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Rusia: Zombies versus Estado en Omsk

Temprano en la mañana del domingo 19 de agosto en la ciudad de Omsk, cientos de jóvenes se reunieron en el terraplén Irtyshskaia y llevaron a cabo un flashmob organizado a toda prisa. La policía estaba presente para avisarles que representaban una asamblea ilegal, y que podían ser acusados de infringir la ley. ¿Por qué motivo salieron a la calle unos 300 ciudadanos de Omsk un domingo por la mañana? La respuesta a esta pregunta es el Desfile de Zombies; el primer intento de la ciudad de una marcha de muertos vivientes.

El desfile es una creación del fotógrafo de 25 años Mikhail Yakovlev [ru], quien escribió [ru] por primera vez acerca de la idea hace algunos meses, después que Omsk celebrara su primera iluminación con farolillos el 16 de junio. La iniciativa de Yakovlev encaja con una amplia campaña apoyada por figuras públicas como Maksim Kats e Ilya Varlamov, quienes también han puesto de manifiesto la necesidad de nuevas y más creativas celebraciones que llenen el vacío dejado por las vacaciones soviéticas (un vacío que afecta especialmente a las generaciones más jóvenes de Rusia).

Desfile de Zombies, Omsk, Rusia, 19 de agosot de 2012, captura de pantalla de un vídeo de Youtube de un testigo ocular.

Yakovlev intentó registrar el Desfile de Zombies a través del gobierno e inicialmente recibió el permiso para organizar la marcha, aunque la ciudad rápidamente se lo retiró, supuestamente [ru] tras la presión de grupos cívicos y autoridades religiosas. En los medios y en internet, hay un rumor de que la Diócesis Ortodoxa rusa local objetó en contra del desfile en base a que “resucitar a los muertos” es acristiano y potencialmente perturbador para los espectadores. Los representantes musulmanes de la ciudad aparentemente argumentaron que la actiivdad entraba en conflicto con el espíritu del Ramadán y las festividades de Eid-ul-Fitr.

Mientras tanto, se dice que una asociación llamada “Control parental” advirtió [ru] que el desfile podría aumentar la tasa de delitos al atraer a tanta gente jóven a un área (por cierto, Control parental es la misma organización que recientemente solicitó a la ciudad de San Petersburgo demandar a Madonna por violar la prohibición de la ciudad de “propaganda homosexual” [sic] en su última gira). Otros grupos cívicos aparentemente se quejaron de que la visión de zombies en las calles de Omsk podría “traumatizar permanentemente” a niños y ancianos.

Yakovlev, por su parte, ha defendido su iniciativa dirigiéndose exclusivamente al estado, arguyendo [ru] que su única preocupación es la legalidad del asunto del permiso:

я же буду не на РПЦ писать и мусульман. А на администрацию САО, т.к. они в ОФИЦИАЛЬНОМ ответе написали такую хрень и чущь. Вы не забывайте, что они там ни слова не написали про письма и возмущения вышеуказаннх лиц.

No voy a escribir a la iglesia ortodoxa o a los musulmanes, sino a la administración Okrug del norte porque ellos OFICIALMENTE escribieron tal estupidez y tontería en su [rechazo]. Y no hay que olvidar que no hay ni una sola palabra en su [rechazo] acerca de alguna carta o preocupaciones de [la Iglesia u otros].

Yakovlev también ha mantenido el interés centrado solo en ese punto precisamente por su respeto a la diversidad de credos en Omsk, declarando que él nunca hubiera abogado por la marcha si la considerara como una afrenta a cualquier religión. Tal vez distanciándose de las travesuras de las ahora mundialmente famosas prisioneras Pussy Riot, defiende [ru] la marcha de zombies sobre la base de que tendría lugar en un lugar alejado de cualquier lugar de culto y en ningún lugar que esté cerca de tierra sagrada.

Cuando las autoridades de Omsk revocaron el permiso, pareció que el desfile se hubiera cancelado. Yakovlev lo suspendió y públicamente se absolvió de la responsabilidad de organizarlo. Entonces, aparentemente sin la participación de Yakovlev, un grupo [ru] emergió en la red social rusa Vkontakte, anunciando que el Desfile de Zombies seguiría en marcha después de todo, aunque en un nuevo lugar.

