula cristiana ortodoxa de “que Dios dé descanso a sus almas” para expresar su solidaridad con los defensores a través de un comentario [mac] en el blog Kichevo, que volvió a imprimir un post de 2007 [mac] sobre la caída de Bizancio. Aun cuando el autor elogiaba a la moderna Estambul turca como una zona cosmopolita preferida por los turistas, este extenso artículo describía los acontecimientos principalmente desde el punto de vista de los cristianos asediados. La historia minimizaba los daños inflingidos por los cruzados, aun cuando el el sitio de 1204 parece mucho más destructivo, como lo muestra Balkanalysis.com:

…Con una barbarie que hubiera hecho ruborizarse al sultán más infame, los cruzados saquearon, quemaron, violaron y asesinaron a su paso por Constantinopla, robando tanto riquezas vendibles e invaluables obras de arte, destruyendo antiguos monasterios, y generalmente yendo en contra de todo lo que sus ideales “cristianos” defendían. En su severidad, la conquista latina de Constantinopla fue diez veces peor que la conquista otomana de 1453.

De esos antiguos textos griegos que ya no existen, varios estuvieron en circulación justo hasta 1204. Ninguno de esos “textos perdidos” hoy iba a sobrevivir ese año. Aunque la terrible pédida de vidas humanas es hoy apenas un eco en nuestra conciencia histórica, seguimos sufriendo la destrucción cultural causada por el saqueo de Constantinopla por parte de los occidentales. Sin embargo, nada está olvidado. Mientras todos recuerdan la voracidad de los turcos (presumible, porque eran musulmanes), nadie recuerda la violencia desatada por un estado cristiano en contra de otro, en un periodo en que la religión constituía la base para las relaciones diplomáticas.

Amidon, recordó otro post antiguo -de 2006- que defendía la idea que Bizancio, su cultura e instituciones no estaban destruidas, sino absorbidas en el entonces multicultural Imperio Otomano, que definía al Islam como la religión principal del estado casi un siglo y medio después.

En el post Nuestra miseria y Constantinopla [mac], Surface Surtuk escribe que se siente “consternado por esta mistificación del sumiso (¡no del moderado!), por esta glorificación de una batalla de hace 557 años”.

Dejando constancia que en ese tiempo, para los pueblos cristianos de los Balcanes el sistema de valores otomano de feudalismo meritocrático era mucho menos atractivo que el sistema bizantino de conexiones personales y nepotismo, explicó:

…Nuestros [ancestros] jugaron un importante rol en la conquista de la ciudad, en diversas maneras. Los jenízaros, que primero tomaron por asalto las murallas, eran nuestros chicos. El príncipe serbio Lazar (o su hijo) tomó parte con un escuadrón de valientes caballeros armados cristianos, junto a otros vasallos, como los nobles de Valaquia (en el sur de Rumania). Los expertos mineros sajones de mi zona natal de Osogovo socavaron las murallas de la ciudad con explosivos y cavaron un túnel debajo de ellos. Afortunadamente, los bizantinos también contrataron a un sajón de Alemania que empezó a cavar desde el otro lado, y los encontró a mitad de camino -los mató subterráneamente como a ratas. Un arma clave para el asedio fue un enorme cañón, contruido por un cristiano húngaro que se lo vendió a Mehmed el Conquistador luego que los bizantinos declinaron ofrecer suficientes honorarios. La ciudad fue traicionada por la cristiana Venecia-que se negó a ayudarlos con su flota, porque Mehmed aseguró mayores privilegios – y la colonia genovesa de Pera, que permaneció neutral y se negó a enfrentarse a la flota otomana. El rey francés prefiró expandir sus territorios y confiscar la propiedad de los herejes asesinados antes que iniciar una cruzada para ayudar a sus amigos de la misma religión.

Nuestra contribución [macedonia] hubiera sido mayor, pero afortunadamente los antiguos vasallos turcos Rey Marko y Constantino Dragash ya habían dado sus vidas por la causa otomana. Solamente dos territorios de la zona se resistieron a los otomanos en ese momento: Neuberg o Novo Brdo [Nueva Colina] cayó dos años después que Constantinopla, y en retribución los turcos mataron a todos los ciudadanos prominentes. Las tierras en poder de George Kastriot cayeron después de su muerte natural en 1468, y su población fue obligada a convertirse al Islam como retribución.

Los que se sometieron y se inclinaron a los otomanos no fueron pasados por los sables, ni fuer0n asimilados como turcos musulmanes, ni fueron sacados de sus casas. Siguieron como estaban, profesando su fe y hablando su propio idioma.

Los sajones limpiaron su conciencia alzándose en contra de los otomanos durante el alzamiento de Karposh [de 1689], que resultó en su destrucción como grupo étnico en Macedonia.

Esta discusión inconexa continúa, aun cuando los participantes no se enlazan unos con otros, y tal vez ni estén al tanto del contexto general.

Libellus Antonii publicó una canción que lamenta el fin del Imperio “Romano” en idioma griego póntico, y nos brinda la traducción al macedonio:

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