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Armenia: Organizaciones de derechos humanos preocupadas por obstrucción a festival de cine

Luego de que amenazas, intimidación e incitación a la violencia llevaran a la cancelación de un festival de cine a realizarse en Gyumri, la segunda ciudad más grande de Armenia, los nacionalistas apoyados indirectamente por los principales partidos políticos del país y algunas ONG, han atacado a una organización de derechos humanos por la misma razón.

La policía se hizo presente mientras parte de una multitud de unas 200 personas lanzaban huevos y piedras a la oficina de la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki [HCA] en Vanadzor. Las organizaciones internacionales de derechos humanos han denunciado la más reciente manifestación de intolerancia y la falta de libertad de expresión en la exrepública soviética.

Aunque las manifestaciones contra la proyección de películas azeríes en Armenia no fueron concurridas, la movilización fue coordinada a través de medios masivos y en Facebook. Los organizadores también alegaron que las autoridades locales suspendieron las clases para que los estudiantes también pudieran asistir. El video muestra a jóvenes, que no pueden recordar los tiempos en armenios y azeríes podían convivir en paz, formando la mayoría de asistentes.

Cualquiera sea el tamaño y la asistencia, la acción tuvo éxito, como explica [en] Tamada Tales:

Sus películas no presentan la violencia gráfica de “Saló” de Pasolini o la sátira implacable de “Borat” de Sasha Baron Cohen. La sola crítica al festival de cine “Stop” de Armenia era que sus películas fueron producidas en el estado enemigo, Azerbaiyán. Y, ahora, enfrentados a una campaña de amenazas y abuso, los organizadores han cancelado el festival.

[…]

Un intento previo de proyectar películas azerbaiyanas en Armenia también fracasó en 2010. Los organizadores dijeron que continuarán intentando promover la libertad de pensamiento y ayudando a las audiencias de ambos lados del conflicto Nagorno-Karabakh entre Armenia y Azerbaiyan, que lleva ya 24 años, para que vean a través del velo de la propaganda.

Irónicamente, aquellos que se oponen al festival justificaron su posición alegando que no hubo voces moderadas de manera similar en Azerbaiyán, el enemigo al este de Armenia. Sin embargo, los ataques y amenazas contra el organizador del festival Georgi Vanyan desde entonces han demostrado que no es el caso [en].

Ciertamente, con los nacionalistas como también el gobierno de Azerbaiyán en contra del festival, un activista juvenil azerí estuvo entre los que acota que muchos harían cualquier cosa para evitar que se hable de paz y reconciliación:

@RuslanAZad: Ni las élites políticas ni #Russia están interesados en sincerar el movimiento por la paz. Así que Vanyan tenía que ser detenido #Armenia #Azerbaijan [Azerbaiyán].

@RuslanAZad: Creo que la campaña contra Vanyan era extender una mayor provocación política que el verdadeto deseo de la gente. #Armenia #Azerbaijan #Caucasus [Cáucaso].

Una página de Facebook contra el festival incluía incitación a la violencia, así como amenazas contra Vanyan y ataques personales al editor de la región del Cáucaso para Global Voices y cotnra uno de los más destacados bloggers de Armenia, Unzipped, quien previamente comentó sobre la acción nacionalista [eng] en Gyumri.

Esta fue una campaña de acoso, intimidación, discurso de odio, amenazas directas de muerte, abuso psicológico y físico hacia alguien con quien no están de acuerdo. Esta no fue una protesta ‘cívica’. Es más como una ley de pandillas.

[…]

Como comentó uno de mis amigos en su página de Facebook: ¿es así como un pueblo civilizado y culto debe reaccionar a la proyección de películas? “¿Estos manifestantes se dan cuenta cuán inseguros y débiles demuestran ser? Qué vergüenza…”

[…]

Una vez más, la libertad de expresión se perdió en Armenia. Una vez más, la estructura estatal en Armenia falló en proteger los derechos constitucionales y la libertad de sus ciudadanos. Aquí no hay ganadores.

