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Chile: Transexuales demandan un sitio en la pospuesta ley antidiscriminación

Hace unas semanas, Valentina Verbal, 40 años, se sentó a comer en una pulcra y laqueada mesa junto a tres amigas que reían. Nadie en el abarrotado restaurante del centro de Santiago, Chile, la miró de reojo. Llevaba unos informales vaqueros, zapatillas de tenis blancas sin etiqueta y una suave capa de maquillaje. En el día a día, dice, se limita a lo que conoce, como este lugar de comidas. Pero cuando sale de su rutina, como cuando está rellenando una solicitud de empleo, el hecho de que en su carné de identidad ponga “hombre” pero su lápiz de labios fucsia diga “señorita” puede ser un obstáculo.

Esto podría cambiar pronto. La ley antidiscriminación, que lleva elaborándose seis años, se presentó a votación al Senado a mediados de octubre, pero para disgusto de la comunidad LGBT, la baja asistencia de senadores hizo retrasar la votación al 8 de noviembre. Tal y como está ahora, la legislación vigente prohíbe cualquier discriminación basada en la raza, edad, sexo, género, religión, creencias, opinión política o de otro tipo, nacimiento, nación de origen, posición cultural o socioeconómica, lengua, estado civil, orientación sexual, enfermedad, discapacidad, genética o cualquier otro estatus. Verbal, y el resto de personas que han cambiado su apariencia de género no están incluidos y ahora están luchando por conseguirlo.

Verbal, que utiliza los medios sociales para conseguir gente que apoye la causa transexual, quiere que los chilenos puedan elegir libremente su identidad sexual legal sin tener que soportar discriminación o someterse a cirugía. “La mayoría de nosotros tenemos problemas internos causados por nuestra sociedad. La sociedad es la que complica las cosas”, dice ella.

Aunque su lugar en la ley antidiscriminación está en el aire, ella tuiteó que comparte la frustración que está surgiendo en las redes sociales. Las reacciones de la gente frente al aplazamiento aún flotan por twitter con el hashtag #LeyAntidiscriminación.

Rodrigo Guendelman (@guendelman) tuiteó:

Más de 6 años lleva empantanada la #LeyAntidiscriminación y hoy el Senado vuelve a suspender la votación. Qué verguenza!!!

Andres Soffia Vega, portavoz de Iguales, una organización a favor de la diversidad sexual, ve todo esto como una oportunidad para reafirmar sus esfuerzos. Con el nombre de usuario @ahsoffia tuiteó:

Sumemos fuerza para el 8 de noviembre y sigamos trabajando.

Desfile del Orgullo Gay. Foto de Katie Manning

La comunidad LGBT ha dado recientemente un paso decisivo. El mes pasado el gobierno aprobó un proyecto de ley que legaliza la unión civil de las parejas gays y lesbianas. Los transexuales también pueden cambiar su género legalmente en Chile, pero Verbal aspira a ir un paso más allá del statu quo. “Deberíamos tener los mismos derechos con el mismo nombre”, dijo. Ello significa el matrimonio gay, el cual fue aprobado el año pasado por el vecino de Chile, Argentina.

En 2009 el gobierno chileno firmó una declaración de las Naciones Unidas contra la discriminación por identidad de género. La comunidad trans dice que esta ley antidiscriminación ofrece al gobierno la oportunidad ideal de predicar con el ejemplo.

Incluso aunque los transexuales consigan entrar en la nueva legislación, Verbal comentó que Chile aún está muy por detrás de los estándares internacionales. Las parejas del mismo sexo todavía no tienen permitido adoptar en Chile, lo cual a su vez se aplica a muchas parejas transexuales. La edad legal de consentimiento sexual es de 14 años para las parejas heterosexuales, mientras que es 18 para las parejas del mismo sexo.

Además de entrevistas en diversos medios de difusión, Verbal escribe un blog en el que explica a Chile por qué la inclusión es importante. En El Dinamo escribió:

Sufren una serie de barreras sociales que les impide llevar una vida digna. La  primera de estas barreras es la laboral. Mucha de ellas, no obstante sus capacidades y sin tener una apariencia llamativa (como muchas veces se cree), no tienen acceso a trabajos dignos, precisamente por no corresponder su identidad legal con la de género.

El presidente chileno de derechas, Sebastián Piñera, cuyo índice de valoración permanece estancado en un 33%, tiene un sorprendente aliado en los transexuales. Piñera apoyó el proyecto de ley de unión civil. En Chile los derechos de la comunidad LGBT no son estrictamente parte de la derecha o de la izquierda en política, pero a algunos transexuales les preocupa que el hecho de que algunos políticos posen en fotos del orgullo gay luego no se vea reflejado en los resultados del Senado.

Andres Rivera, de 47 años, comenzó a lucir voz grave y perilla de una forma muy pública cuando documentó su cambio de sexo en un reportaje televisivo. Ahora dedica toda su energía a trabajar como activista transexual. Fundó la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad, la primera ONG chilena que lucha por los derechos de los transexuales, y publica en Twitter con el nombre de usuario @andresrivera. Comentó: “Creo que Piñera está abriendo su mente a los transexuales.”

Al mismo tiempo, el ex profesor de la Universidad de Rancagua cuestiona la autenticidad del compromiso de la mayoría de los políticos. Dijo: “Nos usan. La derecha y la izquierda nos venden como si fuéramos carne para hacer acuerdos políticos entre ellos.”

Rivera cuenta que cuando ajustó su apariencia externa, sufrió un gran rechazo en su ciudad natal, Rancagua, una polvorienta localidad ganadera y minera al sur de Santiago.

“Esta decisión me costó mi trabajo, me enfrentó con mis jefes, me separó de mi familia…todo se fue al traste. Deambulaba por las calles en busca de comida. Fue una situación terrible”, comenta. Rivera arregló las cosas con su familia católica y ahora está decidido a conseguir que otros transexuales puedan transformar su apariencia física de una forma menos traumática.

Rivera apuntó una diferencia entre la lucha de los transexuales y la de la comunidad gay. Según él, “nosotros no tenemos las mismas oportunidades que los heterosexuales, ni siquiera que los gays. Estamos castigados desde la infancia” por no ajustarse a las normas de género.

Verbal no se ha sometido al bisturí ni ha tomado hormonas femeninas. “Siempre me he sentido como una mujer,” dijo, pero cuando adaptó su apariencia externa a los 37 años, “realmente tenía miedo de lo que pensaría mi familia, de lo que pensaría la sociedad.” Verbal comentó que Chile necesita entender que “no hay diferencia entre normal y anormal o entre sano y enfermo.”

1 Comentario

  • Katie Manning

    correcciones por Valentina Verbal

    “1) El proyecto en estado actual no contiene género que estaba en
    proyecto original, pero fue eliminada en Senado. Y no está claro que
    lo que necesita comunidad trans es incluir identidad de género.

    2) Yo sí he tomado hormonas femeninas (3 años) y lo que no he hecho es cirugía.”

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