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Taiwán: ¿democracia con rostro confuciano?

¿Hasta qué punto existe una cultura confuciana característica y es esta incompatible con los valores cívicos y democráticos? Este es el tema de investigación del libro de Doh Chull Shin, Confucianism and Democratization in East Asia (“Confucianismo y democratización en Asia Oriental”), que se concentra en los países “asiáticos confucianos”: China, Japón, Corea, Singapur, Taiwán y Vietnam. Su principal conclusión es que, si bien una herencia confuciana es incompatible con la democracia liberal occidental y de procedimiento por su énfasis en el bienestar de la comunidad por encima de los ciudadanos en tanto individuos, podría reformularse hacia una democracia comunitaria por su apoyo a las familias fuertes que promueva la confianza y la tolerancia en la sociedad en general.

En mayo de este año, la visita de Han Han provocó un debate acerca de la relación entre la cultura china y la vida cívica y democrática en Taiwán. Como el bloguero más popular de China continental, su entrada Vientos del Pacífico” (traducida por el South China Morning Post), recigió muchas respuestas de ambos lados del estrecho de Formosa. Retrató la amabilidad y sinceridad de los taiwaneses que conoció, como un taxista que se devolvió al hotel donde se hospedó Han Han para devolverle su teléfono celular que había dejado en el auto, y las contrastó con la desaparicion de arraigadas virtudes chinas en el continente:

Vivo en un país que ha pasado por décadas de movimientos políticos y duras luchas. A veces parece que ahora estuviéramos destinados a una prolongada era de codicia y egoísmo.

Necesito agradecerles a Hong Kong y a Taiwán por proteger la cultura china. Han preservado las virtudes del pueblo chino, evitando que muchas cualidades arraigadas sean destruidas.

La cultura, un sistema jurídico y libertades son los pilares de una nación. En otros países no nos van a respetar simplemente porque nuestro nuevo dinero puede comprar todos sus superautos deportivos y ultralujosos cruceros de placer.

Han Han se encontró con el president Ma en mayo de 2012. Foto de la oficina presidencial de Taiwán.

La entrada atrajo tanta atención que el presidente taiwanés Ma Ying-Jeou la mencionó en su discurso inaugural [en] el 20 de mayo de 2012. El mandatario cita la experiencia de Han Han como reflexiones de que la amabilidad y la honestidad, valores nucleares de la cultura china, están vivas y coleando en Taiwán. También vincula estos valores tradicionales con el espíritu cívico y la democracia:

Taiwán tiene tres rasgos culturales: primero, el espíritu cívico está agairrado; segundo, la cultura tradicional está bien conservada; y tercero, los vínculos y las transiciones entre tradición y modernidad son sofisticados. La democracia ha hecho de nuestra sociedad civil lo que es hoy. Es una sociedad civil en la que la atmósfera de apertura y el espíritu de libertad de han convertido en el suelo que cultiva la creatividad. En este suelo de apertura y libertad, no solamente hemos preservado la cultura tradicional —como la ópera taiwanesa y los títeres hechos de guantes— sino que hemospodido desarrollar marcas culturales contemporáneas, como el Cloud Gate Dance Theatre y el Ju Percussion Group. Por otra parte, buscamos la alta tecnología y la internacionalización; mientras que por el otro, también defendemos el acceso de base a las actividades culturales.

Tanto Han Han como el presidente han retratado Taiwán como una sociedad profundamente arraigada en la cultura china y a la vez enriquecida por los valores democráticos cívicos de Occidente. Pero lo que no queda claro es si hay una conexión entre los dos. Varios escritores creen que confundieron virtud cívica con virtud tradicional china.

