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La amenaza del hongo asesino del trigo sigue extendiéndose

Este post fue encargado como parte de una serie de el Pulitzer Center/Global Voices Online sobre inseguridad alimenticia que recurre a informes multimedia presentados en el portal de Pulitzer a la Inseguridad Alimenticia y a las contribuciones de bloggers de todo el mundo. Comparte tu historia acá.

Un hongo amenaza cada vez más la segunda cosecha más importante del mundo, el trigo. Este hongo asesino, llamado Ug99, cubre de “óxido” el tallo de la planta, y es capaz de destruir campos enteros.

Dos nuevas y agresivas formas de este hongo fueron encontradas en Sudáfrica a principios de este año, siendo motivo de gran preocupación, ya que más de mil millones de personas en países en vías de desarrollo obtienen del trigo la mayor parte de sus ingresos y alimentos.

Stem rust close-up

Un acercamiento a la roya del tallo en el trigo de cultivo (USDA/domino público)

La periodista Sharon Schmickle investigó este tema en 2008 para el Pulitzer Center. La clave del peligro reside en que el 80 por ciento de variedades de trigo asiáticas y africanas son susceptibles de ser infectadas por el hongo Ug99. Desde que el hongo fue descubierto en Uganda en 1999, éste ya ha viajado a los campos de Kenia, Etiopía, Yemén e Irán.

En la Octava Conferencia Internacional del Trigo en junio de este año se presentaron varias investigaciones científicas acerca de los riesgos y las posibles soluciones al problema del Ug99, y también se anunció el descubrimiento de nuevas formas del hongo en Sudáfrica y Kenia. Desde su blog Philanthropy Action, Tim Ogden hablaba acerca de las posibles consecuencias de este descubrimiento, a la vez que urgía a filántropos preocupados por la pobreza mundial a que se enfoquen más en la agricultura y el desarrollo científico:

Esta nueva enfermedad se ha hecho más virulenta desde que apareció por primera vez. Ahora que está en Sudáfrica, puede ser llevada por el viento y extenderse con mucha más facilidad al Medio Oriente y a Asia del Sur. A medida que la enfermedad se extienda, matando así hasta el 80 por ciento de las cosechas de trigo, los granjeros de alrededor del mundo tendrán que substituir las variedades de trigo que usan actualmente.

Esta enfermedad no es en absoluto nueva. Los científicos de la Revolución Verde de la década de los 60 contribuyeron en gran medida a controlarla, al introducir fuentes de resistencia en el genoma del trigo. Cuando Ug99 emergió en Uganda, el hongo pasó de ser una enfermedad bajo control a una amenaza mundial.

Un artículo de Allen Dodson publicado en el Blog de Bioseguridad de la Federación de Científicos Americanos insistió en que es vital tratar de hacer algo al respecto cuanto antes:

A pesar que las autoridades está cada vez más concienciadas del peligro que presentan [los patógenos agrícolas], sean estos brotes que ocurren de manera natural o actos intencionados de terrorismo y agresión, el rápido transporte de alimentos entre las regiones agrarias y los mercados presenta un gran desafío para los mecanismos de detección y aislamiento de los patógenos. A medida que la población mundial y la demanda de alimentos siguen aumentando, la seguridad del sistema global de producción del alimentos se convierte en algo cada vez más importante.

Las esporas de Ug99 son transportadas por el viento, aunque también pueden viajar en la ropa o en las plantas mismas. A medida que el hongo emigra también puede mutar, a veces transformándose en variedades todavía más virulentas. Además de las nuevas formas de Ug99 encontradas en Sudáfrica, investigadores presentes en la conferencia anunciaron que también habían encontrado dos nuevas formas en Kenia. Estas mutaciones del Ug99 han encontrado la manera de vencer a dos de los genes más importantes que generan resistencia a esta enfermedad en el trigo.

En el blog de política medioambiental Red Green, Kay Sexton dijo que esta situación muestra cuán frágil es nuestro sistema alimentario, mientras que el antropólogo biológico James Holland Jones señala en el blog Monkey's Uncle que esto demuestra la importancia de la biología evolutiva.

Un lector que se hace llamar “mwilk” comentó acerca de un artículo en Wired que esta problemática con el Ug99 indica que necesitamos una mayor biodiversidad en nuestros campos de cultivo:

Se parece mucho a lo que pasó con la patata durante la Gran Hambruna irlandesa. Esta es sin duda otra buena razón para mantener la diversidad genética en los cultivos agrícolas más importantes, en lugar de depender de una misma variedad. En muchos países esto es más fácil de decir que de hacer; sin embargo, en los Estados Unidos tenemos los recursos necesarios para mantener una base agrícola que pueda resistir el ataque de este tipo de patógenos. Claro que lo de tener la sabiduría necesaria ya es otro cantar.

Existen funguicidas para combatir las infecciones de Ug99, pero los pequeños granjeros sin acceso a estos productos químicos seguirán siendo vulnerables al hongo. Los investigadores, sin embargo, están tratando de permanecer un paso por delante. En junio, la FAO lanzó la página web Rust SPORE para monitorizar la expansión de Ug99 y otras enfermedades similares. También se está trabajando en nuevas variedades de trigo que sean resistentes a Ug99.

Sin embargo, el escritor Robert Winter, publicó en el blog Idle Thoughts of an Idle Fellow su opinión acerca de cómo el vertido petrolífero de la plataforma Deepwater Horizon en el golfo de México el pasado mes de abril y la presente situación con el Ug99 han demostrado que la tecnología tiene sus limitaciones:

Últimamente he estado pensando, quizás ilógicamente, en la actitud que tenemos los humanos hacia la tecnología y nuestra propia certeza, y todo ha sido a raíz de lo que está ocurriendo con un hongo del trigo llamado Ug99. Creíamos que habíamos controlado este hongo hace tiempo, y sin embargo éste ha evolucionado en África en una nueva forma más virulenta, convirtiéndose así en una gran amenaza global, todo en parte causado por la gran estandarización del trigo en el mundo. No soy un Ludita, y en general no tengo ningún problema con muchos aspectos del progreso tecnológico, pero ambos casos [el vertido en el golfo de México y el hongo del trigo] demuestran qué tan mal hemos estimado los riesgos de jugar con fuerzas fundamentales. Sería bueno que comprendiéramos los márgenes de nuestro conocimiento.

Sin embargo, Steve Savage, un blogger de Sustainablog, conserva su optimismo, y hace una lista de cuatro razones por las que los científicos serán capaces de vencer esta enfermedad:

Apuesto a que las peores consecuencias posibles de esta enfermedad NO ocurrirán realmente. Esta no es una apuesta cualquiera, ya que la supervivencia de millones de personas pobres de todo el mundo está en juego. Seguro que a algunos de mis amigos que se trabajan en la genética del trigo no les gusta lo que voy a decir (ya que necesitan, legítimamente, más fondos), pero apuesto a que los genetistas al final triunfarán (llevándose, sin embargo, muy poco mérito por ello). Mi optimismo se basa en todo lo que he visto a esos genetistas conseguir hasta ahora… ¿Seguirán estos científicos haciendo todo lo posible para proteger nuestro sistema alimentario? Estoy seguro de ello.

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