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El movimiento Occupy unido para una «huelga de la deuda» mundial

Este post forma parte de nuestra cobertura especial Movimiento #Occupy a nivel mundial.

Bajo el eslogan «No eres un préstamo, no estás solo», el grupo de acción contra la deuda «Strike Debt» del movimiento Occupy Wall Street pretende insuflar vida a la resistencia contra el reembolso de la deuda. La iniciativa está cosechando apoyos en todo el mundo, y podría revivir fácilmente el movimiento de protesta nacido hace un año.

Cartel de «Strike Debt» – Dominio público

Diversas organizaciones, entre las que se encuentran Occupy Wall Street, Democracia Real Ya y el movimiento 15-M, han expuesto, en un comunicado conjunto, la exigencia popular de una auditoría de la deuda como principio fundamental de sus reivindicaciones.

 Solo tenemos una cosa que decir a las instituciones financieras del mundo: no les debemos nada.

Hipotecas, deudas médicas, préstamos educativos, tarjetas de crédito o incluso deudas de municipios: un número creciente de movimientos de protesta de todo el mundo declara la guerra, en un nuevo combate, contra cualquier forma de deuda ilegítima.

Ya se han publicado varios vídeos en Internet para exigir la condonación de las deudas [en]:

El movimiento se ha extendido por todo el mundo propulsado desde Estados Unidos, donde existe una realidad innegable: ya está en proceso una «stike debt» (huelga de la deuda). Nicholas Mirzoeffe escribe [en] en su blog:

Los impagos afectan al 27% de los préstamos educativos, y esta cifra sigue aumentando.

Hay 1,2 billones de dólares de deuda hipotecaria sumergida [en] (deuda que excede el valor de la propiedad), lo que constituye alrededor de un tercio de todas las propiedades.

Se han ejecutado las hipotecas de 5 millones de hogares, y otros 5 millones viven bajo esta amenaza, lo cual significa que sus dueños no pagan o efectúan pagos morosos. En el primer trimestre del año, se incluyó una notificación de ejecución a los informes de crédito de 300.000 personas. El 27% de las hipotecas presentan problemas graves de morosidad, lo cual, aunque parezca irónico, representa una leve mejora. Otras 300.000 personas están en la ruina.

La deuda media de tarjetas de crédito por hogar ha caído de 17.936 a 14.336 dólares desde 2009 a causa de la generalización de los impagos [en]. En 2010, las compañías de tarjetas de crédito tuvieron que dar por perdido el 10% del total de la deuda.

Esta información es alarmante. Pero, ¿cómo transformar la negativa del pago – que muchas veces se produce involuntariamente – en una rebelión contra la deuda?

Este es el objetivo del grupo de acción «Strike Debt». En su sitio web oficial [en] podemos encontrar hasta un manual de resistencia contra la deuda, el «Debt Resisters’ Operations Manual». Se trata de un documento de 100 páginas, exhaustivo, bien argumentado y referenciado, en el que se explica cómo negociar un descubierto en la tarjeta de crédito, los riesgos que se corren si no se salda el préstamo educativo o las posibilidades de declararse o no insolvente. En otro apartado se aconseja sobre cómo afrontar de la mejor manera posible las deudas ocasionadas por cuidados médicos.

En cada apartado hay una breve historia de la evolución del sistema bancario y financiero, que facilita la comprensión de la corrupción del sistema financiero. Se aborda, por ejemplo, la colaboración entre bancos y universidades [en]:

Una investigación de la Fiscalía General del Estado de Nueva York del año 2006 concluyó que las relaciones comerciales entre prestamistas y dirigentes de la universidad venían a ser una «alianza nefasta». Los prestamistas pagaban sobornos a las universidades en función del volumen de crédito que las oficinas de ayuda financiera les dirigían. Además, los prestamistas ofrecían vacaciones en el Caribe con todos los gastos pagados a los administradores de ayuda financiera. Estas incluso figuraban en sus nóminas.

Más precisamente, el grupo de acción «Strike Debt» apunta a sensibilizar a la población en general, recordándoles que no están solos frente a sus deudas [en]:

Si te ves próximo al impago de tu préstamo educativo, recuerda que no estás solo. Entre 4 y 5 millones de estadounidenses ya han pasado por ello.

El 15 de noviembre, «Strike Debt» anunciará el lanzamiento de una acción denominada «Rolling Jubilee» [en]. La idea es tejer una red de ayuda común para que personas libres de deudas puedan hacerse cargo de las deudas personales de aquellos que se están arruinando a causa de los pagos.

«Rolling Debt Jubilee»_ Dominio público

La cuenta de Twitter @Occupytheory [en] añade:

@Occupytheory: Un rescate por el pueblo para el pueblo #undebt #n15

¿Hacia un rescate del pueblo? 

Sin embargo, más allá de la didáctica y de los actos de solidaridad, varios activistas de «Strike Debt» exponen una propuesta más general. Proponen un jubileo moderno de la deuda, entendido como una cancelación total de la misma.

