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Rusia: La destitución del alcalde de Moscú y algo de “Kremlinología”

En abril de 2010, Brian Whitmore del programa The Power Vertical de Radio Europa Libre/Radio Libertad escribió esto sobre la compleja relación de Yuri Luzhkov, alcalde de Moscú, con el Kremlin:

Es difícil imaginar que Moscú esté gobernada por otro que no sea Yury Luzhkov. Pero pensándolo bien, era difícil imaginar que Tatarstán estuviera gobernada por otro que no fuera Mintimer Shaimiyev — hasta que, por supuesto, hubo otro gobernándola.

[…]

Tengo una pequeña duda en mi mente si es que [al Primer Ministro Vladimir Putin] y [al Presidente Dmitry Medvedev] les gustaría sacar a Luzhkov, que ha podido funcionar como un jugador más o menos independiente en la capital durante casi dos décadas –molestando a tres presidentes sucesivos en el proceso.

El problema es que mientras que Medvedev podría librarse de Luzhkov con un golpe de lapicero, reemplazarlo se convertiría literalmente en un tremendo desastre. Probablemente, la lucha por el control de Moscú después de Luzhkov terminaría en una despiada lucha entre las facciones del Kremlin por el control de la económicamente lucrativa capital. Podría ser la madre de todas las guerras de clan del Kremlin, lo que seguramente les está dando una pausa a Putin y a Medvedev.

Pasaron cerca de cinco meses, hasta que el 28 de setiembre una “orden ejecutiva” del presidente Medvedev “[relevó] a Luzhkov de sus deberes como Alcalde de Moscú antes de término” – esto en conexión con la pérdida de confianza del presidente ruso respecto a él”.

La subsiguiente discusión en los blogs de Rusia en inglés se centró tanto en Putin y Medvedev (y su compleja relación preelecciones) como en el propio Luzhkov (y el futuro de la empresa de su esposa).

Como escribió Streetwise Professor, “Kremlinology está de moda de nuevo”:

[…] Se puede discutir que Medvedev y Putin están suficientemente confiados en que la estabilidad del país podría resistir el desorden inherente de una transición a un nuevo equilibrio. Se puede discutir lo contrario, que la condición política del país es tan tirante que Medvedev, o Medvedev y Putin, podrían determinar que se requieren medidas extraordinarias, aun sabiendo que las consecuencias inmediatas tienen sus propios riesgos para el sistema. Se puede discutir que es un golpe político unilateral de Medvedev. O de nuevo se puede discutir lo contrario, que es el resultado de un acuerdo entre Putin y Medvedev.

En realidad, he visto personas discutir todo lo anterior. Dada la información con que se cuenta, lo mejor que se puede hacer es adelantar hipótesis, y asegurarse de tener en cuenta que son solamente eso. Es muy difícil saber exactamente qué está pasando debajo de la alfombra: por qué pelean los perros, cómo empezó la pelea, quién está ganando. […]

Julia Ioffe escribió esto en su artículo Foreign Policy (Política exterior):

[…] Muchas voces han estado alabando a Medvedev por probar su independiencia respecto del Primer Ministro Vladimir Putin, el hombre pensó que era el que realmente tomaba las decisiones en esta ciudad. La teoría dice que Medvedev quería sacar a Luzhkov pero que Putin quería que se quedara, lo que causó una división tras bambalinas. El hecho del despido de Luzhkov, según esta línea de pensamiento, indicó que Medvedev ganó y Putin perdió. […]

Pero esa explicación tiene poco sentido […].

