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Rusia: ¿Es internet culpable de organizar disturbios nacionalistas?

Internet culpable

Los medios y la blogósfera rusos reflexionan acerca de quién es responsable por los disturbios nacionalistas en Moscú [RUS] de mediados de diciembre. Algunos alegan que los nacionalistas radicales explotaron la rabia de los hinchas de fútbol, otros buscan a los culpables entre los propios hinchas y los bloggers sospechan [RUS] del Kremlin en la incitación de los violentos acontecimientos. Pero las autoridades encontraron su propio chivo expiatorio – internet.

“El malestar que empezó en internet se desbordó a las calles de Moscú, […],”  dice el artículo [RUS] de RIA Novosti, agencia de noticias auspiciada por el estado. Esta historia también es repetida por las fuerzas de seguridad rusas.

Una fuente en las fuerzas de seguridad le dijo a RIA [RUS] que luego de los disturbios intensificaron la práctica monitoreo de correos electrónicos y redes sociales para identificar mensajes nacionalistas. Además, los departamentos técnicos de SFS (Servicio Federal de Seguridad) y el Ministerio del Interior trataron de identificar a los usuarios de internet que “difundieron los provocativos rumores respecto de los recientes acontecimientos en Moscú”, dijo la fuente.

RIA Novosti también dijo que los rumores no confirmados y la cobertura de los medios sociales de los acontecimientos compartieron la responsabilidad por los disturbios junto con los que difundieron odio e incitación. Esta reacción de los principales medios de comunicación se parece a la reacción de los medios tradicionales al aumento de la tasa de mortandad en Moscú [ING] durante los incendios del verano cuando se culpó a los bloggers por difundir pánico.

Los directores de las redes sociales rusas reaccionaron como corresponde. Vladislav Tsiplukhin, portavoz de la red social rusa Vkontakte.ru, dijo [RUS] que la plataforma tenía 600 moderadores responsables de seguir de cerca y retirar los grupos con discursos de odio. Tsiplukhin también dijo que Vkontake.ru cooperó de cerca con las fuerzas rusas de seguridad.

A diferencia de Vkontakte.ru, Livejournal.com, la plataforma de blogueo más popular del país, fue más reactiva que proactiva para retirar el discurso de odio. La administración no moderó los posts, sino que dependió del “equipo de abuso” que tomó las decisiones basándose en las quejas de los usuarios. Pocos días después de los disturbios, Livejournal.com introdujo reglas más estrictas [RUS] para los discursos de odio y enfatizó su intolerancia de todo contenido que tenga como objetivo las minorías étnicas. Al mismo tiempo, Livejournal.com suspendió blogs de al menos tres populares bloggers políticos (pilgrim_67, rakhat_aliev, sadalskij).

Falsa pista

Además de culpar a la propia internet -que es muy conveniente para las autoridades rusas tanto en términos de justificar la censura en internet e identificar al principal provocador de los acontecimientos- el discurso oficial sugería que internet se había convertido en una herramienta de organización para un grupo de nacionalistas radicales que manipulan a las multitudes. Por el contrario, la oposición sospechaba que el Kremlin organizaba los disturbios. Pero ambas explicaciones pueden ser engañosas.

Aunque alguna organización en particular hubiera estado involucrada, el principal actor siguen siendo las propias multitudes. La distribución viral de mensajes tuvo lugar en un ambiente horizontal.

Según la teoría de la complejidad [ING], una de las características de un sistema complejo (por ejemplo, una red social) es que las interacciones dentro del sistema no son lineales. Eso significa que pequeñas causas (y no necesariamente expresadas desde el centro de coordinación inicial) pueden tener grandes resultados. En otras palabras, para iniciar un incendio no se necesita mucha energía sino las condiciones adecuadas para el fuego.

