Brasil: Donde la violencia tiene una edad y un color de piel

El 23 de febrero de 2011, el Departamento de Justicia de Brasil publicó el Mapa de Violencia 2011 – La juventud brasileña [pt – para los enlaces, a menos que se indique otra cosa], un estudio con el objetivo de seguir las tendencias de mortalidad juvenil (entre 15 y 24 años de edad) por causas violentas.

Las conclusiones son aterradoras: la proporción de homicidios en este grupo de edad aumentó de 41.7 por 100,000 en 1996 a 52.9 en 2008. En los estados de Alagoas, Pernambuco, Bahia, Espírito Santo y Distrito Federal, los homicidios fueron responsables de más de la mitad de las muertes juveniles en 2008, muy por encima del promedio nacional de 39.7%.

Incluso con grandes diferencias entre estados, una tendencia general observada desde 2002 es la disminución de un número absoluto de homicidios en la población blanca y un aumento entre la población negra - en 2008, proporcionalmente, murió un 103.4% más de personas negras que personas blancas.

Violence Map 2011

Mapa de la Violencia 2011

Racismo profundamente arraigado

El arraigado racismo en la sociedad brasileña muestra así sus terribles consecuencias, pero los resultados del estudio están lejos de ser una sorpresa para los que viven a diario con esta violencia.

En 2009 Global Voices publicó [es] un artículo sobre una considerable controversia en internet [es] en torno a un caso de violencia racista.

Lio Nzumbi, sociólogo que actualmente está estudiando Derecho, escribe en Correio Nagô (Correo Nagô) acerca del genocidio en curso de la población negra a través de una política penal de seguridad pública:

La política penal del estado brasileño, disfrazada históricamente bajo la función anunciada de “seguridad pública” y armado por el aparato de control penal y el poder estatal de la policía, emprende, deliberadamente, a través de todos los poderes de este estado, un proceso selectivo (discriminatorio y/o discrecional) de criminalización, que a su vez, adopta criterios socio-raciales para la elección de un padrón de sujetos de los cuales sospechar, perseguir, penalizar y finalmente eliminar: jóvenes negros. Si asimilamos la semántica que dan los diccionarios de la lengua portuguesa, el término “genocidio” significa “eliminación de un pueblo”, de un determinado tipo de gente. En nuestro análisis entendemos todavía que este proceso de criminalización resulta en dos formas históricas y flagrantes de genocidio en Brasil: la ejecución sumaria, emprendida por la policía y grupos parapoliciales y el encarcelamiento masivo de jóvenes negros.

La blogger Ana Paula comenta el caso de un muchacho negro de solamente 15 años de edad que fue golpeado por dos policías el 10 de febrero de 2011, mientras iba en su motocicleta al taller mecánico donde trabaja en la ciudad de Feira de Santana, en el estado de Bahía:

Ese episodio lamentable no es un hecho aislado. La policía militar, de Bahía y de la mayor parte del país, es conocida por su tratamiento ‘especial’ concedido a cualquier que no parezca ser hijo de ‘de alguien importante’.

Hudson Carlos de Oliveira in hospital. Image taken from the blog 'O biscoito fino e a massa', licensed by Creative Commons.

Hudson Carlos de Oliveira en el hospital. Imagen tomada del blog 'O biscoito fino e a massa', licenciado por Creative Commons.

Protestando en contra de la a menudo repetida idea que “en Brasil no somos racistas”, el blogger Idelber Avelar nos cuenta de la paliza no provocada del rapero brasileño Hudson Carlos de Oliveira, director del Centro de Hip Hop Brasil, profesor del Departmento de Artes, y fundador del proyecto ‘Educación Hip Hop para la vida’. El incidente ocurrió en un bar, el 28 de noviembre de 2010, en el estado de Minas Gerais:

Por el carácter discriminatorio del acto que motivó el crimen, es notoria su condición de delito racista. Por la ira cobarde que se manifestó en el crimen, varios profesionales del Derecho y de la Justicia consultados por el blog están de acuerdo que se puede tipificar como tentativa de homicidio y no simplemente como lesión corporal — y Hudson oyó, si, se tiene testimonio de eso, la frase mátalo que es un delicuente durante la paliza.

