Australia: Dramática caída del Primer Ministro Kevin Rudd

Former Prime Minister Kevin Rudd

Fue rápido y secreto. Kevin Rudd ha sido reemplazado como Primer Ministro de Australia por su segunda de a bordo, Julia Gillard. Ella es la primera Primera Ministra del país. La noticia del reemplazo surgió la noche del miércoles y Rudd se retiró la mañana siguiente. Se puede encontrar algo de los antecedentes del dramático descenso de la popularidad y la caída de Kevin en mi blog.

Este post echa un vistazo a reacciones de otros bloggers a lo que algunos comentaristas han llamado un asesinato político y hasta algo peor. Estas son las voces de personas que rara vez publican acerca de política o no son parte de los comentaristas frecuentes.

Rorybaust en sus ‘incoherencias de un individuo perplejo’ no era fanático del Primer Ministro, pero fue cortante acerca de la manera en que fue destituido:

Lo sentí por Kevin Rudd simplemente porque fue traicionado tan públicamente, tan humillado como ningún hombre merece, no un hombre cuyo propósito era servir a su, mi y tu país. Kevin Rudd puede haber fracasado como líder y tal vez debió haber renunciado, pero las acciones para sacarlo del cargo están tan desprovistas de respeto para nuestro trabajo más importante que dudo de la  integridad de las personas que orquestaron esto.

Como muchos otros, no se volvió en contra de la nueva lideresa pero mantuvo una mente abierta:

Julia Gillard puede probar ser una buena lideresa de nuestro país, puede probar ser una exitosa Primera Ministra con derecho propio, solamente creo que esta es una fea mancha en su alfombra.
Qué tal si el acto de botar la basura dejara un sabor más agrio

Bill Kerr, en el blog que lleva su nombre, culpó a los jefes maquinadores del Partido Laborista Australiano por el súbito final de Rudd:

Hay poca diferencia entre el ex Primer Ministro Rudd y la nueva Primera Ministra Gillard. La principal razón para el cambio es que los jefes de facciones del Partido Laborista tomaron su oportunidad de sacar a Rudd que se negó a jugar su juego, y los ignoró, aunque confió en su popularidad electoral directa (que decayó una vez que renunció a su esquema del cambio climático).
Democracia australiana

Como el devoto ex Primer Ministro, Cath Swan del New Day, es una ferviente cristiana. Ella expresó su empatía por su extraordinaria destitución:

Por muchas razones, el brillante resplandor de Kevin Rudd que subió hasta la gloria en 2007, se opacó significativamente en 2010. Los muchos partidarios y aliados políticos se volcaron muy rápidamente a administrar los golpes finales de la salida de Kevin. Para cualquier hombre con sangre en la cara y lleno de testosterona, verse relevado del cargo por una mujer debe ser un golpe humillante.

Parece injusto, equivocado y completamente humillate para él.
¡¡¡El golpe, eso fue!!!

Como indica el título de su post, Bushfire Bill en Political Sword parecía estar debatiéndose entre el apoyar a Gillard y admirar la contribución de Rudd:

Bueno, después de una buena noche de sueño y un poco de reflexión, cuéntenme del lado de Julia.

Parece que Rudd se aisló solo, y trató a las camarillas y al gabinete con aparente indiferencia.

Eso por qué, no lo sé.

¿Podría haber sido esto su naturaleza personal?

Tras un extenso análisis de las fortalezas y debilidades de Rudd, concluyó:

Su error fue aferrarse demasiado fuerte y por mucho tiempo. Yo puedo perdonarlo fácilmente y decirle, con amor, “Kevin, trabajo bien hecho”. Ahora depende de él perdonarnos.
Gracias, Kevin

Peter en Holties House, ‘All About Australia. The Land I Love’ (Todo sobre Australia, la tierra que amo), resumió lo que vio como los logros de Rudd:

Apenas a 31 meses en el cargo de Primer Mnistro, “Kevin 07” cayó de un índice de popularidad de 70% a un aplastante 37%, aunque su corto periodo como Primer Ministro tiene algunos momentos memorables, fue el Primer Ministro que se disculpó con la población indígena por las generaciones robadas, nos guió a través de la Crisis Financiera Mundial sin que el país cayera en la recesión, y luchó honorablemente por el Plan de Cambio de Emisiones para ayudar a combatir los problemas del control climático.
Un nuevo Primer Ministro

Same Same’ es el sitio web #1 de Australia de estilo de vida de gays y lesbianas. Les pidieron a un grupo de lesbianas y gays que comentaran sobre el cambio en la dirigencia.

