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México: ¿Marcha contra la violencia o contra el Gobierno?

Categorías: Latinoamérica, México, Activismo digital, Guerra y conflicto, Protesta

El miércoles 6 de abril de 2011, miles de mexicanos en diversas ciudades del territorio nacional y en ciudades del extranjero como Nueva York, Buenos Aires, Paris y Madrid salieron a marchar a las calles para manifestarse contra la violencia. Algunos pedían la renuncia del Presidente Felipe Calderón [1], pues estiman que su estrategia en la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico ha exacerbado el derramamiento de sangre, según reportes de la BBC [2].

El homicidio del hijo del periodista y poeta Javier Sicilia [3], acaecido en el estado de Morelos [4] a finales de marzo de este año, reavivó la ola de indignación en México en contra de la violencia [5] y originó las mencionadas marchas.

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Mexicanos protestando contra la violencia en el Zócalo en Ciudad de México. Alberto Millares, Copyright Demotix

Las reacciones de los ciudadanos no tardaron en aparecer en distintos blogs. Víctor Hernández [7], cuya opinión aparece en el blog Michoacán en Resistencia, celebró que las marchas fueran producto de la organización ciudadana y no de una campaña mediática orquestada por alguna corriente política:

Le aplaudo a la marcha contra la violencia que se llevará a cabo hoy en diversos estados de la República el ser auténticamente ciudadana. Fue convocada por el escritor Javier Sicilia, pero su organización y difusión la hizo la gente, principalmente de clase media, por medio de redes sociales y sin la ayuda de los medios.

Por primera vez la clase media se organiza para exigir un alto a la violencia sin ser convocados a ser parte de un acto mediático de la derecha. Lo hizo la gente por si misma.

Javier Hernández Alpízar [8], para el blog Zapateando2, reprodujo parte de la carta abierta que Sicilia dirigió a los gobernantes y a los delincuentes, documento que precedió las movilizaciones. Hernández Alpízar apuntó que:

La carta, que se está convirtiendo en un documento que encarna la indignación de muchos, dice con palabras fuertes y claras lo que muchos ciudadanos ahora también suscriben: “Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida (…)”.

El periodista y bloguero Jenaro Villamil [9] reportó que fueron más de 10 mil personas las que marcharon en la Ciudad de México. Para Villamil, es claro el porqué de la protesta:

Poetizados y politizados, multiclasistas e indignados, más de 10 mil personas marcharon de la explanada de Bellas Artes al Zócalo de la Ciudad de México para protestar por los efectos de la guerra contra el narcotráfico, al mismo tiempo que otros 8 mil ciudadanos, encabezados por el poeta y periodista Javier Sicilia, protestaron en Cuernavaca, el epicentro de esta protesta simultánea, a raíz de la ejecución de 7 jóvenes el pasado 28 de marzo en Temixco, Morelos.

“¡Fuera Calderón! ¡Fuera Calderón!”, gritaron durante su paso los ciudadanos convocados en las últimas 36 horas que se reunieron en un templete improvisado, frente a Palacio Nacional, en el Zócalo de la Ciudad de México. Reclamos similares se escucharon en Monterrey, Mérida, Guadalajara y decenas de ciudades más donde se escuchó el grito de protesta.

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Mexicanos protestando contra la violencia en el Zócalo en Ciudad de México. Alberto Millares, Copyright Demotix

Por otra parte, el administrador del blog México Sí [11] expresó interesantes interrogantes con motivo de las mencionadas marchas, a la vez que dejó ver que su postura es que las marchas son contra la delincuencia, no contra el gobierno, y se cuestionó sobre la eficacia de estas movilizaciones:

¿Por qué la marcha? ¿Se acaban de dar cuenta de que existe el crimen organizado que ejerce una violencia estúpida contra nosotros? ¿Y cuál es la solución? ¿Salir la sociedad a la calle a comunicar que está en contra de la violencia? Creo que todo eso no sirve de nada, la violencia es ejercida por sicarios carentes de una formación social, tipos sin estudios la mayoría de las veces, drogadictos, alcohólicos, gente deshumanizada para los que asesinar a alguien es como cuando un vendedor hace una venta. Los sicarios son pagados por sus líderes, tipos a los que tampoco les interesa la sociedad excepto para extraernos dinero. Al momento de la marcha los sicarios estaban borrachos o drogados, los capos felices porque habían logrado el impacto que querían, tener atemorizada a la población. Si la gente está asustada, será más fácil extorsionarlos, secuestrarlos y sacarles más dinero.

Y así culmina su nota el mencionado bloguero, con una invitación a sus lectores:

No podemos dejarle la solución total de la inseguridad al estado, debemos involucrarnos y no esperar a que nos maten un hijo para empezar a protestar.

Estas son sólo algunas de las opiniones que generaron las marchas simultáneas del 6 de abril en México. Resulta evidente que no hay un consenso del por qué se marcha, contra quién se protesta y qué se logrará. Sin embargo, resulta de interés saber cómo enfrentará el país esta situación de inseguridad y descontento social de cara al proceso electoral del próximo año, en el que se elegirá a un nuevo presidente y la gente podrá decidir en las urnas si ratifica al partido en el poder [12] (de corte conservador) o le da su confianza al candidato de alguna otra fuerza política con la esperanza de que la situación mejore.