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Gigantes de Internet: ¿cuál es su papel y su responsabilidad?

Blog en vivo en #gv2012 con ayuda de Nathan Matias. Por favor, dejen las correcciones en los comentarios.

Daudi Were citó un famoso proverbio que dice: «Cuando los elefantes luchan, la hierba sufre. Cuando los elefantes están de acuerdo, se comen la hierba». Con esa introducción, nuestro moderador, Ivan Sigal, señaló que las grandes empresas controlan a una buena parte de nuestros públicos digitales. Son el medio desde el que difundimos mucho de nuestro discurso cívico, y aún así son entidades que funcionan de forma privada. Ejercen el poder por medio del código, la gestión y las prácticas comerciales y técnicas. Dada su importancia en nuestro discurso, ¿cómo podemos trabajar con ellas? ¿Y cómo pueden trabajar ellas con nosotros?

#GV2012 Cumbre de medios ciudadanos 2012
Foto de @LauraSchne

Nuestro primer orador fue Ramzi Jaber de onlinecensorship.org [en] y Visualizing Palestine [en]. Es un activista que vive en ? y reconoce que no siempre es narrativa lo que se hace en el mundo. Los medios sociales se usan cada vez más en las movilizaciones sociales. Si estas redes son servicios públicos, como Danah Boyd y Mark Zuckerberg han propuesto [en], ¿no deberían estar reguladas como lo están el suministro de agua o electricidad en muchos lugares?

Los manifestantes han visto como se eliminaban sus contenidos de medios sociales como Flickr y YouTube, y no eran gobiernos represivos quienes lo hacían, sino las propias plataformas. No tenemos datos para descubrir cuándo sucede, lo descubrimos a través de blogs y contactos personales. Ayer (1 de julio) se lanzó OnlineCensorship.org [en] para la supervisión ciudadana de cualquier acto de censura y para auditar desde el exterior a los  guardianes de nuestro mensaje en línea.

Nuestro siguiente orador fue Max Schrems [en], creador de Europe vs. Facebook [en], que conoce al detalle las prácticas y políticas de Facebook contra sus usuarios. Un empleado de Facebook visitó su clase en California y habló de ciertos usos de datos que hace Facebook en Europa, los cuales son incompatibles con las leyes europeas. Cuando hizo valer sus derechos como europeo y pidió sus datos personales, recibió 1 222 páginas de dichos datos, incluyendo algunos que había eliminado y Facebook no debería tener, entre ellos, mensajes privados. Según la legislación europea, es ilegal que Facebook tenga muchos de estos datos. El proyecto era un intento de comprobar si se podía aplicar la ley contra Facebook. No se podía. Nuestros derechos teóricos no se traducen en derechos reales. Lo mismo puede decirse de la censura y otras cuestiones. Uno de los problemas de las democracias es que tenemos leyes y reglamentos, pero las empresas importantes y poderosas pueden ignorarlas impunemente. Uno de los trucos que utilizan es radicarse en EUA, desde donde sirven a todo el mundo. Por supuesto, si quieres hacer dinero en otros mercados, debes respetar las leyes locales.

Bob Boorstin, director de Comunicaciones Empresariales y Políticas de Google y antiguo periodista del New York Times, comenzó con tres números:
0: El número de goles que su equipo, Italia, marcó anoche.
0: El número de mujeres en esta mesa, lo que no está nada bien.
1 222: El número de páginas de datos de Max que tiene Facebook. «No hacen muy buen trabajo», bromeó.

Cualquier debate sobre las grandes empresas debe empezar con los gobiernos de todo el mundo, dijo Bob. Los gobiernos están colocando a las empresas en una posición de conformidad forzada. Y no son los «malos» habituales, como China y Vietnam. Son la mayoría de los gobiernos del mundo. Bob considera que la protección de los usuarios es la principal responsabilidad de las empresas. Si no son capaces de hacerlo, desatienden a sus usuarios, los ponen en peligro y provocan una pérdida de confianza, lo que se traduce en una pérdida de negocio. Estas son las principales áreas de la responsabilidad empresarial:

  • Maximizar la libre expresión y el acceso a la información en internet. En este caso, «maximizar» incluye solo la libre expresión de lo que debe verse: la pornografía infantil sería una excepción (aunque, según Bob, se utiliza a menudo como excusa para tomar medidas drásticas contra la expresión legal).
  • La responsabilidad de reivindicar estos temas, en lugar de ser testigos pasivos.
  • Las empresas deben presionar, trabajar junto con grupos de derechos humanos contra los gobiernos que filtran los contenidos y bloquean el acceso. La Global Network Initiative [en] reúne a todo tipo de personas para aumentar su influencia.

Dos iniciativas de Google en este sentido:

  • Google ha desarrollado un informe de transparencia que muestra lo que se bloquea y la cantidad de información que cada gobierno pide de sus usuarios. Google cree en la transparencia e invita a otras empresas y gobiernos a tomársela seriamente.
  • Data Liberation Front [en]: Google cuenta con una división entera dedicada a permitir que los usuarios eliminen sus datos y se los lleven a cualquier otro lugar.