[…]

En cambio, Putin determinó que Luzhkov tenía que irse y envió a Medvedev a hacer el trabajo sucio, un acción que no solamente saca del juego a un poderoso rival sino que deja sus manos limpias en lo que se ha convertido en una sangrienta pelea. […]

A Good Treaty respondió a los argumentos de Ioffe:

[…] La tesis central de la señora Ioffe es que el despido de Luzhkov no hace nada para aumentar el poder del presidente Medvedev, y que todo el filón era el “trabajo sucio” de Vladimir Putin. Alega que la gente se equivoca cuando dice que Medvedev ganó y que Putin perdió. […]

Hasta acá hay un argumento espantapájaros, pues asume la relación entre los socios del tándem en un juego que suma cero. Al caracterizar esta interacción como un escenario de ganar/perder se olvida del hecho de que el propio Vladimir Putin dio a Medvedev el mayor incremento de su credibilidad cuando lo promocionó como su sucesor. […] La reelección de Medvedev, aunque lejos de estar predeterminada, es una opción muy real bajo la consideración de Putin. Con eso como realidad, es muy simplista, si no tonto, descartar el crecimiento de la influencia del presidente Medvedev con los argumentos de que se asume que todo avance viene a expensas del Primer Ministro. La victoria de Medvedev es victoria de Putin, pues añade credibilidad al socio menor del tándem y preserva la opción antes de 2012. […]

Whitmore escribió esto en The Power Vertical:

[…] La destitución de Luzhkov no fue, como han informado algunos medios, una señal de división en el tándem gobernante. Y ciertamente no fue, al menos hasta donde puedo verlo, una “victoria” para el Presidente Dmitry Medvedev sobre el Primer Ministro (y líder nacional) Vladimir Putin.

Parece bastante claro en este punto que Putin estaba al tanto de la decisión de echar al alcalde de Moscú. […]

The Ivanov Report escribió:

[…] [Luzhkov] escogió una pelea que no podía ganar, y no ganó.

[…]

Pero incluso hoy, es claro que con el despido de Luzhkov, Medvedev puede haber ganado el corazón y la mente de millones de personas —en Moscú y en todo el país— que quisieran verlo reelegido en 2012.

Vilhelm Konnander señaló una conexión más bien discreta pero importante en San Petersburgo:

[…] La lucha entre las dos capitales de Rusia, Moscú y San Petersburgo, es un tema importante en la política rusa, de la que también el camino de Putin al poder forma parte. Como protegido del otrora alcalde de San Petersburgo, [Anatoly Sobchak], es probable que Putin nunca olvide el papel decisivo de los intereses moscovitas en la derrota de Sobchak en 1996, y las nefastas consecuencias que esto tuvo para él. Desde entonces, los petersburgueses han estado anhelando vengarse de Luzhkov, y apenas lograron mantenerlo acorralado en las elecciones presidenciales de 2000 que trajo a Putin al Kremlin. Por supuesto, esto es de conocimiento común para cualquiera que esté al tanto de Rusia. Lo interesante es lo poco que esto ha concitado atención recientemente. En cambio, la destitución de Luzhkov es interpretada predominantemente como parte de una lucha entre Medvedev y Putin por las elecciones presidenciales de 2012. […]

The Pipeline echó un rápido vistazo a las “últimas semanas” de Luzhkov en el cargo, y en una serie de cuatro partes, diseccionó diversos aspectos de la destitución del 28 de setiembre, y cubrió las reacciones de los mercados de la élite política rusa, los bloggers y los moscovitas comunes y corrientes, dando una visión general de potenciales candidatos para el puesto de alcalde de Moscú y examinando el impacto de la salida de Luzhkov en el mercado inmobiliario y de construcción de Moscú. Acá un extracto de la segunda parte de la serie:

[…] Sacar a Luzhkov dio material a escritores satíricos y comediantes hay fotos virales que se están difundiendo por toda la internet rusa. Una presenta un fotomontaje de una Yelena Baturina refugiada diciéndole al pequeño Luzhkov, “Vamos Yurka [diminutivo de Yuri], de alguna manera sobreviviremos con $3,000,000,000!”

En GlobalPost, Miriam Elder escribió sobre una entrevista a Luzhkov (RUS) que apareció en la revista The New Times:

[…] Esta entrevista […] llega al corazón del tema cuando se hace la pregunta de si Luzhkov entiende que Inteko, la empresa multibillonaria que pertenece a su esposa, Yelena Baturina, probablemente esté bajo amenaza. También muestra el grado de autoilusión de Luzhkov.

