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Bielorrusia: opiniones desde el terreno

Categorías: Europa Central y del Este, Bielorrusia, Arte y cultura, Derecho, Derechos humanos, Desarrollo, Economía y negocios, Educación, Elecciones, Gobernabilidad, Juventud, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Música, Política, Protesta, Relaciones internacionales, RuNet Echo

En su texto del 20 de junio [1] [en] para el Eurasia Daily Monitor del “The Jamestown Foundation”, Grigory Ioffe habló acerca del predominio de las tendencias rusas en los sectores cultural, político y económico de Bielorrusia. Por otro lado, también habló acerca de la falta relativa de aislamiento de Occidente que tiene el país y concluyó, entre otras cosas, que “un pensamiento repleto de clichés es inapropiado para comprender Bielorrusia”.

A continuación se presentan algunas estadísticas relevantes del artículo de Ioffe:

[…] Según Demoscope, un portal de demografía de Rusia, aproximadamente la mitad de todos los bielorrusos tiene parientes en Rusia y un tercio de ellos tiene amigos cercanos allí. Apenas un 17,5 por ciento de los bielorrusos nunca visitó Rusia, mientras que un 51,6 por ciento fue a Rusia varias veces […].

[…]

Según la Comisión Europea de Asuntos Internos, en el año 2011, por segundo año consecutivo, Bielorrusia ocupó el primer lugar a nivel mundial en el número de visas Schengen otorgadas cada 1000 residentes. En 2011, los ciudadanos de Bielorrusia recibieron 580.000 visas Schengen de tipo C (hasta 90 días de permanencia), lo que representa 150.000 visas más que en 2010 y un número importante para un país con una población de menos de 10 millones de habitantes. En comparación, los ciudadanos de China (con una población de 1300 millones) recibieron aproximadamente un millón de visas Schengen, mientras que los ciudadanos de Turquía, un país con una población siete veces mayor que la de Bielorrusia, recibieron solo 592.000 visas. Con 61 visas Schengen cada 1000 residentes, Bielorrusia supera ampliamente a Rusia (36 visas), Ucrania (24 visas) y Georgia (13 visas). Incluso en términos absolutos y no relativos, Bielorrusia ocupa el quinto lugar a nivel mundial en el número de visas Schengen otorgadas. Esto ocurre a pesar que los bielorrusos pagan 60 euros por la visa Schengen, mucho más que los ciudadanos de otros países de la ex Unión Soviética que solo pagan 35 euros […]. […]

Aquí se presenta una selección de algunas publicaciones recientes con la temática “opiniones desde el terreno” redactadas por autores de blogs de Bielorrusia acerca de la situación en el país y la vida de la gente común.

El usuario de LiveJournal vandrauniczy vive en Minsk, ama viajar [2] [ru] y detesta [3] [ru] que hayan tantos estereotipos negativos acerca de su país. Culpa no solo al régimen actual sino también a algunos representantes de la oposición de Bielorrusia exiliados:

[…] 9,5 millones de personas viven en el país, y ellos quieren que estrellas mundiales vengan a Bielorrusia y que marcas reconocidas a nivel mundial entren en el mercado, en lugar de tener que viajar al extranjero para conseguirlo. Sin embargo, [los miembros de la oposición con sede en la Unión Europea] no lo entienden, ya que tienen todo lo que quieren a sus pies en el extranjero. No puedo comprender cómo estos métodos afectan el problema político. No entiendo, por ejemplo, los pedidos de no hacer negocios con las empresas próximas al presidente Aleksandr Lukashenko [4] y de no invertir dinero en estas empresas. Parece que el objetivo es aislar al país lo más posible; es decir, si no hay forma de liberarse del dictador, hagamos todo lo posible para que aquellos que tienen la oportunidad se vayan del país por siempre y que solo permanezcan los menos dignos. Por ejemplo, los pedidos de no realizar conciertos en Bielorrusia: la idea es que la gente esté privada del entretenimiento que resulta tan necesario, que odien a Lukashenko por ello y que aprendan que este tipo de entretenimiento solo es posible una vez que se produzcan cambios políticos. Personalmente, lo único que siento es rechazo y agresión hacia estas “mentes brillantes” y su postura.

[…]

Estoy firmemente en contra del aislamiento de cualquier país y sobre todo de mi país natal. Por ejemplo, la falta de turistas en Bielorrusia no está relacionada con la falta de lugares de interés, sino que se debe a la horrible imagen del país que se creó durante los 18 años del régimen de Lukashenko. La falta de inversiones tiene la misma explicación, pero los ciudadanos comunes no sufren tanto las consecuencias. De hecho, es bastante seguro aquí y cuando camino por la ciudad a las 2 AM, nunca tuve que enfrentarme al peligro de perros abandonados ni pandillas de matones. Hay problemas de servicio. El estereotipo principal, sin embargo, es que Bielorrusia es un lugar “donde pueden arrojarnos en una celda solo por ser extranjeros” y esto no tiene ningún tipo de justificación. […]

El usuario de LiveJournal rastaev escribe [5] [ru] acerca de aquellos que consideran que emigrar al Occidente, en lugar de permanecer en Bielorusia, es una mejor opción, si no para ellos, al menos sí para sus hijos:

Un viejo amigo mío, que una vez fue un exitoso hombre de negocios y que tuvo problemas con las autoridades, vio cómo  le quitaban su negocio de manera ilegal, y, aunque logró mantener su dignidad, esta terrible experiencia lo desgastó psicológicamente. […]. No participa de actividades políticas, no asiste a concentraciones, no intenta demostrar más de lo que ya demostró.

