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Moldavia: Veinte años de independencia conmemorados con desfile y desilusión

El 27 de agosto, Moldavia cumplió 20 años de independencia, un aniversario conmemorado este año por las otras 13 repúblicas ex soviéticas. Moldavia fue el último de los estados europeos que declaró su independencia de la Unión Soviética (cronología) [en], seguido solamente por los países de Eurasia.

Cuando en noviembre de 2009 [ro] se les preguntó si lamentaban la disolución de la URSS, el 48.6 por ciento de los moldavos respondió afirmativamente, contra el 32.4 por ciento que dijo no lamentarlo. La misma encuesta mostró que la mayoría de las personas consideraba que las condiciones de vida, los servicios de salud, comida y la calidad de la educación eran mejores en la Unión Soviética, en tanto que la situación con la libertad de expresión, el acceso a la información, la libertad de viajar y la libertad religiosa había mejorado.

El vigésimo aniversario de la independencia ha encontrado a Moldavia sin presidente por segundo año seguido. Un conflicto no resuelto en torno a la república separatista de Transnistria sigue eclipsando la integridad territorial del país. El estado tiene cerca de medio millón de ciudadanos menos debido a la emigración en busca de una vida mejor pues el país sigue posicionado como el más pobre de Europa.

Según la última encuesta de opinión de mayo de 2011 [ro], el 65 por ciento de los ciudadanos no está contento con la situación en el país, y solamente el 24 por ciento cree que las cosas están yendo en la dirección correcta. No obstante, el 83 por ciento de los moldavos está orgulloso de su país y solamente el tres por ciento declaró no estar orgulloso.

Camiones lanzacohetes avanzan durante el desfile militar en la capital de Moldavia, Chisinau, en la celebración de los 20 años de independencia del pais. Foto de Adrian Hancu, derechos reservados ©Demotix (27 de agosto de 2011).

Los debates por el aniversario de Moldavia han inundado la blogósfera nacional; en general, las actitudes críticas y desilusionadas superan al entusiasmo.

Victor Chironda cuestiona [ro] si de verdad hemos aprendido la lección de la independencia:

Durante un periodo de 20 años, Moldavia tuvo la oportunidad de empezar de cero, como un recién nacido, aprender a pararse en sus pies y caminar, aprender los “puedo” y “no puedo”, lo bueno y lo malo. Y junto con Moldavia, cada uno de nosotros tuvo esa oportunidad.

Pero, ¿de verdad hemos aprovechado esta oportunidad? ¿Hemos aprendido a pararnos en nuestros pies? ¿Hemos aprendido a “caminar” en estos años?

El hecho de que el vigésimo aniversario de la independencia nos haya encontrado en una completa crisis política, económica, social y hasta moral sugiere que en verdad no hemos aprendido la lección.

Este año, por primera vez desde que se logró la independencia, las autoridades moldavas organizaron un desfile militar. Esta decisión fue recibida con diversas reacciones dentro de la sociedad. Respecto a eso, Denis Cenusa cree [ro] que:

Las opiniones contrarias dentro de la sociedad referidas a lo racional de realizar un desfile militar en Chisinau revela un estado estado de apatía hacia el Día de la Independencia en general y, de otro lado, revela un alto nivel de ansiedad de algunos segmentos de la población hacia la clase política.

Alex Cozer considera el desfile militar una “fanfarronada”, y escribe [ro]:

Tenía una sonrisa amarga cuando escuché que para esta fanfarronada habían hecho ropas nuevas para los soldados y habían comprado zapatos nuevos, y los autos militares que habían estado oxidándose durante años habían sido reparados y repintados.

Espero que nadie tenga la idea equivocada de que no quiero a este país o que no respeto su independencia. Amo este país y respeto la fecha del 27 de agosto, aun cuando esta independencia se logró después que casi todos los otros estados ex soviéticos se habían separado de la URSS, y aun cuando nuestra independencia durante estos 20 años haya sido mayormente un hecho en el papel.

Un oficial militar moldavo de alto rango en un viejo auto Volga soviético, durante el desfile militar en Chisinau, Moldavia. Foto de Adrian Hancu, derechos reservados ©Demotix (27 de agosto de 2011)

Nati Vozian cree [ro] que solamente la esperanza hace que Moldavia siga avanzando:

Durante 20 años, ha cargado en sus hombros a cuatro millones de personas que quieren comer todos los días, un puñado de oligarcas y parlamentaristas que la explotan y la usan como quieren. Desde 1991, ha vivido sueños no cumplidos, desilusiones y decepciones. Es pobre, pero independiente. Es pequeña, pero tiene el alma grande. Tiene potencial, pero no lo descubren. Recibe promesas, pero no acciones.

Solamente la esperanza la mantiene en pie.

Nuestra joven Moldavia cumple 20 años este año. No quiere elogios, miles de felicitaciones ni deseos de bienestar. Solamente quiere recibir un regalo: una vida mejor…

Vlada Ciobanu se dirige [ro] directamente a Moldavia:

Querido país,

Pronto habrá muchos posts llenos de patetismo sobre lo maravilloso que eres y cuánto te quiere la gente. Esto aumentará tu autoestima. Una historia de éxito, en otras palabras.

Para ser claros sobre en qué momento de nuestra relación estamos ahora, quiero que sepas que espero con ganas tener la ciudadanía rumana. De alguna manera, no confío en estos hombres a los que cambias cada cuatro años (ahora con más frecuencia). Pero de verdad quiero viajar por el mundo y tener la certeza de que puedo salir de acá en cualquier momento en que empieces a hundirte. […]

No me quejo, no me voy. Solamente quiero que sepas cómo eres; los otros te mienten. Mienten porque no te quieren. La gente que te quiere te dice todo a la cara.

Nata Albot quiere ver un cambio en la mente de la gente. Escribe [ro]:

En la mañana escogimos el lema. Moldavia, te amo. Los lemas eran muchos. Increíbles (no de manera positiva). Patéticos. Tal como nos hemos acostumbrado a ser en este país. Lo escupimos los 365 días del año, nos quejamos, lo insultamos. No es que no lo merezca. Pero el país no tiene la culpa. El país es maravilloso. Es una franja de tierra que nos acoge, nos alimenta, nos da un lugar para vivir y trabajar. Los insectos en nuestra mente tienen la culpa. Pensamos mal, creemos demasiado en sacerdotes y adivinos, tomamos mucho, mentimos, no nos respetamos, no aprendemos el idioma, robamos, sobornamos… Les digo… No es el país al que hay que echar la culpa. Las personas hacen el país. Y la gente lo jo…, deben dejar de hacerlo. Lo que significa que nada es imposible. Solamente tenemos que cambiar la dirección, o la velocidad, o el volumen, o la luz en nuestros pensamientos. Ciertamente hay algo que necesita cambiar. En nuestra mente.

En un tono diferente, Vitalie Marian ha escrito [ro] por lo menos 20 razones por las que ama a Moldavia:

Acá nací y acá viven mis queridos padres.
Acá conocí a mi querida esposa y me casé.
Es un bello país con la tierra más fértil (aunque su potencial casi no es explotado).
Tiene gente con gran corazón, hospitalaria y muy paciente.

Tampoco olvida enumerar algunas razones irónicas:

Aunque corten el agua caliente, todavía tienes agua fría.
Aunque no tengamos presidente, no siento la diferencia.
Aunque la crisis financiera está angustiando al mundo, todo sigue estable en Moldavia.
Aunque todo esté mal, la gente no pierde el control ni el sentido del humor.

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