El 19 de agosto Yakovlev asistió al -hasta ahora no aprobado- flashmob, suplente del que hubiera sido su autorizado Desfile de Zombies. Afirmó estar allí como fotógrafo, no como organizador ni participante (ciertamente, Yakovlev no ostentó ni maquillaje, ni ropa de zombie). Sin embargo, un oficial de policía le informó que la reunión era ilegal y que sería considerado su organizador en el caso de que decidieran intervenir. Poco despúes de enterarse (y de reír incredulamente acerca) del aviso, Yakovlev se marchó para volver a su casa, llamando a gritos a todo el mundo para que se dispersaran (la gente empezó a irse, aunque en general lo hicieron juntos, transformando lo que era una multitud en pie en una marcha en movimiento).

Sospechoso ciudadano preocupado, Omsk, Rusia, 19 de agosto 2012. Captura de pantalla de un vídeo de YouTube de un testigo ocular.

Antes de la marcha de Yakovlev, tuvo lugar un episodio curioso que involucró según lo que la mayoría asume [ru] a un policía vestido de civil. En algún punto, un hombre corpulento se acercó a la multitud con su hija a cuestas. Tras insultar airadamente a Yakovlev (con algunas obscenidades nada sutiles), el hombre proclamó que presentaría una denuncia a la policía porque el Desfile de Zombies estaba teniendo un efecto traumático sobre su hija. Sin embargo, imágenes de vídeo de ese momento y un poco después muestran a la niña sonriendo y, en un momento, incluso jugando felizmente con un conejo, mascota de uno de los “zombies” que lo trajo al desfile sujeto a una correa.

Varios otros “ciudadanos preocupados” también surgieron de manera extraña, llevando a muchos blogueros locales y periodistas a sospechar que aquella gente fue “plantada” allí por la policía misma, presumiblemente a fin de procesar a Yavkovlev por incitación ya sea a una reunión ilegal o a indecencia pública en masa (a través de este último cargo los agentes de la autoridad en Moscú penalizaron [ru] otro Desfile de Zombies en mayo de 2011). Tales sospechas se reforzaron minutos después, cuando Yakovlev fue detenido a la fuerza del interior de su vehículo con la ayuda de cuatro policías vestidos de civil, incluyendo al “padre” mencionado anteriormente. De hecho, ese mismo hombre malhablado y corpulento amenazaría pronto con “golpear en la cabeza” a un hombre con cámara que estaba grabando la escena.

Vídeo del desfile: antes, durante y después.

Más tarde en la noche, en un post [ru] de LiveJournal, Yakovlev rechazó de nuevo plantear la cuestión desde una perspectiva de tensiones religiosas, y en su lugar atacó al estado por ignorar a la juventud del país y asfixiar su creatividad. “Si el gobierno falla en la oferta de diversión y entretenimiento (es decir, si no promueve vacaciones con sentido), entonces los adolescentes y veinteañeros lo encontrarán en otro lugar o lo exigirán de alguna manera”, explicó. “Por supuesto, si no hay nada que hacer para nosotros, la gente joven saldrá a la calle y participará en manifestaciones de protesta”, añadió Yakovlev.

En realidad, Yakovlev ayudó a organizar algunas de las manifestaciones que tuvieron lugar en Omsk en diciembre de 2011 en contra de los resultados de las elecciones parlamentarias. Esta historia -asumimos- ha jugado un papel importante en el trato que ha recibido de la policía.

¿Entonces, qué lugar tiene el Desfile de Zombies en la historia de la sociedad moderna rusa? ¿Se trata simplemente de un desliz administrativo (el propio Yakovlev se pregunta si debería haber pedido el permiso al amparo de la ordenanza municipal para eventos culturales [ru], en lugar de basarse en la ley federal sobre concentraciones políticas)? ¿O se trata de otro ejemplo, tal vez como el juicio de Pussy Riot, de instituciones religiosas ejerciendo su influencia para cercenar la observancia de la libertad de expresión?

Y tal vez Yakovlev tiene razón, y esto es una evidencia de la inseguridad estatal acerca de su “monopolio de las vacaciones”. En los tiempos de la Unión Soviética, el “monopolio de la verdad” del partido comunista era un pilar del sistema político. Cuando tal componente se desvaneció, la estabilidad del país se fue con él. Mientras que un “monopolio de las vacaciones” parece insignificante en comparación con las reivindicaciones del marxismo leninismo, sí dice mucho acerca de los lazos entre el estado y la sociedad en Rusia. La desconfianza y el miedo siguen siendo las características clave de esa relación, entonces y ahora.

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