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Tailandia: Abuelo que cumplía sentencia por delito de lesa majestad muere en prisión

La muerte de Ampon Tangnopponkul, conocido como “Akong”, ha sido descrita como una vergüenza por muchos cibernautas tailandeses. Akong recibió una sentencia de 20 años de cárcel por un caso no probado de lesa majestad. Se cree que el abuelo de 61 años de edad, que desde hace tiempo luchaba contra un cáncer bucal, murió como resultado de dicha enfermedad.

Los intentos por obtener una libertad bajo fianza para Akong, en su mayoría motivados por su enfermedad, fueron negados reiteradamente. Las campañas de activistas y académicos en Tailandia y el extranjero para liberar a Ampon, aunque consiguieron sustancial apoyo popular, no cambiaron su situación. Este caso fue considerado como uno de “los más severos [en] casos de lesa majestad que se recuerde”.

Akong with his family. Photo from FACT – Freedom Against Censorship Thailand

Akong con su familia. Foto de FACT – siglas de Libertad contra la censura en Tailandia.

Esta bizarra y trágica historia comenzó en agosto de 2010, cuando Akong fue arrestado en su casa y detenido sin acusaciones durante dos meses. En enero de 2011, finalmente lo acusaron de enviar cuatro mensajes de SMS [en] considerados ofensivos a la monarquía por el entonces secretario personal del Primer Ministro Abhisit Vejjajiva y otros miembros del gabinete. Akong negó esas acusaciones.

Durante el juicio, Ampon admitió no saber cómo enviar mensajes SMS y que no reconocía los números de los destinatarios. Lloró a lo largo de todo su suplicio y repitió su amor por el rey.

El juez Chanatip Mueanpawong aclaró [th] la sentencia:

La fiscalía no pudo convocar a ningún testigo que confirmara definiitvamente al acusado como el que envió los mensajes a los teléfonos del demandante. Fue difícil presentar evidencia convincente porque el acusado, que cometió esas acciones, naturalmente hubiera ocultado sus actos para que otros no lo observaran. Como tal, es necesario apoyarse en evidencia circunstancial para indicar las intenciones del acusado.

Akong fue sentenciado a 20 años en prisión, cinco años por cada mensaje SMS enviado.

Las autoridades alegaron que los mensajes de teléfono celular contenían lenguaje vulgar que difamaba a la reina e insultaba el honor de la monarquía. Según la iLaw [th], la policía contó con un registro telefónico del proveedor del servicio y testigos policiales para condenar a Akong.

La Oficina de la Comisión Nacional de Transmisión y Telecomunicaciones está de acuerdo con que el caso fue circunstancial, en el mejor de los casos, y advierte a los usuarios de celulares que sean conscientes de la actividad de su teléfono celular.

Mientras estuvo detenido, la Corte de Apelaciones negó repetidamente la fianza a Ampon, citando la severidad del caso como una amenaza a la seguridad nacional y la posibilidad de que se fugara.

La muerte del “Tío SMS” provocó una reacción fuerte y polarizada en la cibercomunidad – muchos estaban indignados, en tanto que otros estaban alegres. Poltahan Manoke Klang Prapan escribió [th] en Facebook:

Me gustaría que este país viera justicia y libertad, solamente puedo desearlo. Me gustaría que el ignorante viera la luz, pero solamente puedo soñarlo. Creo que deberé aguantar esta realidad. Después de todo, la muerte es inevitable.

Piangkam Pradabkwan escribó un poema [th] en su página de Facebook, cuyo último verso era:

Akong ha muerto. ¿Quién mató al viejo? La justicia llegó demasiado tarde – esto es un crimen. La vida humana es barata y abundante. Respiran y huelen muerte todos los días.

A otros no les molestó tanto la muerte de Akong

“Por favor, háganle mérito al viejo. Ahora probablemente está en el infierno con fuego quemando su boca”, respondió major181226 al video de YouTube sobre Akong. “Merecía morir. Nuestro país ahora estará elevado. Cuando el suplicio del color termine, nuestro país progresará. ¿O no estás de acuerdo?” publicó Purno5 [th].

En Twitter,‏ @supinya [en] expresó su tristeza:

Descansa en paz, Tío SMS, sin nada que decir, como siempre. Tristeza por ambos ángulos: humanidad y derechos humanos. Mis condolencias a su familia y amigos.

Bangkok Pundit [en] pregunta por qué el estado vio a un ciudadano de la tercera edad enfermo de cáncer como una amenaza a la seguridad nacional:

Es difícil saber si hubiera tenido tratamiento mejor fuera de la prisión, pues no sabemos con certeza la causa de muerte, pero es improbable que tener cáncer mientras se come la comida de la prisión tailandesa y se depende del hospital de la prisión sean factores que ayuden a vivir más tiempo. Aunque el alcance no está claro y nunca estará. No obstante, nos preguntamos ¿cuánta amenaza a la seguridad nacional es un sexagenario con cáncer que tiene que estar encerrado en la cárcel?

Para muchos ciudadanos, el caso de Akong se trató de una injusticia y maltrato a los prisioneros. Sienten que Tailanda falló como sociedad, en no poner a un lado las diferencias políticas al enfrentarse con tan graves violaciones a los derechos humanos.

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