“¿Sabes, por qué estamos tan tranquilos? Lo que sea que se diga o escriba, somos personas honestas. Inteko y Elena, es decir, mi esposa, tienen un negocio honesto —el más honesto y más transparente de todos lo que, bueno, al menos, que manejan un negocio de construcción”. […]

Vadim Nikitin de Russia de FPA escribió:

Independientemente de lo lamentable que es que lo hayan obligado a salir, dejemos algo en claro: Luzhkov era un sucio ladrón. […]

[…]

En un país hipercentralizado como Rusia donde la mayoría de la riqueza nacional reside en la capital, Moscú y los moscovitas siempre han vivido como reyes comparados con sus compatriotas, y ciertamente no es un gran logro de Luzhkov que haya logrado mantenerlo de esa manera. […]

Power&Politics World escribió:

[…] El negocio próspero de la pareja [Luzhkov]–Baturina estuvo repetidamente en la atención de los medios de Moscú. Pero muchos rusos – sobre todo moscovitas– prefirieron hacerse de la vista gorda, y compartieron un típico estereotipo de que la corrupción es una inevitable compañera del poder. Se consideraba que los esfuerzos de Luzhkov en mejorar la vida en la capital y su eficiencia como gerente superarían a todos los matices negativos. […]

Dmitry Sidorov de The Putin State Chronicles hizo esta predicción:

[…] Me parece que el ex alcalde se irá sin cicatrices a cambio de su silencio público “voluntario”. Adivino que a la larga, a su esposa le pedirán amablemente que venda su empresa al precio fijado por un comprador bien conectado. […]

Escribiendo sobre el componente del negocio familiar de la historia de Luzhkov, Konnander mencionó al Vice Primer Ministro de Putin Igor Sechin:

[…] La pregunta ahora es si Luzhkov ha llegado a un acuerdo con, por ejemplo, Sechin, dándole alguna suerte de inmunidad en un intercambio ordenado por el imperio empresarial de su esposa, o si presenciaremos algo similar a lo que pasó con [Yukos]. […]

Whitmore también mencionó a Sechin en su post sobre la destitución de Luzhko:

[…] Sin embargo, parece que a la decisión de sacar a Luzhkov se opuso el poderoso Vice Primer Ministro de Putin, Igor Sechin. […]

En un post de seguimiento, escribó que “el verdadero rival de Medvedev en la élite gobernante no es Putin sino el Vice Primer Ministro Igor Sechin.”

Y también Streetwise Professor escribió en su post sobre Luzhkov de otra historia que incluye a Sechin:

[…] La amenaza de Sechin de invadir el césped de Gazprom representa un gran desafío al status quo. […] Este es el equivalente ruso de la banda del lado norte de Bugs Moran, que secuestró los camiones de contrabando de Capone, del lado sur. Y sabemos cómo resultó. (Los chicaguenses todavía oyen sobre esto en sus viajes al extranjero:) […]

Interesantemente, Chicago entró a la historia de Luzhkov por la puerta de adelante, por así decirlo- gracias a su alcalde, Richard Daley, en un post titulado Historia de dos alcaldes en Poemless (y también en un texto anterior de Ioffe en Foreign Policy, titulado el Alcalde Daley de Moscú). Acá la sección de cierre del post de Poemless:

[…] Aunque es popular lamentarse de la broma de que es el proceso democrático asociado con Rusia o Chicago, escucho poca gente quejarse de que les hayan robado la oportunidad de votar para sacar a sus líderes del cargo. Mientras una nueva era empieza, y reforma y “política” parecen ahora por lo menos más posibles que hace unos pocos meses, no veo a mucha gente bailando en la calle. Escucho muchas charlas de legados. De inminentes investigaciones criminales. De arquitectura y planificación de la ciudad. Y como si hubiéramos regresado a los antiguos que acaban de ver un cometa, escucho a gente asombrada preguntar qué significa todo esto, y que cruzan los dedos para que todo siga funcionando. Como esos antiguos, encontraremos nuevos líderes, buenos o malos. La tierra seguirá girando. […]

Sin embargo, sospecho que pasará algún tiempo antes de que encontremos un nuevo Daley o Luzhkov.

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