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Colombia: preocupación por sesgo mediático en el conflicto del Cauca

Aunque la grave situación que afecta al departamento suroccidental del Cauca en los últimos días es bien compleja, el evento más notorio fue la expulsión de unos 100 militares de una base en la cima del cerro Berlín en Toribío el martes 17 de julio. Un primer plano del sargento del ejército Rodrigo García, tomado por el fotógrafo de AFP Luis Robayo, llorando de humillación tras haber sido empujado por decenas de indígenas, ocasionó indignación en las redes sociales y apareció en la portada del periódico de centroizquierda El Espectador el miércoles 18 de julio.

La mayoría de los colombianos supieron del incidente a través de la televisión, pero la Asociación de Cabildos de Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) subió a internet su propia versión:

El Ministerio de Defensa y otros grupos indígenas, como la OPIC (Organización Pluricultural de Pueblos Indígenas del Cauca), acusaron a las principales organizaciones indígenas, la ACIN y el CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca), de estar infiltradas por las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC), a pesar del rechazo público de los indígenas a ese grupo guerrillero. El fin de semana anterior a estas acusaciones, algunos indígenas y un equipo del informativo televisivo Noticias Uno quedaron atrapados en el fuego cruzado mientras jóvenes aborígenes trataban de expulsar a los guerrilleros. Días antes, el propio sargento García grabó con su teléfono celular y subió imágenes de los indígenas que destruían trincheras militares a su canal de YouTube.

Además, el jueves 19 de julio, la Guardia Indígena capturó a cuatro guerrilleros indígenas, a los que condenaron a varios latigazos y también al destierro de sus territorios si regresaban a las filas de las FARC. Una foto de Manuel Saldarriaga que muestra a indígenas armados circuló en la red y fue publicada en la primera página del diario económico La República el miércoles 18. Comentarios racistas y en contra de los indígenas invadieron las redes sociales, si bien también hubo tuiteos respetuosos en apoyo al ejército.

En Atrabilioso, Adas Oz afirma que el departamento del Cauca está controlado por las FARC y critica al gobierno de turno por su falta de acción:

¿Por qué ponerle un ultimátum a las FFMM si son una fuerza legítima del Estado creada para brindar seguridad en todos los rincones del país y para defender la soberanía y el orden? ¿Por qué no ponerle más bien un único ultimátum a las FARC que son los que siembran el terror en la zona y en toda Colombia? ¿Por qué la supuesta guardia indígena no se alía con la verdadera fuerza legítima para combatir el flagelo del narcoterrorismo que azota al departamento del Cauca? La respuesta es muy sencilla: porque el CRIC no es más que otro frente de las FARC y porque no tienen ningún interés en dejar a un lado su actividad cocalera.

El CRIC se ha quejado de la “subjetividad y parcialidad” mostradas por los medios masivos y de “altos contenidos de racismo y resentimiento contra los pueblos indígenas del Cauca”.

Carlos Cortés Castillo escribió dos entradas sobre el cubrimiento en los medios de esta situación en su blog Subversión de los hechos. En la primera se burla de los discursos pronunciados por los principales locutores de los programas radiales de la mañana de Caracol Radio (Darío Arizmendi y Gustavo Gómez Córdoba) y W Radio (Julio Sánchez Cristo):

El discurso nos dará bríos para enfrentar el futuro, afianzáremos los lazos familiares, llamaremos a esa tía que hace diez años olvidamos. Pondremos la Constitución en la mesa de la sala. Nada de esto lo verá el periodista, que recibirá abrazos de todos sus colegas, Había que decirlo, Well done. Poderosas tus palabras.

En la segunda, Cortés escribe con sarcasmo acerca de una inclemente entrevista de Luis Carlos Vélez, experiodista de CNN y ahora director de Noticias Caracol, con dos líderes indígenas: Luis Évelis Andrade, director del CRIC, y Marcos Avirama, senador indígena (también publicó la entrevista con algunas glosas suyas con lo que Vélez ‘realmente’ hubiera dicho y hecho):

[Vélez] aprendió el oficio en dos escuelas similares, idénticas para los observadores más agudos: la Doctrina de la Guerra Preventiva, de Estados Unidos, donde acumuló horas de vuelo, y el Análisis Futbolístico Estrambótico, que lleva en la sangre.

En un comentario a esta entrada, Hermes Trimegistro dice:

creo que los indígenas se equivocan y que han extralimitado el margen de autonomía que les da la constitución. Sin embargo ese es un debate aún abierto y que merece mayor sosiego y crítica objetiva. Los medios no han hecho más que suscribir ciegamente la posición gobiernista, con la despreciable mirada racista y dogmática propia de las dictaduras.

Álvaro Duque realiza un ejercicio con esta entrevista: mediante una estrategia que según él usan en las empresas japonesas, invierte las preguntas, como si los indígenas estuvieran entrevistando a Vélez.

Finalmente, el artista Lucas Ospina evalúa tanto la entrevista de Vélez y otra (en el mismo tono polémico) por el veterano presentador Yamid Amat con Giovani Yule, portavoz del CRIC.

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