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Norte de Mali: la resistencia de la calle y de la red

El norte de Mali, aproximadamente dos terceras partes del territorio nacional, se encuentra aislado de facto de su gobierno central después que los rebeldes tuaregs del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) y más tarde los islamistas, expulsaran al ejército de su territorio, una amarga derrota militar que precipitó el golpe de estado del pasado 22 de marzo en Bamako.

Desde entonces, los actores políticos se han visto enredados en un fuego cruzado para dirimir quién asume el poder, si la junta, dirigida por el Capitán Amadou Sanogo, siempre cercano al poder, el Presidente interino para la transición, Dioncounda Traoré, o su Primer Ministro, Cheick Modibo Diarra.

Tres meses y medio después de la caída del norte, prácticamente no ha habido cambios: el ejército de Mali parece incapaz de recuperarse y los ciudadanos de la zona ocupada han sido abandonados a su suerte para que ellos mismos planten cara a los islamistas, que pueden imponer la sharia con total libertad. En la red se multiplican los testimonios: una pareja fue azotada y forzada a casarse por tener un hijo fuera del matrimonio, un ciudadano fue azotado por fumar en un lugar público, las mujeres están obligadas a llevar el niqab.


Videoreportaje de grupos islamistas destruyendo mausoleos en Timbuctú, de Abidjan Net

Además, la situación humanitaria del norte sigue empeorando: crisis alimentarias, escasez de carburantes, epidemia de cólera, plaga de langostas. Muchos no han tenido más opción que huir. Se estima que esta crisis ha causado ya 200.000 refugiados y 120.000 desplazados internos, pero se sospecha que el número podría ser mucho mayor.

Los que se han quedado no se contentan con ver cómo los islamistas imponen la sharia, y sobre el terreno, la indignación aumenta. Las mujeres han sido las primeras en salir a la calle. En todas las ciudades del norte, los jóvenes han recogido [fr] el guante de la protesta. El pasado 26 de junio, una manifestación contra la muerte de un político local electo se saldó con varios heridos.

Captura de pantalla que muestra las manifestaciones de jóvenes «No nos moverán» en Gao, por Hamma Biamoye de Observateurs

En Facebook, las llamadas a la revuelta se multiplican en la página del Colectivo de Habitantes del Norte, COREN [fr], o en la titulada Eres del NORTE, eres mali 100% [fr].

Ya que los medios de comunicación tienen un acceso limitado a la región, estas páginas permiten sobre todo compartir informaciones [fr], como la de M Alliman [fr]:

Vivo en Timbuctú, los viajes y las negociaciones sólo van a conseguir dar tiempo a aqmi para reclutar y para torturar a las poblaciones. La semana pasada, un coche de aqmi mató al guarda de la sociedad de distribución de agua; un anciano de 72 años fue azotado

Para muchos periodistas, esta es la única fuente de información.

Pero en Facebook, lo que predomina son los comentarios incisivos, por no decir declaradamente agresivos, contra la junta, el gobierno, los rebeldes, los tuaregs, la comunidad internacional, Sarkozy…

Última hora: El gobierno ha anunciado la creación de una brigada especial de 1.200 hombres para asegurar las instituciones nacionales, lo que se ha considerado un gesto para proteger el retorno del Presidente interino, convaleciente en París tras la agresión que sufrió el pasado 21 de mayo. Mamadou Bah escribe [fr]:

Una compañía de élite de 1200 hombres para proteger las instituciones y el gobierno, pero no para salvar el norte. Despertémonos, nordistas.

A través de estos comentarios agridulces se percibe que los malís se consideran abandonados e intentan buscar una explicación [fr] a la ausencia de una ayuda que se retrasa una y otra vez.

LOS MALÍES SE EQUIVOCAN DE OBJETIVO

Nuestro enemigo son ahora los organismos internacionales, las organizaciones africanas y regionales, ya no es el MLNA, AQMI, Ansardine; los destructores del granero común, (democracia: la mentira que nos hacía vivir para algunos). En privado, el Primer Ministro de Mali, Cheikh Modibo Diarra, vapulea a gusto las instancias internacionales que se esfuer…zan –de momento, en vano– en trabajar por la restauración de la integridad territorial de su país, mientras una nebulosa de rebeliones yihadistas y tuaregs ocupan los dos tercios norte. «¡Que la ONU, la Unión Africana y la CEDEAO (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental) nos dejen en paz!», ha confiado recientemente el antiguo astrofísico a un visitante. «Podemos solucionar esto entre malís. Si los esfuerzos de mediación en curso fracasan, habrá una guerra. Si la ganamos, tanto mejor. Si no, Malí se convertirá en una república islámica. ¿Dónde está el problema?». Comentario aterrorizado de un antiguo jefe de estado subsahariano: «Esta es la demostración de que el nombramiento de Diarra como Primer Ministro fue un trágico error de elección». Nosotros decimos que el MLNA era un aliado del AQMI: no hay voz, no hay manos. No comprendo al gobierno, ni a los políticos ni al malí de la calle.

Por correo, una lista de difusión, Malilink [fr], ofrece más espacio para debatir en un tono más académico y con artículos largos. El intercambio es más calmado, pero se constata el mismo hecho: todos se trituran las meninges para comprender y organizar un frente común.

No, los malís no esperan con los brazos cruzados. Pero su paciencia parece llegar a su límite mientras siguen esperando una acción.

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