El escritor taiwanés Lin Shu Shu, por ejemplo, cree que la amabilidad que Han Han sintió en Taiwán no tiene nada que ver con la cultura china tradicional, sino que más bien es el resultado de una sociedad civil desarrollada. Él comienza con un viaje corto por la historia de Taiwán:

1895年日本殖民者踏上台灣之時,發現這個是治安極差、衛生水準低下、纏足、吸食鴉片,滿街流氓地痞,識字率不到總人口3%的地區,此時期的台灣就是同時期中國的縮影。而法治的基礎是在日本殖民的五十年下所奠定,台灣的地方選舉、自治與公民參政權的出現是在1935年,是由蔣渭水等人與台灣文化協會(1921年成立)不斷向殖民者請命所爭取到的。但是台灣的公民素質提升可說是到了1990年代,民主的落實、資訊開放和網際網路出現之後的事情。

Cuando los colonizadores japoneses pisaron por primera vez Taiwán en 1895, lo que encontraron fue un lugar desordenado con bajos estándares de higiene y donde abundaban mujeres de pies vendados, consumidores de opio y rufianes; la tasa de alfabetización de toda la población era menor al 3 %. Tal era un microcosmos de la China continental en el mismo periodo. En los siguientes 50 años, los japoneses echaron las bases del estado de derecho en Taiwán. Elecciones locales, autonomía y compromiso democrático surgirían por primera vez en 1935, y fueron fruto de las exigencias continuas a los colonizadores por activistas como Chiang Wei-shui, quien fundó la Asociación Cultural Taiwanesa en 1921. Pero solo podemos hablar de la mejora de la ciudadanía en Taiwán en la década de 1990, tras la implementación de la democracia, el libre flujo de la información y el surgimiento de internet.

中華傳統美德更是個偽命題,我們說德國文化、美國文化、阿茲特克文化、埃及文化、東南亞文化,又可曾見到美德一說?美德其實只是一種不曾存在的想像。

Lo que llamamos virtud tradicional china es una proposición falsa. Hablamos de cultura alemana, cultura estadounidense, cultura azteca, cultura egipcia, cultura del sudeste asiático. ¿Oímos en algún momento sobre la virtud? La virtud es solo una imaginación.

所以,我的看法與漢民族主義者正好相反,正是自由的氛圍,讓中華文化能活在台灣的公民文明底下,而不會侵犯到公民社會。因此,如果一地阻擋了公民社會的發展,卻在這種不自由的情境下推崇一個極具封建色彩的傳統文化,這等於是在幫新威權主義招安。

Por tanto, tengo el punto de vista opuesto al de los nacionalistas Han. Es la atmósfera libre de una sociedad civil la que permite la supervivencia de la cultura china sin transgredir el espíritu ciudadano. Si un lugar bloquea el desarrollo de la sociedad civil mientras promueve valores tradicionales con características feudales, es casi como simpatizar con un nuevo autoritarismo.

El conocido columnista de China continental Jia Jia (twitter: @jijia) hace eco de este punto de vista y piensa que la “experiencia de Taiwán” tiene su propio y único origen, desconectado de la cultura china:

对于台湾期待,我并不是说这种期待有什么错,而是这种期待可能会模糊掉我们自己面临的真正问题。所谓“台湾经验”有其非常特殊的原因,在人类的政治文明演进过程里找不到第二个这样的例子。在真正了解中国大陆之后,我发现所谓的“中国国情”的确存在,它绝对不是一个借口,台湾的经验或者模式,完全不可能适用于大陆。

El president Ma Ying-jeou presenta sus respetos en el templo Chih Nan de Taipei durante el año nuevo chino, poco después de haber sido electo para un segundo periodo en 2012. Foto de su cuenta de Google+.

No digo que haya algo malo con esta admiración hacia Taiwán. Lo que digo es que esta admiración podría oscurecer los problemas reales que [China continental] enfrenta. La denominada “experiencia de Taiwán” tiene sus propios orígenes únicos, y no podemos encontrar un segundo ejemplo en la historia de la evolución política de la humanidad. Luego de adquirir una verdadera comprensión de la China continental, me parece que las muy citadas “condiciones nacionales específicas de China” realmente existen. No es por ningún motivo una excusa. El modelo taiwanés es imposible de aplicar en China continental.