Solo se dedica a educar a su hija. Su bella e inteligente hija.

Contrata tutores de idiomas extranjeros para ella, profesores de música y dibujo y trata de enseñarle los conceptos básicos de programación. En general, está haciendo todo para que pueda ingresar a la vida adulta como una persona educada en la diversidad.

¿Por qué esto es tan especial? Muchos padres hacen lo mismo. Sin embargo, hay un pequeño detalle muy importante en su enfoque educativo. Las palabras “patria” y “patriotismo” están prohibidas en su casa.

Mi amigo está preparando a su hija para una vida fuera de este país y ella lo sabe, también sabe por qué; y como es inteligente, no se opone.

“En este país malgasté mi vida y no quiero que mi hija siga mis pasos”, me dice mi amigo y no puedo discutirle.

[…]

Este lugar es repugnante, de una manera intolerable, sin importar dónde mire uno. […]

Es repugnante ver cómo la barbarie, la ignorancia y la impunidad florecen, cómo se violan los derechos humanos, cómo se arrojan personas inocentes en una celda y cómo esto se da por finalizado después de decisiones “justas” por parte de los tribunales..

[…]

Es repugnante saber que es imposible cambiar las cosas, porque una persona capaz de pensar y comprender se ve privada de la posibilidad de tener algún tipo de influencia.

Cuando las personas quieren mostrar orgullo por el lugar donde viven dicen “en nuestro país”. Cuando quieren enfatizar su desprecio dicen “en este país”. […]

No hay que culpar al país, por supuesto. Al igual que la mayoría de nosotros, el país es víctima también.

[…]

No da miedo encontrarse en una tierra extranjera en la era del Internet a alta velocidad y los aviones cómodos. Lo que da miedo es cuando la tierra natal se convierte en algo extranjero. Cuando la única forma de permanecer en la patria es llevarla dentro de uno, bajo cielos distantes y en costas desconocidas.

El usuario de LiveJournal head-of-babulka escribe [6] [ru] acerca de los que se quedan en Bielorrusia y enfrentan la realidad ignorando los aspectos desagradables, tolerando el régimen, negándose a participar en la política y, al parecer, ajenos al hecho de que, eventualmente, tendrán que enfrentar las consecuencias de las acciones destructivas de larga data del régimen actual:

[…] El choque con la realidad ocurrirá tarde o temprano. La única pregunta es: ¿a qué conclusión llegará una persona que sufra este impacto? ¿Podrá ver su propia culpa detrás de los pisos sucios de pequeños hospitales de pueblo, donde varios enfermos yacen en los pasillos, pacientes que sufrieron infartos, para quienes no hay suficiente lugar en las habitaciones y que no tienen el cuidado del personal médico? Cuando mande a sus hijos a las escuelas que impartían gran conocimiento apenas 15 años atrás, ¿podrá ver el deterioro, la degradación y el oportunismo que remplazaron a la alegría y la iniciativa de un maestro? ¿Qué decisión tomará cuando comprenda que las escuelas están llenas de personas a las que no les importa en absoluto la educación de los niños y, por supuesto, tampoco su futuro? ¿Podrá ver el vínculo entre lo que está viendo en ese momento y los 20 años de falta de alternativa y la aniquilación absoluta de la contienda de ideas?

El sentido común me indica que no, que no podrá verlo. Pero me gustaría creer que las personas no son ciegas y que sólo están viviendo con los ojos vendados.

En un comentario [be] a esta publicación, el usuario de LiveJournal genevien explicó su decisión de permanecer en Bielorrusia:

[…] Porque para mí, permanecer es uno de los métodos de influenciar la situación y de no alejarme de ella.

En su blog, publicó [7] [be] un vídeo creado por un usuario para la canción “Hray” (“Jugar”) de la banda bielorrusa Lyapis Trubetskoy [8] [en], la cual está prohibida [9] [en] en el país. El vídeo incluye grabaciones de los enfrentamientos posteriores a las elecciones que se produjeron en Minsk en diciembre de 2010 [10]. El autor del blog publicó acerca del primer aniversario de estos acontecimientos porque considera que esta canción es “un himno para el año que pasó [2010] y para este año [2011]”. El usuario de LiveJournal manivid  creó [11] [be] un video similar [12] para esta canción que también utiliza grabaciones de diciembre de 2010 y tradujo la letra de la canción al inglés [13].)