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Rusia: Opiniones preelectorales en los blogs

Este post es parte de nuestra cobertura especial de las Elecciones en Rusia 2011/12.

El mes preelectoral de febrero ha estado lleno de informes de reuniones a gran escala de los opositores [en] y los partidarios [en] del actual régimen ruso. Sin embargo, el lunes 27 de febrero de 2012, cuando la cuenta regresiva a las elecciones presidenciales del 4 de marzo entraba a su fase final, la noticia del frustrado intento [en] de asesinar a Vladimir Putin, el Primer Ministro ruso y uno de los candidatos presidenciales, logró que el centro de atención se dirigiera a la persona que podría reingresar a la escena política rusa como jefe de estado en poco tiempo – y se alejara de los ciudadanos, sus esperanzas y pedidos.

A continuación una rápida visión general de lo que algunos bloggers anglófonos han estado escribiendo sobre la política preelectoral en Rusia en el último mes.

Mark Galeotti de In Moscow's Shadows compartió unas ideas iniciales [en] sobre el plan para asesinar a Putin:

[…] Estoy dispuesto a aceptar que este fue un plan real, no una completa invención (como algunos parecen insinuar). De otro lado, la noticia fue retenida con el propósito de capturar el ciclo de noticias justo antes de las elecciones. Esto no es exactamente único de los rusos, pero teniendo en cuenta la amplia gama de escepticismo, incluso la descarada incredulidad con la que fue recibida la revelación en Rusia, esta no parece haber sido una táctica especialmente efectiva. Para ser honestos, ¿cuántas veces puedes recurrir al mismo tipo de carta? […]

Mark Adomanis escribió esto [en] sobre el mismo tema:

[…] La discusión ya ha pasado al significado político de este plan, y es totalmente posible que augure un “ajuste de tuercas” y que Putin vuelva a usar la amenaza del terrorismo como excusa para ajustar el control político (recuerden que la más dramática recentralización del poder político ocurrió luego del ataque en Beslan). Sin embargo, me inclino hacia una interpretación un poco menos maligna en la cual frustar este plan es simplemente una maniobra de relaciones públicas y una oportunidad para un poco de golpes de pecho (mayormente inofensivos) preelectorales: Putin tendrá la oportunidad de pasar por la ofendida víctima de agresión, un papel que juega muy bien, y decir unas cuantas cosas acerca de la tenacidad y determinación de su gobierno para enfrentar y derrotar al terror. Veremos qué pasa, pero dada la totalidad de la situación política en Rusia y el obvio debilitamiento de la posición de Putin, no creo que siquiera sea posible una dramática recentralización del poder, al menos sin un extendido uso de fuerza. […]

St. Petersburg: "For Putin" banners inside a bus that has brought people to a presidential campaign rally in support of the Russian PM. Photo by YURY GOLDENSHTEYN, copyright © Demotix (18/02/12).

San Petersburgo: Carteles de "A favor de Putin" dentro de un bus que ha llevado personas a un mitin de campaña presidencial en apoyo al Primer Ministro ruso. Foto de YURY GOLDENSHTEYN, derechos reservados © Demotix (18/02/12).

Eugene Ivanov de The Ivanov Report ha elaborado una serie de posts sobre las inminentes elecciones: El Dinosaurio [en] (sobre Vladimir Zhirinovsky, 9 de febrero) Putin y las encuestas [en] (16 de febrero), Putin y las élites [en] (21 de febrero) y Putin y los manifestnates [en] (26 de febrero). En el post más reciente [en], puso las recientes manifestaciones en perspectiva y explicó su significado para el futuro político de Putin:

Me confunde cuando alguien empieza a comparar la cantidad de personas que participan en manifestaciones a favor y en contra de Putin en Rusia: para mí, es como comparar la cantidad de manzanas con el tamaño de las naranjas. Me confunde más cuando escucho [ru] que si pone más gente en la calle, el Kremlin “ha ganado” a sus opositores. Es casi lo mismo que decir que mientras que los admiradores de Yo-Yo Ma [en] pueden estar cómodamente sentados en el Carnegie Hall con sus 2,800 asientos en tanto Britney Spears [en] puede atraer fácilmente a una multitud de 30,000 fans en un recito deportivo, la diva pop es diez veces mejor música que el venerable celista.