El economista australiano Steve Keen se refiere a esta idea como «flexibilización cuantitativa para el pueblo», haciendo referencia al enorme apoyo que los bancos centrales ofrecen a los bancos privados a través de su política de adquisición de activos. Explica la propuesta en su sitio web [en]:

Un Jubileo Moderno de la deuda crearía dinero fiduciario de la misma manera que la flexibilización cuantitativa, pero dirigiría ese dinero a cuentas bancarias del público en general con la condición de que la prioridad en el uso de este dinero fuera reducir la deuda. Las personas cuya deuda excediera su inyección de capital, verían su deuda disminuir, pero no desaparecer, mientras en el otro extremo, los receptores no endeudados recibirían una inyección de dinero en sus cuentas de ahorros.

Fistfullproductions [en] ha publicado una entrevista con Keen [en]:

El antropólogo David Graeber es uno de los principales inspiradores de la acción. Este anarquista fue uno de los primeros promotores de Occupy Wall Street y ha escrito «Debt: the first 5,000 years». Se trata de una obra fundamental publicada en 2011, en la que analiza la historia de la deuda y hace un llamamiento al jubileo, que, tal y como indica en su libro, era una costumbre importante en la antigüedad.

En la tercera edición de la revista Tidal [en], editada por el movimiento Occupy, argumenta lo siguiente:

Sin duda los lectores se opondrán: pero si se imprimen billones de dólares, ¿no causaría eso una gran inflación? Pues sí, en teoría debería causarla. Pero parece que la teoría falla en este caso, pues esto es precisamente lo que está haciendo el gobierno: se han imprimido billones de dólares, que, de momento, no han causado ningún efecto inflacionario considerable.

(…)

El problema es que no ha logrado poner la economía en movimiento ni incrementar la inflación. En primer lugar, los bancos no invirtieron el dinero. En su mayoría, volvieron a prestarlo al gobierno o lo depositaron en la Reserva Federal, que les pagaba un tipo de interés más elevado por guardarlo del que ellos estaban cobrando a esos mismos bancos al prestarlo. Así que, en realidad, el gobierno ha estado imprimiendo dinero y dándoselo a los bancos, y estos, lo único que han hecho, ha sido sentarse encima.

Entonces, ¿por qué no dar dinero al pueblo directamente en vez de a los bancos? La idea, presentada de esta manera, parecerá menos absurda probablemente.

¿Qué tipo de ética permite que gobierne la deuda?

Los activistas de Occupy van más allá de las explicaciones económicas y rechazan por completo el argumento moral que se asocia generalmente a la deuda afirmando que «toda deuda debe saldarse». En el sitio web The Occupied Times [en], Michael Richmond escribe:

¿Qué tipo de moralidad es esta, que afirma que no hay nada más importante que pagar las deudas? Estamos ante un retroceso a la época victoriana, cuando los deudores eran juzgados, penalizados, encarcelados y estigmatizados para siempre. Aún así, todos tenemos alguna deuda, pues el sistema se ha construido sobre ella, sobre todo el sector financiero al completo, que solo puede sobrevivir a costa de rescates públicos.

¿Por cuánto tiempo se prolongará la huelga? Es difícil de predecir, pero lo que es seguro es que un año después del nacimiento de Occupy Wall Street, la aparición de un consenso global alrededor de la acción está marcando el comienzo de una nueva era para el movimiento. Astra Taylor lo interpretaba así el 5 de septiembre de 2012 en el sitio web The Nation [en]:

Un número creciente de organizadores cree que la deuda tiene el potencial de servir como una especie de tejido conectivo para el movimiento Occupy, combinando esfuerzos de organización cada vez más dispersos alrededor de un problema común (deuda) a la que se opone una táctica común (ocupación).

En otro artículo del mismo sitio web, David Greaber llega incluso a preguntarse si la deuda podría provocar una revolución [en]:

Occupy tenía razón al resistirse a la tentación de emitir reivindicaciones concretas. Pero si yo tuviera que formular una hoy, sería a favor de una anulación de la deuda lo más amplia posible, seguida de una reducción drástica de las horas de trabajo, una jornada laboral de cinco horas, por ejemplo, o una garantía de cinco meses de vacaciones.

Con el ataque a la deuda, Occupy no solo está atacando a aquellos que se benefician del sistema con sus herramientas (austeridad, rescates, bancos centrales), sino que también está atacando a la base del sistema. El cambio de dirección del movimiento Occupy es, sin lugar a dudas, ambicioso, difícil y decididamente más subversivo. Sin embargo, para David Greaber, este no es el problema:

Si una propuesta como esta resulta escandalosa, o inconcebible incluso, estamos ante una muestra del tamaño hasta el que han encogido nuestros horizontes.

Este post forma parte de nuestra cobertura especial Movimiento #Occupy a nivel mundial.

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