Palestina: Un verde hogar lejos del hogar

El poeta estadounidense Walt Whitman dijo: “Cuando has aprendido todo sobre los negocios, la política, las fiestas de sociedad, etc. y encuentras que nada de esto satisface en última instancia, ni dura eternamente, ¿qué es lo que queda? Queda la naturaleza”. Este artículo trata de dos mujeres que aman la naturaleza: una monja que ha encontrado su hogar en el jardín del convento, y una madre que ha recreado sus sueños de un jardín en el pueblo en el balcón de su apartamento en la ciudad.

Ruba Anabtawi ha entrevistado a la hermana Angela, una monja con un amor especial por las plantas. Nació en Líbano pero ahora está con las Hermanas del Rosario en Beit Hanina al norte de Jerusalén:

أنجيلا نهرا، أو نجلة كما كان اسمها قبل الترهبن، قاومت رفض العائلة لفكرة ان تصبح راهبة بأن أصرت على موقفها ورتبت أمر ترهبنها بدايةً في لبنان، حتى جاءتها الموافقة ودعيت من قبل الفاتيكان لابتداء مسيرة الترهبن في القدس، وكان ذلك أوائل التسعينيات. […] أنجيلا التي ترعرعت في قرية طرزا الخضراء والمحاطة بالحقول، لم تطور آنذاك روابطاً واضحة مع النباتات، ولكن حين وجدت نفسها في دير الرئاسة، حيث ستكرس معظم وقتها في هذا المكان، وعلى الرغم من صعوبات البداية والبعد عن الأهل، إلا أنها وجدت في النباتات إحدى الغايات إضافة إلى تكريس وقتها لخدمة الدير عبر الإشراف على الراهبات المسنات وإدارة جزء من شؤون البيت.

“النباتات بهاء الأرض، والدين معنى الحياة”، هكذا تربط أنجيلا بين النباتات والرهبنة.

A Angela Nahran, cuyo nombre antes de hacerse monja era Najla, no le importó que su familia se opusiera. Insistió y se dispuso a tomar el hábito primero en el Líbano, hasta que llegó el consentimiento y el Vaticano le pidió que empezara su travesía como monja en Jerusalén. Era el principio de la década de los noventa. […] Angela creció en el pueblo de Tourza, que estaba rodeado de campos verdes, pero en aquel tiempo no sentía una clara conexión con las plantas. Sin embargo, cuando empezó a trabajar en el jardín del convento, a pesar de las dificultades y la distancia que la separaba de su familia, encontró que las plantas eran uno de los propósitos de su vida, aparte de servir al convento ayudando en las tareas diarias y cuidando de las monjas ancianas.
“Las plantas son la gloria de la Tierra, y la religión es el significado de la vida”. De este modo Angela establece una conexión entre las plantas y la vida como religiosa.

Sister Angela

Sor Angela

Así pues, ¿cómo se desarrolló esta conexión con las plantas?

حبُ أنجيلا للنباتات تشكّل بعد أربع سنوات من مجيئها إلى القدس، حين كانت ترافق رئيستها في جولاتها في بستان الدير، فتعلمت منها أسس الرعاية بالنباتات، وشغف العناية بها، ما حدا بانجيلا إلى الالتفات أكثر إلى الطبيعة من حولها، لتنشأ بينهما علاقة خاصة وتعلق شديدين، فاق اهتمام الراهبات الأخريات، ما جعل صيت أنجيلا يعلو بالدير، فتارة تُرى تزرع الشتلات، وتارة تُشاهد ترعى النباتات المنزلية فتمسح الغبار عن أوراقها وتلمعها فتتألق في الأروقة، عدا عن سقايتها لها وتشذيبها لأغصان الأشجار، مع تشجيعها الراهبات الاعتماد على ثمار الأشجار المحلية وتوصياتها للبستاني بعدم استخدام المبيدات الكيماوية ومتابعة الأشجار في أوقات غيابها، إضافة إلى دورها في إدخال شتلات أشجار جديدة. كل تلك، هي بصمات أشاعت أصداء مقولة انتشرت في الدير وخارجه:” الأشجار بزمن أنجيلا تعمّر ولا تموت”.
El amor de Angela por las plantas nació después de llegar a Jerusalén, cuando acompañaba a su madre superiora en sus paseos por el jardín del convento. Aprendió de ella los fundamentos del cuidado de las plantas y la pasión por verlas crecer. Esto llevó a Angela a prestar más atención a la naturaleza que la rodeaba, a crear una relación especial y un fuerte vínculo con ella. Otras monjas se interesaron también y esto hizo que la reputación de Angela en el convento creciera. A veces se la puede ver trasplantando plántulas o limpiando el polvo y abrillantando las hojas de las plantas de interior. Aparte de regar las plantas y podar las raíces de los árboles anima a las hermanas a alimentarse de las frutas de los árboles nativos y aconseja al jardinero que no utilice pesticidas químicos o sobre cómo tiene que cuidar los árboles cuando ella no está. Además de esto ha desempeñado un papel importante en la introducción de nuevas variedades de árboles. Estas son las impresiones que expresan las conversaciones dentro y fuera del convento: “Ahora que Angela cuida de los árboles estos viven más tiempo y no se secan”.