[…]

A lo que los manifestantes realmente deberían prestar atención es a su mensaje. Unidos por el poder de una única emoción –la indignación de las amañadas elecciones de la Duma– ahora necesitan transformar sus “sentimientos crudos” en un grupo de objetivos y pedidos políticos globales. Lejos de tratar de vencer al Kremlin en el juego de los números, los manifestantes deberían más bien reducir el tamaño de sus columnas partiendo decididamente con los nacionalistas, monárquicos y similares. Y si quieren ampliar su llamado, que mejor lleguen a los trabajadores industriales cuya lealtad a Putin es solamente condicional y puede desaparecer rápidamente si la situación económica de Rusia se deteriora.

[…]

Aun así, la principal razón de que hasta ahora Putin no haya hecho ningún intento de empezar a dialogar con los manifestantes es que no los entiende. Putin parece estar genuinamente sin saber qué hacer para averiguar por qué un grupo de personas bien alimentadas harían una acción de protesta, sobre todo si sus penurias son causadas por una molestia como las “irregularidades” en las elecciones parlamentarias. El concepto de que algunas personas pueden valorar sus principios y su dignidad por encima del bienestar material parece ser completamente ajeno a Putin. (Aparentemente, no hay personas así en el cercano círculo de asociados a Putin.) Es por eso que trata de explicar su comportamiento con algo que puede entender: dinero, directivos del Departamento de Estado o “lepra anaranjada”. […]

Luego de los mítines de la oposición del 4 de febrero, Mark Adomanis comparó la asistencia [en] en Moscú con la de otras ciudades rusas:

[…] Aunque hay algo que vale la pena mencionar, es que las protestas en otras ciudades rusas parecen haber estado más bien decepcionantes. […]

[…]

¿Qué signfica esto para el futuro de las protestas? Bueno, probablemente nada bueno. Putin y su equipo no van a ser fáciles de desplazar, y creo que solamente una movilización popular sostenida y realmente a nivel nacional podría lograrlo. Como siempre, la situación es fluida y se le debería observar de cerca, pero ciertamente hay indicaciones de que el control de Putin sobre el poder sigue bastante seguro en grandes partes del país. Su imagen ha tomado una marca muy grande y muy digna de mención, pero en esta coyuntura no parece adecuado proyectar la rabia palpable y la frustración de los moscovitas a todos los rusos. […]

Kevin Rothrock de A Good Treaty retrocedió unos cuantos niveles de la ya familiar historia política a nivel nacional, y echa un vistazo más atento [en] a la relativamente oscura confrontación local que hubo en el pueblo de Lermontov [en] en la región de Stavropol; no es de sorprender que descubrió que lo último compartió los elementos más importantes con lo primero:

Ayer, el pueblo de Lermontov (ubicado en el norte del Cáucaso de Rusia) experimentó lo que algunos están llamando “una pequeña revolución” [ru]. Cuando el edificio estatal del municipio se preparaba para cerrar por la noche, un grupo de ciudadanos y antiguos miembros de la alcaldía se reunieron y al final entraron con forcejeos al salón principal. Una vez dentro, los reporteros que acompañaban a los activistas se turnaron para entrevistar a exdiputados y molestos cuidadanos de la localidad. El jefe del gobierno de la ciudad, Viktor Vasil’ev advirtió a los manifestantes que estaban quebrantando la ley y ocupando propiedad estatal. Sin inmutarse, los exdiputados anunciaron el inicio de una huelga de hambre indefinida, y prometieron ocupar el edificio municipal de Lermontov día y noche, hasta satisfacer sus demandas: principalmente, la cancelación de las cercanas elecciones locales de la ciudad, que los exdiputados consideran ilegítimas porque se les negó el derecho a participar.

[…]

La ‘crisis’ de Lermontov tiene algo para todos. Si eres enemigo acérrimo del régimen de Putin, hay antiguos funcionarios de la ciudad protestando abiertamente, vinculando la corrupción regional local con la mala influencia del Kremlin. Ciertamente, muchos aspectos de las elecciones de Lermontov — candidatos impedidos, control político de las cortes y el apabullamiento de la independencia local — hacen eco de las mayores críticas comúnmente hechas al ‘Putinismo’.

De otro lado, a los simpatizantes del Primer Ministro les parece inspirador que varios de los manifestantes reunidos estén llegando a Putin en la tradición del ‘zarismo bueno’, con la esperanza de que note sus dificultades y de un tirón arregle los equívocos de la ciudad. […]

Este post es parte de nuestra cobertura especial de las Elecciones en Rusia 2011/12.

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