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Ruanda: Blogueros se enfrentan a Stephen Kinzer

Un artículo [en] de Stephen Kinzer, [en] que critica la postura de Human Right's Watch sobre Ruanda, no ha sido muy bien recibido en la blogósfera. En el texto, que apareció en el Guardian, un periódico británico, Kinzer lamenta que los grupos por los derechos humanos propaguen, lo que él llama, el “Imperialismo de los Derechos Humanos”. Haciendo referencia, en particular, a Ruanda, Kinzer favorece una dictadura que permita estabilidad. Stephen Kinzer [en] es un autor estadounidense y periodista. Escribe [en]:

Según mi criterio, este régimen autoritario es el mejor desde que los colonizadores llegaron hace un siglo. Mi propia experiencia me señala que la gente en Ruanda está contenta con el régimen, encantada con su perspectiva por el futuro y no está enojada de que no haya una selección suficientemente amplia de periódicos o de partidos póliticas. Sin embargo, Human Rights Watch, describe el régimen ruandés como atroz y opresivo [en]. Darle empleos, electricidad y, sobre todo, seguridad a la gente no se considera logro de los derechos humanos; sino limitar al discurso pólitico y arrestar a los infractores se considera imperdonable.

En vehemente desacuerdo de lo que dice Kinzer, SunKissed lo acusa de defender una dictadura [en] que le da poca importancia a los derechos humanos:

Es un momento triste cuando, arrinconados, a periodistas anteriormente respetados no les queda otro remedio que defender a las personas, cuestiones y causas, reconocidas como destructivas para la humanidad, especialmente cuando los han ayudado a conseguir todo esto. Actualmente, en cuanto a Ruanda, éste es el trabajo de Stephen Kinzer. Ayudó a crear el mito de Kagame como seráfico, pero la evidencia de violaciones de los derechos humanos, por parte de Kagame, es cada vez más fuerte, lo cual significa que Kinzer está desesperado por salvaguardar la mentira a cualquier precio, incluso al de contradecir a las organizaciones por los derechos humanos. Kinzer sabe que defiende a un criminal.

El/la bloguero/a continúa e identifica [en] las debilidades de Kinzer a su parecer:

¿Dónde estaba Kinzer cuando el FPR y Kagame estaban en el Congo, llevando a cabo el genocidio allá? ¿Dónde estaba Kinzer en 1996, 1998 y 2000? ¿Y durante los siguientes años cuando el ejército de Kagame destruía el Congo; con cada incursión los que salían perdiendo eran los congoleños. ¿Dónde estaba Kinzer cuando la ONU publicó el documento ubicando las violaciones más graves de los derechos humanos en la República Democrática del Congo entre los años 1993 y 2003, dónde se supone que los militares cometían un genocidio? Además, y de suma importancia, ¿dónde está Kinzer hoy? ¿Dónde están sus tendencias altruistas, las que están en contra del colonialismo y del imperialismo, a la hora de defender los derechos humanos en vez de los comercios? Nunca he oído a Kinzer defendiendo a los congoleños, pero sí defiende el derecho de Kagame de negarles sus derechos a los demás, y someterles a crímenes contra la humanidad

Escribiendo por Cry for Freedom [en] (grito por la libertad) en Ruanda, el bloguero Nkunda Rwanda expresa un sentimiento parecido. Nkunda considera que el apoyo que le da Kinzer a Ruanda [en], a pesar de su deficiente historial de derechos humanos, es como un ejemplo de “las contradicciones propugnadas por las potencias occidentales con respeto a los derechos humanos”. Nkunda observa [en]:

Por un lado, hay regímenes que apenas respetan los derechos humanos. Actualmente incluyen Kenia, Sudán, y Zimbabwe. Por el otro lado, aprueban que otros los violen con fuerza, o al menos así parece. Las dictaduras de Uganda y Ruanda pertenecen a este grupo. Forman parte de un club especial de intocables, cuyos miembros pueden manipular abiertamente las elecciones, disparar a los periodistas y hasta cometer genocidio mientras la comunidad internacional, a parte de hacer unas afirmaciones poco convincentes, se queda muda.