Bob argumentó que la responsabilidad social de las empresas y los derechos humanos NO deben reducirse a un informe anual. Estas actividades deben estar implícitas en las operaciones diarias de cualquier empresa.

Ivan puntualizó que en las zonas donde hay leyes que regulan internet, la aplicación de esas leyes recae sobre los mecanismos cívicos que ya existen. Al mismo tiempo hay personas vulnerables que viven en lugares donde los gobiernos no representan a los usuarios y no garantizan ningún derecho. ¿Cómo creamos una estructura global lo suficientemente flexible para que tengan cabida ambos polos?

Max rebatió la opinión de Bob sobre la confianza, afirmando que Facebook es un monopolio de facto, y como resultado, la falta de confianza de los usuarios no se traduce realmente en pérdida de negocio.

Debatimos por qué no había mujeres en la mesa. Una contertulia de Yahoo! tuvo que retirarse en el último momento por razones de salud, y Rebecca estaba asistiendo u organizando a otras mesas redondas.

Ramzi estableció la realidad comercial de la censura: es mucho más barato eliminar contenido potencialmente ofensivo que pagar a una persona para que estudie la situación. Las prohibiciones generales son mucho más fáciles de implementar que las políticas con matices. Y los usuarios cada vez utilizan más los mecanismos de señalización para eliminar contenidos con los que discrepan (por ejemplo, Digg Patriots) [en].

Bob corrigió una afirmación que se había hecho sobre la política de privacidad de Google. Recientemente, esta compañía redujo las barreras de sus productos de 70 a 10 para beneficiar a los usuarios. Admitió que sus políticas no son tan accesibles como deberían ser, pero de nuevo señaló el hecho de que los gobiernos obligan a Google a seguir las leyes locales. Existen variaciones en las políticas de los distintos países que empiezan a tener en cuenta la piratería. En Tailandia hay leyes que prohiben los insultos al rey. Alemania tiene una legislación antinazi extremadamente estricta que Google debe cumplir. Continuamente oímos que internet no tiene fronteras, pero Bob dice que definitivamente las tiene. Al cruzar esas fronteras entramos en nuevas jurisdicciones, donde las infracciones pueden llevarte a perder la licencia empresarial.

Bob trató la cuestión de que Facebook sea un monopolio: los monopolios no duran. El supuesto monopolio de Google se rompió cuando los usuarios empezaron a acudir más a Facebook. En China, Japón y Rusia, los buscadores locales tienen una mayor cuota de mercado que Google. Afirmó que tenía fe en que la tecnología cambiara y la gente evolucionara hacia nuevos servicios, evitando los monopolios a largo plazo. También discrepa con el argumento de que las empresas no hacen lo suficiente para proporcionar servicios y productos en países oprimidos como Irán. Google ha presionado para ofrecer servicios a los ciudadanos de Siria e Irán y ha lanzado su web en esas zonas este último año.

Hace unos años [en], Google recibió un vídeo en el que se podía ver cómo se pegaba a los presos en una cárcel egipcia. Eliminaron el vídeo tres veces consecutivas, llegando al límite consentido, de forma que clausuraron el canal. El disidente que controlaba dicho canal se puso en contacto con Google a través del Departamento de Estado para explicar la importancia del vídeo, y Google aceptó volver a publicarlo. El acuerdo incluyó más información para explicar el propósito del vídeo, además de una declaración advirtiendo a los espectadores sobre la violencia del contenido.

Max señaló que el problema radica en que hay mecanismos automatizados de eliminación y como usuarios no tenemos la opción de comunicarnos con un ser humano. Él tiene el número de teléfono móvil de un ejecutivo de Facebook, en el que puede amenazar con acudir a la prensa, y sus contenidos borrados se vuelven a publicar en una hora. Muy pocos tienen acceso a este tipo de comunicación con estas compañías.

Ramzi reconoció la enorme proporción de usuarios respecto al número de empleados en las webs con contenidos generados por los usuarios, y admitió que los mecanismos de información automatizada no son perfectos. Cada minuto se suben a YouTube setenta horas de video. Les resulta imposible revisar todo este contenido antes de que sea público y no quieren dedicar los recursos que esto exigiría.

Ramzi también preguntó a Bob cómo se incluyen las empresas en el informe de transparencia, señalando que Israel no aparece. Bob reconoció no estar seguro, pero cree que sólo informan de peticiones documentadas de información.

Dave Parry [en], profesor de la Universidad de Texas, preguntó a Bob que, si Google tiene derechos y responsabilidades, ¿cuáles son estos derechos y qué podemos hacer nosotros, el público, si Google no cumple con sus obligaciones?

Bob contestó que como empresa, Google tiene el derecho de proporcionar bienes y servicios a la gente. Google proporciona servicios gratuitos que suelen ser mejores que otros alternativos, y a cambio, el usuario ofrece sus datos personales a Google (Es estimulante oír hablar de la compensación de Google en términos tan claros).

