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Moldavia: Termina maratón de 917 días para elegir al presidente

Los 917 días que Moldavia ha estado sin presidente pueden marcar un récord Guinness para el país. Luego de dos años y medio de repetidos fracasos para elegir al jefe de estado, finalmente el 16 de marzo los políticos moldavos lograron darle a su país un nuevo presidente [en], Nicolae Timofti. Pero, ¿este exjuez se convertirá en un verdadero líder de la nación? Las opiniones de los ciudadanos son tan diversas como el propio país.

La desconocida personalidad pública del nuevo presidente moldavo ha planteado muchas dudas en la sociedad. Nicolae Timofti [en], expresidente del Consejo Supremo de Magistrados, fue elegido presidente en el foro legislativo  del país luego de un largamente buscado compromiso de voto entre la gobernante Alianza para la Integración Europea (AIE) y tres exparlamentarios comunistas.

After 917 days without a president, the parliament elects a compromise figure, Nicolae Timofti, as the chief of state. Photo by Andrian.gavrilita, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Tras 917 días sin presidente, el Parlamento elige a una figura de compromiso, Nicolae Timofti, como jefe de estado. Foto de Andrian.gavrilita, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

El periodista y blogger Vitalie Cojocari expresa algunas voces de las dudas de la sociedad [ro] con respecto a Timofti:

¿Quién es este señor Nicolae Timofti? ¿Qué tan honesto y buen profesional es, considerando que viene del sistema más corrupto de Moldavia, el sistema judicial? ¿Cuánto poder real tendrá el actual presidente? ¿Podrá decir algo en contra de los que lo pusieron en este puesto? Estas son las preguntas para las que no tenenos respuesta. Todavía.

Los antecedentes profesionales del presidente en el Poder Judicial son percibidos claramente como negativos por los cibernautas. Alex Cozer escribe [ro]:

No entiendo cómo es posible tomar un juez que ha tenido cargos importantes en el sistema judicial moldavo en años recientes y hacerlo jefe de estado. No entiendo, porque el sistema de justicia es de lejos el área más corrupta de la República de Moldavia. En particular, es debido a la megacorrupta justicia que estamos en esta miseria hoy. […] Según la última encuesta de opinión realizada por IPP [Instituto para Política Pública], solamente el 1% de los moldavos confía en el Poder Judicial, y eso también se debe a este Nicolae Timofti.

Ion Marandici [en] menciona en Facebook que el nuevo presidente es meramente resultado de un juego político:

Tras tres años de fracasos, finalmente el Parlamento moldavo ha elegido un presidente. El hecho de que un observador informado como yo no sepa nada de las preferencias de política del nuevo presidentes es la mejor ilustración de cómo funciona la política en una república parlamentaria.

Victor Druţă reflexiona [ro] en las opiniones de los ciudadanos que tienen expectativas positivas del nuevo presidente:

… al frente del estado, querría una personalidad pública conocida y altamente apreciada. Un intelectual cuyo discurso no me dé vergüeza escuchar. Querría un presidente con integridad, que no se dejara humillar y que diera dignidad a todos esos despojados. Una persona de justicia, que fuera un parámetro moral para el país. Una persona que no divida, sino que una, una a todos los ciudadanos en un país, independientemente de su idioma y orientación política. Quiero creer con todo mi corazón que Nicolae Timofti será justo el presidente que este país desea.

De otro lado, la desilusión con la élite política gobernante parece ser un argumento fuerte para las preocupaciones expresadas con respecto al largamente esperado presidente.

Vitalie Cojocaru escribe [ro]:

No, Señor Presidente, yo no siento que usted sea mi presidente. Yo no lo elegí. A usted lo eligió una camarilla de políticos que se dio cuenta de que deben dejar de lado por un momento el odio que los mantiene funcionado.

En ese mismo orden de ideas, Sorin Hadârcă le da el beneficio de la duda al nuevo presidente, pero también llama la atención [ro] al hecho que el presidente neutral podría verse atraído por la desacreditada clase política:

Como no es una reconocida figura política al público masivo, tuve miedo de que la conveniencia para los que están en el poder fuera el único atributo del nuevo presidente. […] Este temor se desvaneció desde el momento de su discurso de toma de mando, cuando vi nuevas nociones, que no son específicas del vocabulario de la élite polítca moldava. El presidente Timofti habla de verdad, de sueños cumplidos. […] No soy político por carácter, admite con honestidad el presidente, sin darse cuenta del hecho de que a este momento “no ser político” es, de lejos, la mejor estrategia de relaciones públicas en las condiciones de una comprometida situación política. Me pregunto qué pasará una vez que el Señor Presidente se dé cuenta del éxito de este mensaje. ¿A la larga se convertirá en político? Debemos esperar y ver.

A pesar de la manifestación organizada por el Partido Comunista el día de las elecciones para protestar por la legitimidad del acto electoral, más que nada los ciudadanos están contentos de que haya terminado la maratón de 917 días para elegir al presidente.

Bogdan Țîrdea declara [ro] que la elección del presidente es una llamada de alerta para la clase política y un recordatorio de que no tendrán más excusas para no avanzar con las reformas:

Este espectáculo de dos años de elección del presidente ha terminado. Ya está. La Alianza para la Integración Europea ha perdido la última discusión que les permitía justificarse por la pobreza, el desempleo, la creciente inflación, la creciente deuda externa, etc. Ahora tienen todos los hilos y el poder supremo. En consecuencia, también la responsabilidad. Ahora ya no pueden organizar cientos de programas de televisión sobre el mismo tema, miles de artículos sobre el único problema, cientos de declaraciones y obras de teatro. En resumen, ya no pueden armar una falsa agenda pública para manipular al electorado.

Andrei Fornea cree [ro] que la elección del presidente ofrece a los políticos y al país una oportunidad más:

Moldavia tiene presidente y la Alianza para la Integración Europea ha atrapado en el último momento la oportunidad de no comprometerse con la clase política moldava para siempre. La AIE hace tiempo que perdió mi confianza y cada día de estancamiento, incertidumbre y peleas sin motivos ha significado nuevas decepciones. Moldavia tiene una oportunidad más, tal vez la última, y ahora es importante ver cómo la usará el partido de gobierno. Creo que ya no hay lugar para errores, ni para mezquinos y estrechos intereses partidarios, ni para buscar nuevos auspiciadores para unas próxima elecciones. Tener en las manos a todas las instituciones estatales y tres años más por delante, ya no hay más excusas posibles.

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