Michael Rolik cree que:

El gobierno de Rudd empezó el proceso de emprender grandes reformas para la igualdad de gays y lesbianas a lo largo de su primer periodo. Esperamos con ansias que el gobierno de Gillard continúe ese proceso.

Tim Wilson no estaba tan seguro:

El gobierno de Rudd fue grande en simbolismo, pero no en emprendimiento. Gillard tiene que romper esa dinámica y luchar por lo que es correcto y luego emprenderlo.
Nuestras esperanzas para Julia Gillard

M. ‘Lorenzo’ Warby, en Thinking Out Aloud, bloguea mayormente acerca de libros y películas, no política. Los acontecimientos sin precedentes motivaron su ciberlapicero:

Ahora como resulta, periódicamente Julia dice cosas con las que estoy de acuerdo, mientras que encuentro a Kevin irritante. Pero ese no es el punto. El problema con Kevin Rudd como Primer Ministro era simple: es un dominante maniático del control y no se puede ser un exitoso Primer Ministro de una moderna democracia si eres un dominante maniático del control. Has podido escuchar, considerar porque las sociedades modernas son tan complejas como para que una sola persona o una estrecha camarilla entienda las ramificaciones de las acciones y y políticas. En particular, tienes que poder escuchar y considerar si vas a ser persuasivo.
Las encuestas deben haber sido diabólicas: el el jefe de pelo puntiagudo ya no es Primer Ministro

Marko Beljac en Vile Maxim, en ‘Renegando y quejándose contra el neoliberalismo’ vio la derrota del Primer Ministro como una victoria para los intereses mineros que se oponían a su propuesta de impuestos a los super ingresos por recursos:

La industria minera decidió que destruiría a Rudd y lo destruyeron. El cambio ha sido obsequiosamente alabado por todos los principales organismos de negocios de Australia. El ascenso de Julia Gillard llega con la promesa de que los “consultarán” mejor, como si hasta la fecha no hubieran sido ya suficientemente consultados.
Una desilusión de grandeza: Kevin Rudd en política

Alexis Ituarte, estudiante del último año de secundaria, bloguea en Lex-icology. Ha acogido lo que muchos otros sintieron cuando vieron el emotivo discurso de Kevin Rudd tras su caída:

No estoy seguro de dónde estoy en la tierra de la política o qué pienso de Rudd (o de Gillard para tal caso) pero lo más importante que rescato de hoy fue que Kevin es una persona como el resto de nosotros, con una conciencia, con pasión, y tal vez a veces buenas intenciones.
Kevin Rudd – ¿humano?

Rhiannon Hart escribe por lo general sobre ‘libros y escritura para jóvenes adultos, fantasía, distopía, paranormal’. Fue una de muchas que se emocionó de tener a la primera mujer en el cargo:

En Australia seguimos todos estupefactos por la noticia de que K-Rudd (Primer Ministro Kevin Rudd) fue echado/hecho a un lado del cargo de Primer Ministro ayer por la mañana (dependiendo cómo lo veas), y al timón se puso Julia Gillard … ¡que es mujer! Nuestra primera Primera Ministra.

Hay muchos gruñidos, pero también hay mucha celebración. Yo pienso que es absolutamente fantabuloso que luego de una larga historia de Viejos Hombres Blancos como Primeros Ministros tengamos una mujer (¡y pelirroja!) que traiga un poco de diversidad a los retratos que cuelgan en el Parlamento.
Primera Ministra Julia Gillard: algo para celebrar

Finalmente Patricia que escribe poemas en POLYPOMES dejó esto como parte de un comentario en uno de mis posts:

A menudo escribo ‘pomeas’ políticos en broma. Sospecho que lo que escribí esta vez es de corazón:

Mutatis Mutandis

Teníamos a nuestro líder en alta estima,
Vimos impotentes mientras le atacaban diariamente
Los medios y una oposición que luchaba fuerte
Y sucio, sin limitaciones.
Y finalmente cuando yacía sangrante,
Víctima de chismes de galería,
Si, lo matamos, porque sabíamos
Que estaba casi muerto, con muchas heridas
Y herido no pudo volver a levantarse.
Tanto de su reputación estropeada
Nuestra causa, también querida para él, parecía perdida.
No más opción que el viejo guardia pretoriano
Tomara el control y terminara una trágica farsa.
Esto no fue asesinato.
Fue el fin del sufrimiento; un ‘golpe de gracia’.

El primer sondeo de opinión luego del ‘golpe’ ha mostrado un rebote para el gobierno. Mi próximo post echará un vistazo a la respuesta de la blogósfera a la primera semana de la Primera Ministra Julia Gillard en la silla caliente.

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