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San Vicente y las Granadinas, Bahamas: Derechos Reproductivos

Dos blogueras caribeñas, a la luz de la debacle por los comentarios [en] del congresista estadounidense Todd Akin [en] sobre las mujeres y las violaciones, discuten el asunto de “la guerra contra las mujeres y sus derechos reproductivos”. Desde San Vicente y las Granadinas, Abeni dice [en] que la “gente haciendo comentarios estúpidos sobre violaciones siempre la irritan”:

¿CUÁNDO, AY, CUÁNDO se darán cuenta y aceptarán que la VIOLACIÓN ES UN ASALTO con violencia? Eso es un ASALTO a otro ser humano tan solo por puras razones personales.

¡CUANTAS personas, hombres o mujeres –pero mayoritariamente, hoy, mujeres– han visto marcadas sus vidas… reviviendo su trauma cada mañana! ¡Mirando, y amando, o interiormente rechazando a su hijo por como él/ella vino al mundo! ¿Tiene idea, congresista Akin? ¿¡Cuándo se aceptará que cuando una mujer dice “NO”, QUIERE DECIR NO!?

El video de disculpa [en] de Akin no consiguió apaciguarla:

ANTES DE HACER DECLARACIONES, hay que sopesar las palabras, por los sentimientos que conllevan… usar estas en el contexto de una violación es cuanto menos, censurable: ¡Con toda justicia, ha habido cierta retracción, pero estas poco aconsejables declaraciones siguen haciendo un gran daño a la causa de las mujeres y tardará aun un tiempo hasta que se repare!

Pure Fawkery, quien hace referencia al caso de las Pussy Riot en su entrada, tiene un problema con:

Los hombres que no tienen el concepto o no comprenden que significa ser una mujer. Los hombres que personifican al hombre de las cavernas prototipo, golpeando su pecho diciendo “yo hombre, tú mujer”, solo agarrarnos de la cabeza y arrastrarnos en la cueva. Pues esos hombres, hoy ya no necesitan clubs, hoy están armados con leyes, edictos, ceremonias y regulaciones; todas ellas orientadas a mantener a las mujeres en una prisión reproductiva.

Se basa en que el hecho de que el adoctrinamiento comienza con dos cosas: socialización, la cual “de forma innata afianza el mandato opresivo de la niña buena” y la doble norma según la cual “no existe tal edicto para los niños buenos”:

Internamente, tenemos más políticas de represión arcaicas que proporcionan un suministro de artillería en esta guerra con la salud reproductiva de las mujeres. Adolescentes que quedan embarazadas son trasladadas de forma rutinaria de sus colegios a otros después del nacimiento del niño, si vuelven. No existe tal política para padres adolescentes.

Pure Fawkery también cita el tuiteo de @RodneyMoncur, quien es Juez de Paz en el distrito de New Providence and Paradise Island en Bahamas, diciendo que su opinión “[apoya] a que se continúe propagando esta guerra reproductiva”:

Con cada tuiteo en mayúsculas dispara otra bala, armando y permitiendo esta especie de esclavitud misógina.

Pero admite que el asunto se expande más allá de Bahamas:

Hay algo común en todo el mundo. Las mujeres de todo el mundo, se unen diariamente a una batalla para luchar contra la represión religiosa, política, cultural y fuerzas económicas para ganar o mantener el control de sus propios cuerpos; su propia salud reproductiva.

Las mujeres ya están oprimidas y discriminadas en casi todas las facetas de la sociedad. Cobran menos que los hombres por el mismo trabajo, no se les permite ascender a puestos de liderazgo en organizaciones religiosas, humilladas y sexualizadas en el sistema judicial (por no mencionar el comentario de la violación legitima), denigradas en la música y el ocio. ¿No es suficiente para esos hombres?

Abeni está de acuerdo [eng] en que las mujeres deberían tener derecho sobre su propio cuerpo:

Es seguro que hay embarazos que acabaron en aborto por ser fruto de violaciones. La otra cara de la moneda es la de los bebés nacidos de violaciones ya sea porque el aborto no estaba permitido, o porque la madre creía que toda vida es sagrada. Claramente, la elección es suya y debería ser respetada por los legisladores tontos –la mayoría hombres que buscan tomar decisiones sobre el cuerpo de la mujer…

Pure Fawkery [en] concluye con una “promesa”:

Sigan intentando reprimir nuestro derecho inalienable básico a la salud reproductiva y elevaremos nuestra causa y lucharemos con más fuerza. Responderemos a la llamada de Leymah Gbowee de Liberia para crear una “resistencia pasiva femenina”, no solo ganaremos la batalla sino también la guerra e ¡iniciaremos un proceso de disturbios como las Pussy Riot!

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