En Akka, Rasha Helwa escribe sobre el jardín de su madre:

والدتي شادية (أم اسكندر) لاجئة من قرية إقرث (قضاء صفد)، لكنها من مواليد قرية الرامة الجليلية.

تعمل ممرضة منذ أكثر من عشرين عامًا في قرية ساجور، المحادية لقرية الرامة.

منذ أن تزوجا والدتي ووالدي عام 1982 واختارا أن تكون عكّا بيتًا لهما (مسقط رأس والدي وحبّه الأول-بالإذن من أمي)، كانت أمي تحلم، ولا تزال، ببيت صغير في قرية جبلية وحديقة تزرع في أرضها ما تشاء من النباتات، الخضروات، الفاكهة والأزهار.

أمي، بالرغم من حُبها المكتسب لعكّا، لا زالت تحتفظ بذاك الشوق للجبل والقرية ولحديقة تفرش عليها أحلام فلاحة صغيرة – ما لي ومال المُدن؟-، أحلام ستثمر كي تؤنسها فيما بعد في غيابنا، نحن بناتها وأبنائها، عندما سنكبر ونترك المدينة الصغيرة بحثًا عن ميناء آخر.

Mi madre Shadia (Um Iskander) es una refugiada del pueblo de Iqrith en el distrito de Safed, pero nació en el pueblo de Rameh en Galilea.

Ha trabajado como enfermera más de veinte años en el pueblo de Sajur, que es vecino de Rameh.

Mis padres se casaron en 1982 y se fueron a vivir a Akka (el pueblo natal de mi padre y su primer amor, con permiso de mi madre). Desde entonces mi madre ha soñado, y aún lo hace, con tener una casita en un pueblo de la sierra con un jardín donde poder tener plantas, una huerta, frutales y flores.

A pesar del amor que siente por Akka, mi madre aún conserva el anhelo de vivir en la montaña y tener un jardín alfombrado con los sueños de una joven campesina. Después de todo, ¿qué tiene que ver ella con las ciudades? Estos sueños darán frutos que la acompañarán durante nuestras ausencias, cuando sus hijas e hijos nos hagamos mayores y dejemos la pequeña ciudad buscando un nuevo puerto.

Shadia's garden

El jardín de Shadia

قبل عام تقريبًا، أحضر والدي لوالدتي ثلاثة أصص بلون الخشب وضعهم على الشباك المركزي للبيت المُطّل بجانبه على البحر.

لم تزرع والدتي في الأصص الأزهار الملونة؛ زرعت النعنع، الميرامية، الفلفل الأحمر، الروزماري..

والدتي، بعد سبعة وعشرين عامًا في عكّا، وجدت لها معادلة بسيطة نجحت من خلالها أن تُحضر الرامة وإقرث إلى بيتها في الطابق الثالث من بناية قديمة في مدينة يحيطها البحر، وأن تتوقف عن شراء النعنع من السوق.

Hace aproximadamente un año, mi padre le regaló a mi madre tres macetas de color madera y las puso en el [alféizar de la] ventana principal del apartamento con vistas a la costa.

Mi madre no plantó flores de colores en las macetas; plantó hierbabuena, salvia, pimiento rojo, romero…

Después de veintisiete años en Akka, mi madre ha encontrado una ecuación simple que la ha ayudado a traer Rameh e Iquith a su hogar en el tercer piso de un viejo edificio de la ciudad rodeada por el mar, y también a no tener que comprar hierbabuena en el mercado.

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