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Guatemala: Trabajo infantil en las fincas de caña de azúcar

La reciente investigación hecha por los periodistas de Plaza Pública en Guatemala ha puesto al descubierto cómo las autoridades del gobierno, que deben prevenir legalmente el trabajo infantil, permiten que niños menores de 14 años trabajen en sus fincas de caña de azúcar, lo cual es un trabajo físicamente extenuante y peligroso.


Trozos de caña de azúcar por Chris McBrien CCBy

En el artículo Trabajo infantil y explotación laboral en el azúcar de Guatemala, Alberto Arce y Martín Rodríguez Pellecer explican cómo es el trabajo infantil en las fincas de caña de azúcar donde les pagan por tonelada de caña cortada. Aunque la mayoría de trabajadores adultos cortan dos o tres toneladas, no llegan a alcanzar el salario mínimo que es cerca de $7.5 por día. Una de las familias entrevistadas cuyo padre trabaja con sus dos hijos de 12 y 13 años, no llegan a cubrir el salario mínimo entre los tres.

Para llegar al salario mínimo con un salario de Q20 por tonelada es necesario superar las tres toneladas diarias. Para el finquero, la media normal que un cortador puede extraer es de seis toneladas. Los cortadores dicen que a partir de dos o tres es inhumano.

En la plantación Flamenco, foto de Alberto Arce, CC BY

A continuación un corto video que grabaron cuando fueron a la plantación de caña de azúcar para tomar fotos usando una antigua cámara de madera. Un extracto del artículo:

Plaza Pública ingresó sin pedir permiso a la propiedad privada de Kuhsiek para hacer unas fotografías artísticas sobre trabajadores de la caña. En ese momento, no se sabía quién era el dueño de la finca. Ya dentro se descubrió el trabajo infantil. Allí, en una conversación informal entre el empresario agrícola, uno de los reporteros que escriben esta nota y el fotógrafo Rodrigo Abd, se acordó una entrevista formal en su oficina de la capital.

Quizá la mayor ironía es que el dueño de la plantación Flamenco no es otro que Otto Kuhsiek, el presidente de la Cámara del Agro de Guatemala. En la entrevista, no negó que los niños tal vez vayan a las fincas, pero señaló que ellos no trabajan ahí en realidad:

El presidente de la Cámara del Agro se define como una persona que trata de cumplir con la Ley: “No conozco las edades de los niños que se encontraban en mi finca, que estaban, en todo caso, en su período vacacional. Usted vio que había una escuela en frente de donde estaban. Y esos niños no son trabajadores, sino que vienen acompañando a sus padres. Son sus ayudantes (…).

El presidente continuó explicando que los trabajadores no son explotados ya que son libres de irse cuando están cansados. Sin embargo, los periodistas señalan que a las 5 pm aún se ve a los trabajadores en las fincas ya que son remunerados por la cantidad de cañas que cortan, así que prácticamente son forzados a elegir entre alimentar a sus familias o descansar.

En Twitter, bajo el hashtag #11deazucar, la periodista guatemalteca Alejandra Gutierrez trata de encontrar a los culpables de las vidas de estos niños:

¿Los cañeros? ¿los azucareros? ¿los compradores? ¿los padres? ¿el Estado? La tragedia es que esos niños tengan que trabajar. #11deazucar

El trabajo infantil en las fincas de caña de azúcar no es nuevo: en 2007 fue subido a Youtube este video que muestra fotos de los trabajadores adultos y niños que trabajan en las fincas de caña de azúcar en Guatemala.

Aunque la industria del azúcar en Guatemala es una de las de más rápido crecimiento y mayor rendimiento en Guatemala, este crecimiento y riqueza no se transmite a las personas que son el eslabón más débil de la cadena. De hecho, la Asociación de Azúcar que reúne 13 plantas de procesamiento de caña de azúcar en Guatemala, Asazgua, solo garantiza el salario mínimo a aquellos que trabajan procesando el azúcar, no a los que trabajan cortándolo y considera que los problemas expuestos acerca de los trabajadores de caña de azúcar no son ejemplos de trabajo infantil, de hecho, tampoco es problema de la asociación ya que son cortadores y no trabajadores de caña de azúcar: son proveedores y no son parte de Asazgua por lo tanto, no depende de ellos detener lo que está pasando.

En la plantación Flamenco, por Alberto Arce, CC BY

En el artículo de Plaza Pública, Arce y Rodriguez se sienten indignados por la manera en que los dueños de las plantaciones y Asazgua se muestran como víctimas señalando que los agricultores son los que deciden que los niños trabajen en las plantaciones y no permiten que los niños trabajen en las fincas ya que correrían el riesgo de que los agricultores o sus hijos quemen las fincas y saboteeen la producción.

El artículo y la investigación ha obtenido resultados, pero lamentablemente, no como se esperaba. El periodista Alberto Arce publicó en Twitter que aunque la plantación Flamenco cesó sus operaciones como consecuencia del artículo acerca del azúcar en @PlazaPublicaGT, hay trabajadores de caña de azúcar que perdieron su trabajo en Retalhuleu.

Otros posts de Global Voices sobre el tema:

América Latina: El problema del trabajo infantil – Parte I
América Latina: El problema del trabajo infantil – Parte II
Bolivia: ¿El trabajo infantil, una cuestión cultural?
Bolivia: Niños trabajadores se sindicalizan

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