Una vez que las redes tienen un nivel de xenofobia, rabia y hostilidad suficientemente alto, esta red brinda un fructífero ambiente para un incedio silvestre de odio. Por ejemplo, Joshua Goldstein y Juliana Rotich describieron [ING] el rol de mensajes de texto de celulares en la violencia de Kenia en 2008 como herramienta de “odio viral”.

Muchos expertos en nuevos medios hablan [ING] acerca de las ventajas de las acéfalas organizaciones de red. Paradójicamente, las acéfalas protestas crean un desafío significativo: el estado no tiene a nadie con quién negociar y tiene que crear un representante del otro lado. Durante los disturbios de Manezh pudimos ver al jefer de policía de Moscú en una negociación con una perosna enmascarada, una persona sin rostro, y hasta cierto punto, el hecho que no tuviera cara era muy representativo. En este caso, las autoridades deliberadamente inventaron el otro lado, ignorando el hecho que la protesta no fue causada por falsos líderes ni herramientas de comunicación, sino por la sociedad de la red.

El nacionalismo como un espectáculo virtual

Las novelas de detectives nos dicen que todo crimen tiene un motivo. Entre los motivos de los disturbios de Manezh están los “sospechosos de siempre:” migrantes de ex repúblicas soviéticas, baja calidad de vida, inestabilidad social y estereotipos étnicos. Sin embargo, la causa del aumento en “popularidad” de los disturbios puede estar no solamente en un deseo de participar en movilizaciones xenofóbicas, sino más bien por un aburrimiento humano común, curiosidad y una necesidad de entretenimento.

El espacio en línea no es solamente una plataforma de comunicación, sino la arena de un espectáculo virtual. Las redes sociales no son solamente un espacio para la interacción, sino también para el entretenimiento. Muchos expertos en comunicación explican que hasta las noticias duras pueden ser una fuente de entretenimiento y se les puede describir como “infotenimiento” [ING]. Desde este punto de vista, el hecho de la participación en la acción pública puede ser más importante que su naturaleza. Visitar los foros de hinchas de fútbol, chatear en las redes sociales o salir a las calles son partes de del mismo proceso interactivo de entretenimiento.

Ilya Varlamov, un popular fotoblogger, observó [RUS] esto el 15 de diciembre, las siguientes protestas públicas después de los disturbios de Manezh:

Lo que me sorprendió fue la gran cantidad de niños. Tengo la impresión de que la información se ha difundido en colegios. Casi la mitad de los detenidos son menores. Si los jóvenes entendían lo que estaba pasando, las jóvenes solamente se divertían y a menudo provocaban a los chicos. La multitud alzaba jubilosamente las manos [mostrando “Ziga” – nombre ruso para un saludo nazi “Zig Heil”-GV]. Los lemas eran los habituales: “¡Rusia para los rusos!” “¡A la m…da el Cáucaso!” “¡Al día Rusia!” “¡Ave Rusia!”
– Jovencita, ¿por qué has venido acá?
– Para ver cómo golpean a los “hachis” [término despectivo para los habitantes del Cáucaso – GV].
– ¿No tienes miedo?
– ¡No! ¡Mira cuántos somos los que estamos acá!

La relación de “actores” y “espectadores” se basa en la lógica de “oferta y demanda”. El problema no son los que golpean a las personas, sino los que vienen a mirar. Ciertamente, internet hace vagos los límites entre mirar y participar. La web simplifica la participación en el espectáculo virtual con lo que se incrementa la exposición de iniciativas marginales.

El hecho de que el odio en línea entretenga no es problema de tecnología, sino de educación. Si las autoridades quieren evitar este tipo de hechos en el futuro, no se deberían ocupar en restringir internet o en encontrar a las personas en particular que supuestamente empezaron los disturbios, sino en educar a la juventud “en red”. Hasta ahora, el único que ha estado enfrentando la realidad del entretenimiento y odio ha sido Mr. Freeman, un persona de caricatura en línea, pero su voz no fue escuchada durante los acontecimientos de la Plaza Manezhnaya.

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