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Perú: Las secuelas de las inundaciones en Iquitos

Las inundaciones reportadas hace más de un mes en la región amazónica peruana, que en la ciudad de Iquitos alcanzaron y sobrepasaron el nivel histórico más alto registrado en el año 1986 (ver estos dos ilustrativos foto reportajes de la inundación realizados por un miembro de la Cruz Roja Maynas), recién empezaron a mermar levemente a finales de abril y ya entraron visiblemente en su etapa de vaciante en los primeros días de mayo.

Rodrigo Rodrich, comunicador viviendo en Iquitos comentaba a mediados del presente mes:

Al día de hoy los ríos llevan un par de semanas en descenso sostenido, pero aun por encima de sus límites de desborde. Son síntomas de esperanza. Sin embargo, hay poblaciones que fueron inundadas durante tres meses y se dice que lo peor es lo que ahora viene, cuando el agua se retire y deje evidente el desastre.

Zona inundada de Belén, Iquitos. En temporada de creciente los pobladores construyen tabladillos para poder transitar.

Zona inundada de Belén, Iquitos. En temporada de creciente los pobladores construyen tabladillos para poder transitar.

El saldo que deja este fenómeno natural, más que en la cantidad de damnificados, que se calcula llegó a 200,000 personas, debe preocupar por el lado de la falta de previsión y planes de ordenamiento a largo plazo por parte de las autoridades de la región, pues una vez que las aguas terminen de retirarse, la población damnificada retornará al lugar de sus antiguas viviendas en zonas inundables y el escenario quedara listo para una próxima creciente.

Una de las medidas más controvertidas que se tomaron para paliar el desastre, fue la suspensión de las clases escolares para que varios colegios de la ciudad de Iquitos sirvan de albergues temporales para los damnificados. Esto aparte de las clases suspendidas en los centros educativos inundados, dio como resultado que el año escolar se vea afectado, y aunque las clases ya se están reiniciando progresivamente en los colegios, se indica que no habrá vacaciones en el mes de julio y que las clases se extenderán hasta el 28 de diciembre.

Aula de un colegio acondicionada como albergue temporal para damnificados.

Aula de un colegio acondicionada como albergue temporal para damnificados.

Entre las cosas que más se temió durante el periodo de inundación, e incluso actualmente, estuvo la propagación de enfermedades, primero el dengue, para lo que se realizó y se sigue realizando labores de fumigación. Luego se detectó un brote de leptospirosis, enfermedad que se contagia mediante la orina de los roedores principalmente.  Recientemente, en la zona de Contamana se han declarado varios casos de Tos Ferina. Como medida de ayuda, el gobierno central ha transferido fondos al Gobierno Regional para acciones de prevención del dengue, la fiebre amarilla, la hepatitis y la malaria.

Las iniciativas de ayuda a los damnificados tampoco han faltado. Alguna desde el lado empresarial, como la de PetroPerú, otras desde el sector educativo, como la emprendida por los docentes y alumnos de la UNAP (Universidad Nacional de la Amazonía Peruana), quienes en su cuenta de Flickr comentaron:

El jueves y viernes los alumnos, docentes y trabajadores administrativos de la UNAP tuvieron largas faenas de trabajo. El jueves recorrieron calles y avenidas tocando puertas para solicitar alimentos, ropa y medicinas, con gran acogida. El viernes el trabajo tuvo lugar en la plaza Serafín Filomeno y allí se recibieron los donativos, mientras los estudiantes demostraron su talento artístico.

Albergue para damnificados en el Parque Zonal, Iquitos.

Albergue para damnificados en el Parque Zonal, Iquitos.

Pero la gente de la UNAP no sólo se limitó a pedir y entregar donativos (vea un video de una de sus actividades acá), si no que también realizaron labores de extensión social, charlas de prevención y orientación, y se organizaron en brigadas para el recojo de residuos:

Desde tempranas horas, los estudiantes levantaron carpas y se instalaron por grupos para dar atenciones a los damnificados. Las Facultades vinculadas a las ciencias de la salud dieron tratamiento a los dientes, desparasitaron, sensibilizaron, fluorizaron y atendieron en medicina general; también realizaron triaje […] lo que permitió detectar a varios niños con serios problemas de salud que fueron llevados con prontitud a un hospital por los males que presentaban.

Casas inundadas en la zona baja del Boulevard de Iquitos

Casas inundadas en la zona baja del Boulevard de Iquitos. Sobre las aguas crece la huama, una planta acuática.

Desde Lima, Unicef Perú ha organizado una campaña de donaciones para de esta manera ayudar y contribuir en algo a aliviar las necesidades de los damnificados, sobre todo los niños, y poder entregar kits de aseo básico, micronutrientes y útiles escolares. Hasta la fecha han producido dos videos, uno con la actríz Mónica Sánchez y el otro con el popular cantante Gianmarco.

Para que tengan una mejor idea del nivel de las inundaciones, a continuación unos videos tomados a finales de abril, cuando el nivel del agua ya había empezado a bajar. Este es en la zona del mercado, entrando a la Plazuela de Belén.

Pueden ver una continuación del anterior video acá. El siguiente video es el recorrido en bote desde la Plazuela de Belén hasta el río Itaya. Normalmente sólo la parte final del trayecto, ya llegando al río, está siempre inundada.

Este otro video, registrado a inicios del presente mes, es en la zona de Nanay, a uno de los extremos de Iquitos. La zona que se ve es normalmente una vía de tránsito de buses y todo tipo de movilidades.

Junto con el retroceso de las aguas, llega el anuncio de una probable sequía en los predios amazónicos. Lo que una vez más, afectaría seriamente no sólo a Iquitos si no a todo el ecosistema, pues mientras la creciente si bien causa muertes en las especies terrestres, deja el suelo lleno del rico sedimento proveniente desde los andes, la sequía trae muerte y desolación a plantas y animales terrestres y acuáticos.

Sin embargo en esta reciente inundación no a todos les ha ido mal, el biólogo José Álvarez narra una experiencia en una comunidad a orillas del río Napo:

La gente de Yarina Isla nos recibió cálidamente, y en los días que estuvimos ahí no escuchamos ni una queja, ni un reclamo, ni un pedido de ayuda más allá de apoyarlos con sus proyectos educativos y de ecoturismo. […] Pregunté si no faltaba comida. Me dijeron que no: “Hay pescado, y todavía tenemos algo de plátano, algunos se han salvado. Además, todas las familias han guardado masa de yuca, algunos en panero, otros la han enterrado. Así dura varios meses, hasta que salga la yuca nueva”. […] Me sorprendió escuchar que por acuerdo de asamblea se había respetado a los animales refugiados en las restingas [*] de la comunidad. “Nuestros niños, hasta los más pequeñitos, conocen a los animales y los respetan, nosotros queremos que también nuestros nietos los conozcan. Anda vete a ver a otras comunidades, todititos los han terminado en las restingas, luego no van a tener animales ni para que conozcan.”

Apelar al antiguo y tradicional conocimiento de los pueblos amazónicos sobre su entorno debería ser una obligación antes de elaborar planes de desarrollo y prevención de desastres para la zona que terminen completamente alejados de la realidad.

[*] Restinga – Zona de tierra alta que no se inunda en época de creciente.

La versión original de este post fue publicada en el blog personal de Juan Arellano.

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