Bob definió los derechos de la gente, y dijo que al contrario que ciertos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, no cree que las grandes empresas sean gente. Las personas tienen el derecho a hacer cualquier cosa que sea legal para protestar contra el mal. Estas actividades podrían incluir el boicot a Google, o intentar que se aplique la ley por cualquier vía gubernamental, sea el Congreso o la Comisión Federal de Comercio. En la lucha contra las leyes SOPA/PIPA en EUA, las grandes empresas y los consumidores encontraron puntos en común para defenderse de esos deplorables proyectos que tanto amenazaban la libertad de expresión.

Max expresó su discrepancia con la defensa de «lo tomas o lo dejas». Alguien que trabaja para una gran corporación le expresó su confianza en que cierta ley no sería aprobada específicamente por la enorme presión política que su empresa había hecho contra dicha ley. Por eso, resulta bastante inútil decir a los ciudadanos que pueden exigir que se legisle para regular a estos gigantes.

Ory Okolloh [en], la primera editora africana de Global Voices, ahora en Google, habló seguidamente. Existe el temor, nos dijo, de que muchos gobiernos africanos no protejan adecuadamente los derechos ciudadanos. Google organizó una conferencia para dar a conocer herramientas y formas en las que los ciudadanos y los periodistas profesionales pueden protegerse a la vez que expresan sus opiniones en línea. Espera que haya más investigación en este campo, y señaló que apoyan a grupo ResearchICT Africa [en].

Jillian York [en] reconoció que Google tiene puntos criticables, pero le concede el mérito de estar aquí, hablando con nosotros y escuchándonos. Facebook, por el contrario, va a todas las conferencias gubernamentales, pero ha declinado nuestra invitación. El eslógan de Global Voices es «El mundo habla, ¿lo escuchas?». ¿Cómo podemos conseguir algún cambio en estas compañías si no están aquí para escucharnos?

Max habló informalmente con empleados de Facebook, y dice que cuando en una ponencia pública surge un tema como este, su departamento de relaciones públicas ignora las invitaciones de asistencia.

Bob nos advirtió de que Google cometerá inevitablemente errores en el futuro, y nos pidió que les pidiéramos responsabilidades cuando sucediera. Nos rogó que fuéramos indulgentes con Facebook, pues son nuevos en esto. Facebook se unió a la Global Initiative como observador. En el sector de las tecnologías informáticas y de comunicación, las compañías provienen de distintos medios. En general, las de telecomunicaciones eran servicios públicos que se privatizaron con el tiempo. Su primera reacción, cuando reciben una petición del gobierno, es preguntar «¿Para cuándo lo quieres?». Esta sumisión histórica es difícil de vencer. Por el contrario, la primera reacción de Google es preguntar «¿Para qué lo quieres?», y le exige al gobierno que justifique sus solicitudes antes de entregarle datos de los ciudadanos.

El hecho de trabajar con activistas y escuchar a las comunidades ¿reduce los beneficios? Ramzi cree que, a largo plazo, cuidar del usuario reporta más beneficios. La cultura de Palo Alto consiste en rápidos intentos y escasos comienzos, y es necesario educar. Max estuvo de acuerdo en que existen varios equipos en una empresa como Facebook, y el que se ocupa de la privacidad de los datos puede no tener la capacidad de convencer a la dirección de lo que saben que se debe hacer.

Rebecca MacKinnon señaló que Max y Ramzi trabajan en proyectos que canalizan peticiones ciudadanas hacia esas empresas privadas. ¿Cómo conseguir que esas empresas atiendan los problemas de forma productiva?

De nuevo, Ramzi mencionó a OnlineCensorship.org [en], que observa a Google+, Flickr, YouTube, Twitter y Facebook. Max dijo que tenemos que distinguir entre el análisis para mejorar el producto y los derechos humanos básicos. Estas empresas vienen a estas conferencias y piden perdón en vez de pedir permiso. Pero si nosotros infringimos la ley, no es responsabilidad de las ONG venir a explicarnos lo que hemos hecho mal. Sobre nosotros recae defendernos con un abogado, y nuestra responsabilidad, para empezar, es no infringir la ley.

Ory señaló que un tema crítico en África es el de los teléfonos móviles y las compañías de telecomunicaciones que los censuran y rastrean. La relación de poder que estas empresas tienen con los gobiernos es preocupante. Bob habló del Mobile Monitor que, aunque todavía está en fase alfa, pretende catalogar los reglamentos sobre telefonía móvil en un solo espacio.

Para concluir, Ramzi subrayó el valor de las conexiones personales y de conocer gente como Rebecca, Jillian y el resto de los miembros de Global Voices.

Bob deseaba terminar con una nota optimista: a veces, se puede conseguir mucho cooperando con gente que, a primera vista, no parece estar de nuestro lado.

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