Sin embargo, si la situación en Gyumri era preocupante, lo que sucedió luego en Vanadzor estuvo totalmente en otro nivel. Human Rights Watch publicó un comunicado [en]:

La mañana del 16 de abril, unas 200 personas -incluyendo exoficiales militares, estudiantes y representantes de partidos políticos- se congregaron en el centro de Vanadzor y marcharon hacia la sede de HCA. De acuerdo a uno de los testigos, la multitud estaba dirigida por el Sindicato de Veteranos de Guerra de Nagorno-Karabakh (“Yerkrapah”).

La sede en Vanadzor de HCA intentó negociar con la multitud y permitió a varios de los organizadores de la protesta entrar a sus oficinas a discutir las exigencias del grupo. Sin embargo, varios de los participantes de la convocatoria también entraron y amenazaron con dañar equipos y mobiliario a menos que la ONG acordara no mostrar las películas. La multitud afuera entonaba lemas: “¡Traidores, vergüenza y turcos!”

El director de HCA Vanadzor, Artur Sakunts, ofreció posponer las proyecciones de los filmes, pero la multitud exigía la cancelación total y comenzó a lanzar huevos y piedras a la oficina. Rompieron varias ventanas y una piedra golpeó a un trabajador de la HCA. Varios organizadores de la protesta exigieron que Sakunts cancelara el festival de cine o se enfrentaran potencialmente a más violencia. Cuando los organizadores dijeron a Sakunts que ya no podría controlar más a la iracunda multitud, él cedió a las amenazas y accedió a cancelar las proyecciones. La multitud se dispersó poco después.

La oficina de HCA Vanadzor llamó a la policía tan pronto como se reunió el tumulto en las afueras de la sede, pero esta llegó solo después de que la protesta se dispersó. Según uno de los testigos oculares, había al menos cuatro policías cerca de la oficina durantes la protesta, pero no intervinieron para tratar de impedir los ataques.

Freedom House también comentó sobre los eventos [en]:

Freedom House insta a las autoridades armenias a realizar una investigación inmediata e independiente del ataque pandillero a las oficinas de la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki (HCA), una destacada organización por los derechos humanos y de la falla de las fuerzas policiales en calmar a la multitud o intervenir cuando la situación comenzó a tornarse violenta. […]

El festival de cine es un proyecto del Centro del Cáucaso para Iniciativas de Creadores de Paz (CCPMI) para albergar la reconciliación entre Armenia y Azerbaiyán, pero según se reporta los grupos nacionalistas armenios y los partidos políticos trabajaron juntos para organizar la concentración de protesta para detener el evento. La proyección de películas había sido pautada previamente en las oficinas del Club de Periodistas de Asparez en Gyumri, pero fue cancelada debido a amenazas de ataques similares. Freedom House pide a las autoridades cumplir con su deber en la protección de daños al festival y sus organizadores y en la defensa a la libertad de expresión pacífica de todos los ciudadanos.

Armenia es calificada como Parcialmente Libre en el reporte 2012 de Libertad en el Mundo de Freedom House y como Sin Libertad en el reporte 2011 de Libertad de Prensa. Naciones en Tránsito de 2011 categoriza a Armenia como un Régimen Autoritario Semiconsolidado. Las tensiones étnicas y  territoriales siguen siendo altas entre las poblaciones armenias y azeríes. Una guerra de siete años sobre la región semiautónoma de Nagorno-Karabakh culminó con un cese al fuego en 1994, pero aún está por ser completamente resuelta.

El golpe más reciente a la libertad de expresión en Armenia se refiere a los intentos de silenciar a un joven autor por su libro, que contiene historias detallando novatadas y abusos en la milicia. Mientras tanto, los intentos por desacreditar interna e internacionalmente a Vanyan continúan dentro y fuera de línea, irónicamente con algunas organizaciones de la sociedad civil de Armenia entre ellos.

Hay dudas adicionales con respecto a la sinceridad de las iniciativas de construcción de paz en el país, así como el grado en que se tolerará la libertad de expresión en el futuro, y preocupa que las autoridades de Armenia y Azerbaiyán estén más interesadas ​​en perpetuar la ‘imagen del enemigo’ en sus respectivas sociedades.

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