Australia: La protesta en la Embajada Aborigen

Las ceremonias del día nacional de Australia se consideran por lo general un evento tremendamente aburrido. Pero no cuando los líderes del país aparecen tomando distancia de una reunión en la polémica Embajada de Tiendas Aborígenes. Cuando llegó a oídos de la multitud reunida en la Embajada que el líder de la oposición, Tony Abbott, había propuesto su eliminación, se desencadenó una protesta espontánea [en] en el restaurante en el que la primera ministra Julia Gillard se encontraba otorgando medallas.

El altercado rápidamente se convirtió en un sinsentido. Entre otros sucesos, circuló que las declaraciones de Abbott fueron malinterpretadas: el soplo sobre el cierre de la Embajada habría partido de Tony Hodges, uno de los consejeros de medios de la primera ministra. Hodges dimitió tras el incidente. También se han lanzado acusaciones a los medios de instigar la violencia. Como hecho anecdótico, el zapato perdido por Gillard en la huida fue subastado durante unas horas en ebay. Al menos así es como se presentaron los hechos.

El Instituto Preston sabía a quien culpar, como ha mostrado en Consejeros estúpidos, medios estúpidos – Desde Canberra, Hoy [en]:

El “escándalo” de ayer en torno a la primera ministra y a Tony Abbot ha sido una de las historias más divertidas que ha circulado en nuestros medios. Parece indicarnos más acerca de los medios y de los políticos contemporáneos que sobre el espíritu de las protestas en Australia.

La historia en sí, de la fuga de un restaurante de Camberra asediado por manifestantes desarmados, ha proporcionado a la prensa escrita y la televisión, material suficiente como para extenderlo por el mundo.

…La realidad parece ser más prosaica, con Gillard y Abbott bajo una amenaza tan reducida.

En un análisis muy detallado publicado en El voto de la conciencia [en], Marian Dalton sostiene lo siguiente:

Si hay algo que se recordará del día nacional de Australia, serán las imágenes de la primera ministra Julia Gillard siendo arrastrada a un lugar seguro…

Ha sido una demostración pésima, y no ha hecho ningún bien a la causa de la Embajada Aborígen.

Por lo tanto, lo que queda es un comportamiento vergonzoso que no ha hecho otra cosa que dañar la causa de los derechos indígenas en general, y a la Embajada Aborigen en particular.

Skepticlawyer no ha podido resistirse a plasmar la imagen del zapato abandonado en su post Cuando el Cociente Intelectual de uno es menor que su talla de zapato, y sólo estamos hablando de un zapato… [en]

Tony Abbott me mata de la risa, de verdad. Pertenece al peor tipo de conservadores fanáticos del gran gobierno. Pero él no ha incitado a “eliminar” la Embajada Aborigen y tampoco es el responsable de los disturbios. Cualquier disturbio -como suele ser habitual- es responsabilidad de los alborotadores.

Se especula en los medios que Tony Hodges citó incorrectamente a Abbott, tornando sus comentarios más agresivos. Puede parecer perverso, pero espero que sea verdad, porque significaría que al menos algunas personas en Australia se han volcado completamente en el plano político.

En el post Día nacional de Autralia 2012: Prevalece el mal, cuando los hombres buenos callan [en], “el oso bizco” defiende la relevancia de la Embajada pero no la forma en que se han manifestado:

Los indígenas australianos tienen toda la razón del mundo en estar enfadados. Tienen todo el derecho a defender su embajada. Pero esto es Australia, y a pesar de nuestra historia, de todos los errores cometidos en el pasado, al día de hoy no luchamos batallas políticas mediante la violencia física.

…Me pone enfermo lo que parece haber sido un intento por parte de algunos activistas aborígenes y sus seguidores de asustar e intimidar al líder de la oposición Tony Abbott y a la primera ministra Julia Gillard.

Dando un giro inesperado al asunto, johnboy ha revelado lo siguiente en el foro abierto [en] de RiotAct:

Kim Sattler, la secretaria general del sindicato ACT, ha negado en el Canberra Times que fuese ella la que soliviantó a la Embajada Aborigen con noticias de la oficina de la primera ministra, avisando que Tony Abbot se encontraba en un restaurante cercano. Cuando el Sunday Canberra Times contactó con Sattler esa mañana, ella aseguró que se encontraba en la Embajada, pero negó que fuese la intermediaria.
“Se lo he oído decir a la gente”, afirmó.
Se trata de un asunto delicado, ya que según el diario The Age, la primera ministra Gillard acusa a Sattler de ser la intermediaria.

Quién sabe lo que es cierto y lo que no a estas alturas.

Mike Stuchbery [en] ha sabido captar la esencia de lo ocurrido en su blog:

Tenemos el eslogan, la indignación, la escena clave y todo lo que queda para que hacer felices a los carroñeros en los blogs.

Nadie se libra de lo ocurrido en Canberra.

Especialmente los manifestantes.

Incluso cuenta con un testigo en su “little brother”, si les interesa una versión con supuesta información de primera mano.

Es posible que la política actual se centre más en la imagen que en la realidad, y que los medios y los comentaristas se peleen por ver quién está más indignado como si de un concurso se tratase. Irónicamente, muchas personas estaban listas para castigar a la Embajada Aborígen por su reacción precipitada ante la información falsa, y se apresuraron a hacer lo mismo ante la información de los medios de comunicación.

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