这样说也许会被很多朋友批评,看上去似乎很让人泄气。然而的确如此,被我们寄予厚望的台湾不可能施加太多的影响过来。台湾的中国味道,只是一种外面的味道,如果细细品尝,还会发现其本质并不是儒家文化或者中国文化的传承,她有着另外的思想以及道德资源,成为一个多元并存的文化体系,只是我们去了只看到所谓传统的一面而已。

Esto puede parecer frustrante, y podrían criticarme muchos de mis amigos. Pero aunque tengamos muchas esperanzas en Taiwán, éste no puede ejercer demasiada influencia sobre China continental. El carácter chino en Taiwán es un gusto extranjero. Al saborearlo, encontrarán que su esencia no es una cultura china o confuciana, sino un recurso ideológico y moral completamente diferente. Taiwán es una sociedad de pluralismo y diversidad, y solo estamos mirando el llamado lado tradicional de la misma.

El estudiante taiwanés Zhang Junkai va un paso más allá y hace un llamado para un más sincero entendimiento entre los dos lados del estrecho. Él piensa que el artículo de Han Han solo refuerza la visión estereotipada de la superioridad política de Taiwán respecto de la China continental, lo que podría ser engañoso:

其实,很多人将内心对欧美体制的欣赏,投射在台湾身上;将内心对大陆内部问题的不满,也投射到台湾身上。抱著投射心态来到台湾,就像戴著一副有色眼镜,不能敞开心胸的认识台湾,只能处心积虑地来找寻“桃花源”(或是“民主灯塔”、“自由宝岛”,甚或是“一个民族的一切”)。

De hecho, muchas personas proyectan su admiración por los sistemas europeos o estadounidenses en Taiwán. También proyectan su insatisfacción con los problemas internos de China continental en Taiwán. Tener esta manera de pensar es como usar un par de gafas con los lentes coloreados de tinta. Nunca pueden comprender Taiwán con mente abierta; más bien buscan deliberadamente el paraíso imaginado (o el “faro de la democracia”, la “isla de la libertad”, o incluso “todo lo que la nación representa”).

Este debate ha juntado la relación entre cultura y democracia con el contraste entre Taiwán y la China continental. En el relato de Doh Chull Shin, la cultura confuciana puede ser útil a la democracia al fomentar la confianza y la tolerancia en la sociedad en general, como lo que Han Han observó en Taiwán. Pero los regímenes también podrían explotar la cultura cultivando valores no liberales entre los ciudadanos con desempeño económico superior y propaganda sofisticada, para que la gente apoye la democracia solo como el nombre de una marca pero no en su esencia, como en China continental bajo el disfraz de una meritocracia paternalista.

Pero los hallazgos de Shin también dejan implícito que los sistemas autoritarios son vulnerables a crisis de legitimidad. Cuando su desempeño decae, los ciudadanos tienden a exigir más gobiernos democráticos. El reemplazo del desacreditado régimen de un solo partido por la democracia es un buen ejemplo. En el análisis final, tanto en Taiwán como en China continental, la cultura es posiblemente solo parte de la explicación, como concluye Andrew Nathan en una reciente reseña [en] de la obra de Shin en Foreign Affairs:

La cultura interactúa con fuerzas socioeconómicas, instituciones políticas, desempeño de regímenes y liderazgo para determinar el destino de los regímenes, donde ninguno de los factores es la causa principal. La hipótesis de los valores asiáticos yerra en su afirmación de que la democracia no puede funcionar en Asia. Y también se equivoca, no obstante, el contraargumento de que la modernización va a condenar automáticamente a los regímenes autoritarios de la región. Pueden sobrevivir por un largo tiempo más. Pero las posibilidades culturales no les son favorables.

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