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Cuba: la trascendencia de la travesía a nado de Palfrey

Dos bloggers cubanos -uno que vive en la Habana y un miembro de la diáspora que vive en Florida- hablaron sobre Penny Palfrey [en], una nadadora australiana de 49 años -que ya es abuela- que intentó cruzar a nado el imponente estrecho que separa Cuba y los Cayos de Florida. Pretendía alcanzar su objetivo sin la ayuda de jaulas antitiburones y fue informando de su progreso a través de su cuenta de Twitter [en], como Yoani Sanchez explica aquí, en Translating Cuba:

La norteamericana Diana Nyad, de 62 años, ya lo ha intentado tres veces, sin conseguir recorrer a nado toda la distancia de separación en ninguno de los intentos.

En el caso de Penny, podemos seguir su travesía gracias al GPS que lleva enganchado al bañador y, a través de su cuenta de twitter @PennyPalfrey, podemos saber los detalles de su localización y su condición física. En el pronóstico inicial calculó que tardaría entre 40 y 50 horas en llegar a Cayo Hueso, pero, teniendo en cuenta su ritmo actual, parece que tardará algo más de lo esperado.

Penny está rodeada de un grupo de apoyo compuesto por médicos, entrenadores, meteorólogos y observadores y, además, la acompañan dos embarcaciones con equipo de ultrasonidos para mantener alejados a tiburones y otros depredadores. La pasada noche una medusa le provocó una irritación y otras molestias, pero, según lo que se dice en las redes sociales, no ha sido nada lo suficientemente grave como para abortar la travesía.

Sanchez también apunta que:

El punto de partida fue el Club Náutico Internacional Ernest Hemingway que está situado al oeste de la Habana. Penny ha dedicado su hazaña al club, que cumple 20 años, y -antes de lanzarse al mar- dio las gracias a su marido Chris Palfrey, a los técnicos que la han apoyado y a las autoridades cubanas asociadas al proyecto.

También reconoce que si Palfrey consigue su objetivo, será un logro físico y deportivo increíble:

El intenso entrenamiento previo a este esfuerzo le ha llevado meses de trabajo y un enorme esfuerzo físico, sobre todo para una mujer que no solo es madre, sino también abuela. En 1997, la australiana Susie Maroney consiguió cruzar el Estrecho de Florida, pero lo hizo protegida por una jaula antitiburones, así que si Penny Palfrey triunfa en esta ocasión -con poca protección- entrará en el libro de los récords. También será un importante logro para su carrera, que ya la ha llevado al Maratón Internacional de Natación del Salón de la Fama (IMSHOF). Además, la nadadora ya tiene el récord a la travesía a nado sin ayuda más larga (108 kilómetros), que consiguió el año pasado en las Islas Caimán.

Pero para Sanchez, en realidad, la importancia “no debería medirse solo por sus connotaciones deportivas, si no también [por el hecho de que] va más allá de la competitividad y se adentra en el escenario político”:

Este fragmento de mar que Penny está cruzando ha sido cruzado por los cientos de cubanos que han tenido que huir de la isla en las últimas décadas. Las migraciones relacionadas con el Estrecho de Florida más notorias han sido los éxodos de Camarioca (1965) y Mariel (1980) y la crisis de los balseros (1994), pero en la actualidad muchos cubanos continúan surcando ese mar en precarias embarcaciones.

El mismo día en el que la australiano-británica emprendió la travesía a nado hacia Estados Unidos, un grupo de ocho cubanos era reportado por la Guardia Costera de los Estados Unidos tras ser interceptados en una lancha de poliestireno. Además, algunos exiliados han criticado el acto de intentar tal hazaña en el mar que ellos consideran el “cementerio de los cubanos”. Muchos de los que han seguido la noticia en los medios de comunicación nacionales habrán notado un curioso contraste: la evidente discrepancia entre el acoso policial hacia los que navegaban en barcos fabricados en Estados Unidos y el apoyo a la hazaña de Penny Palfrey.

Esto también es lo más importante para Alberto de la Cruz, que escribe en el blog babalú [en]. Al informar [en] sobre las “medusas y tiburones martillo que obligaron a Penny Palfrey […] a abandonar su intento […] de cruzar el estrecho que separa Cuba y los Cayos de Florida”, dice:

Durante los últimos días, los medios de comunicación de todo el mundo han informado sin cesar sobre la intención de Palfrey de cruzar a nado el Estrecho de Florida, el mismo estrecho que se llevado la vida de incontables cubanos que intentaron desesperadamente escapar de la tiranía y esclavitud impuestas por la dictadura de Castro. Aunque en esas mismas aguas hayan muesrto decenas de miles de cubanos (algunas estimaciones calculan las pérdidas humanas por encima de las 100.000), los medios nunca han prestado demasiada atención a esas alarmantes y horripilantes estadísticas.

Sin embargo, Yoani Sanchez termina diciendo:

Pese a la variedad de opiniones, tanto a favor como en contra de este evento deportivo, lo cierto es que con cada yarda que avanza Penny, la distancia que separa los dos países se acorta. Parece que -al menos durante un fin de semana- esas dos orillas, que a pesar de estar tan cerca geográficamente están tan distanciadas por razones políticas, están a punto de entrar en contacto.

La imagen utilizada en este post, “Blue Cave Swimmer 2″, es de RobW, y se ha publicado bajo la licencia de Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada  Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0). Visite el canal flickr de RobW.

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