A Nkunda la arrogancia de Kinzer le vuelve loco [en]:

Sin embargo, lo que me vuelve totalmente loco es esta afirmación sumamente arrogante e insensible. Dice: “Según mi criterio, este régimen autoritario es el mejor desde que los colonizadores llegaron hace un siglo.” Está afirmación presenta un problema y demuestra una forma muy condescendiente de pensar. ¿Cuando es ético para un periodista extranjero hacer elogio de un régimen autoritario que asesina a su propio pueblo? ¿Y qué es este criterio? ¿Ésta no es la forma más despreciable del “imperialismo”?. ¿No tienen los ruandeses una voz? Tanto en Ruanda como en cualquier otro país, se merece el derecho de luchar por los valores democráticos. Los ruandeses no están encantados con un régimen opresivo. Si la gente estuviera contenta, como Kinzer quiere que creamos, Kagame no habría tenido que amañar las elecciones (ganó con el 93% del voto) y detener a los activistas de la oposición. Si la gente estuviera contenta no tendríamos un número escandaloso de soldados del gobierno con pistolas deambulando por nuestras calles y nuestros pueblos día a día.

Por último, el bloguero de Propagandist Armin Rosen sostiene que el mundo no tiene otro remedio [en] que defender los derechos humanos:

Ahora creo que “la decisión escueta” realmente está entre alzarse en favor de los derechos humanos o no alzarse por nada; entre impedir que uno de los líderes más peligrosos del mundo se comporte con una impunidad total y un universo moral en donde no nos horrorizamos ni nos preocupamos de los políticos como Bashir y Kagame. Cómo lo hacemos es pregunta abierta. Por ejemplo, ¿habría que levantar la acusación por la Corte Penal Internacional y por consecuencia poner el marco internacional de la ley en peligro a cambio de paz en el sur de Sudán? Además, ¿a qué exactamente le da el derecho el legado del genocidio de Ruanda? ¿Apoyo económico y militar [en]? ¿Dictadura benévola? ¿La posibilidad de invadir los países vecinos cuando quiera? ¿Todas estas tres opciones? ¿ Ninguna?

Señala que Steven Kinzer escribió su articulo sobre Paul Kagame desde una postura sin fundamento: “El líder militar que se convirtió en presidente y ayudó a hacer que Ruanda sea un éxito ejemplar de África subsahariana.” Simplemente no sabe de lo que habla [en]:

Kinzer, como Tisdall, no tiene ni la menor idea de lo que habla. Desde el genocidio en Ruanda, el occidente le ha otorgado más poderes que criticas, y las consecuencias han sido catastróficas y, según un informe polémico de la ONU, han provocado genocidio. Bajo el liderazgo de Kagame, Ruanda ha invadido su país vecino, el Congo, 4 veces: En 1996, el PRF cuyos miembros son principalmente Tutsi, ayudó a derrocar al dictador congoleño Mubutu Sese-Seko, un régimen que representaba un buen puerto para militantes Hutu, que llevaban y organizaban las atrocidades en Ruanda. En 1998, Ruanda invadió otra vez, desatando un conflicto que acabó por involucrar seis países y por entrar a la siguiente década y por provocar incursiones menos graves. Entonces, Kagame ha jugado un papel  decisivo y, en general, destructor en los conflictos más mortales del mundo desde La Segunda Guerra Mundial. Además su tratamiento de los disidentes al interior del país tiene una fuerte conexión con esto, es decir, en los dos casos, a Kagame le interesa proteger la hegemonía Tutsi en la región de los Grandes Lagos. Esto consiste en banalidades como meter a los opositores en la cárcel por “divisionismo” y en acusaciones más ostentosas como intensificar una guerra que acabó por matar más de 5 millones de personas.

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