En el blog Pai de Menina (Padre de la niña), el periodista y diseñador gráfico Felipe Barcellos describe el tormento de sus dos hijas tras ser discriminadas durante su propia fiesta de cumpleaños, el 16 de febrero de 2011, por un trabajador del lugar que sus padres habían alquilado para la celebración:

Cuando nos preparábamos para ir, a las 22h30, la trabajadora Loi impidó a mis hijas, Lia (9 años) y la cumpleañera Dora (5 anos) que entraran en el kiosko a su regreso del baño. El motivo: dijo que serían niñas de la calle, por ser negras y tener el pelo crespo. (…) No quieran saber del dolor de un padre con pasar por estas escenas en un día de fiesta. El dolor no se va cuando cierro los ojos. Me viene la imagen de mi hija, minutos antes extasiada de alegría y en seguida enfrentada con una realidad torcida. Estoy sintiendo mucho dolor. Un dolor que no se va.

Logo of the Carnival Group reads "What the F*** is That?". Image by Ziraldo, available in the public domain.

Logo del Grupo del Carnaval dice "¿Qué m***a es eso?". Imagen de Ziraldo, disponible en dominio público.

Raíces del racismo

La reciente controversia referida a supuesto racismo en el trabajo del famoso autor de libros infantiles Monteiro Lobato, tratado por Global Voices [es], inspiró a la escritora Ana Maria Gonçalves a publicar una carta abierta de queja al famoso caricaturista Ziraldo.

Ziraldo creó una imagen (ver a la derecha) para que sea el logo oficial de un grupo de carnaval llamado “Que M* é Essa?” (“¿Qué m* es eso?”), que muestra a Lobato abrazando a un mujer negra como si no existiera el prejuicio.

Gonçalves describe la forma en que las raíces del racismo, aun cuando se encuentra en personalidades importantes y muy queridas del pasado del país, son a menudo ignoradas por muchos, y que la violencia física no es necesariamente la peor clase de violencia:

En una de las cartas [intercambiadas] con su amigo Godofredo Rangel, Lobato confesó que sabía que escribir “es un proceso indirecto de hacer eugenesia, y los procesos indirectos, en Brasil, ‘funcionan’ mucho más eficientemente”. (…) En el tiempo en el que golpeaban a los negros, dice Lobato, como si golpearlos no fuera de nuestro tiempo. Se golpea a negros en las calles, en las puertas de los centros comerciales y bancos, en los colegios de todos los niveles de enseñanza, inclusive el superior. Lo que que es incluso irónico, porque Lobato nunca podría imaginar que llegarían allá. Se golpea a los negros, sin violencia física, está claro, sin odio, en los libros, los artículos de diarios y revistas, en los dibujos animados y en las redes sociales, desde hace muchos y muchos carnavales. El racismo no nace del odio o del amor, Ziraldo, tal vez sea la causa y no la consecuencia de la presencia de odio o de la ausencia del amor. El racismo nace de la relación de poder. De poder tener influencia o de manejar las vidas de quien es considerado inferior.

Citando varios ejemplos de esta clase de constante reforzamiento del prejuicio en el blog Jornalismo B (Periodismo B), Alexandre Haubrich muestra cómo los medios de comunicación tradicionales hacen que sea más difícil luchar contra este tipo de ideología:

El discurso ideológico del ascenso social por medio del esfuerzo personal es más un elemento que contribuye irremediablemente con la intolerancia y la discriminación. A fin de cuentas, siguiendo la lógica de ese discurso, el pobre es pobre porque quiere, y la inferiorización social de negros, homosexuales, mujeres y consumidores de drogas es culpa de ellos mismos.

Luchar en contra de la normalización del prejuicio en nuestra vida diaria es un tema muy actual y es responsibilidad de todos. Nos deberíamos preguntar constantemente: ¿dónde tienes tu racismo?

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